Categoría: Teatro

  • Baglietto, Vitale y su obra conjunta «Postales del alma» (1999), insignes mencionados de un abecedario musical

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    Baglietto y Vitale (fotografía de En Redacción

    Los connotados músicos argentinos son parte del «Diccionario de la Música Joven».

    En lo concerniente a compartir otra vez bibliografía interesante, he elegido para esta semana como tema un extracto de una hermosa y colorida publicación que me obsequió mi madre a principios de este siglo: el «Diccionario de la Música Joven», lanzado por Musimundo, compañía argentina que por entonces contaba con varias disquerías en nuestro país. Pero no entraré en ese detalle, sino en el hecho de que se trata de una verdadera colección de fotografías, mini artículos sobre cantantes o grupos, referencias a discos emblemáticos, canciones y vídeoclips; y conceptos, con la particular característica que está todo ordenado de la A a la Z.

    Por ejemplo, simplemente al hojear el texto es factible encontrar en la letra A la definición de «Acid jazz» o «Ambient music» y menciones a conjuntos como Aerosmith y Attaque 77; y en la B qué significa «Blues» o «Brit pop» más importantes párrafos dedicados a Beck y Babasónicos. Y en el resto de las letras, obviamente, encontramos información sobre conceptos y artistas vinculados con aquellas.  

    El «Diccionario de la Música Joven» es notablemente interesante por su contundencia informativa en conjunto y el atractivo de sus diseños. Al igual que en mis especiales sobre la revista «Pelo» (ya tengo un primer artículo sobre la banda Los Gatos), dedicaré espacio en distintas ocasiones a diferentes exponentes del arte de los sonidos mencionados en esta publicación lanzada en 2000. Realizado por Albur Producciones para Musimundo, cuenta con el diseño de tapa e interiores de Zona de Obras Fantasía.

    En esta ocasión elegí específicamente la parte dedicada a dos grandes de la música de nuestro hermano y vecino pais: Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale, quienes en 1999 hicieron el álbum conjunto «Postales del alma», cuyo hit fue el tema que le dio nombre a esa producción. «A mí me acompañaron mucho y muy buenos músicos. Pero ninguno como Lito Vitale», detalló el rosarino sobre su amigo. En efecto, «mucho más que dos. Un cantante, un pianista, dos artistas nacidos en los ochenta que aunaron inquietudes artísticas», agrega un pie de foto.

    «La «química» de la que hoy parecen estar disfrutando juntos Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale se manifestó por primera vez ocho años atrás, cuando sin previo aviso se descolgaron con el disco Postales de este lado del mundo, una obra que consolidó una mirada distinta sobre la música popular. Dicen conocerse desde hace veinte años, cuando Baglietto integraba en Rosario el grupo Irreal y Lito era parte del conglomerado independiente conocido como M.I.A. Aunque el éxito les llegó en momentos distintos de sus vidas, algo de la mutua y peculiar inclinación de ambos por la interpretación tenía que terminar en una desembocadura común. Lo cierto es que a fines del 98 volvieron a desarmar sus respectivas bandas para registrar Postales del alma, su segundo trabajo en conjunto, que es una exquisita colección de standards de tango y folclore como El choclo, Zamba de Lozano, La última curda y Lejana tierra mía, entre otras. El 20 de noviembre del 99 subieron juntos (Vitale en teclados y Baglietto en voz y guitarra) a un repleto Luna Park que los saludó como dos verdaderos grandes. Y bueno, son años…». Éste es el texto grueso que el «Diccionario de la Musica Joven» le dedica a estos dos músicos.

    Hoy, a pesar de décadas de camino recorrido y la reclusión a las que obliga el Covid-19, Baglietto y Vitale se mantienen plenamente vigentes y, en efecto, han dado interesantes entrevistas como las que enlazamos a continuación, al igual que el tema que da nombre al disco referido en el presente artículo.

    BAGLIETTO EN EL 9

    VITALE EN AGENHOY

    POSTALES DEL ALMA

  • «Wish you were here» de Pink Floyd ganó encuesta de sitio «Rock-Progresivo» sobre mejores baladas 

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    Pink Floyd en vivo, 1974 (fotografía sitio Reditt)

    Ganó a temas de King Crimson, de Genesis y de otras emblemáticas bandas del género.

    No me extenderé demasiado en una materia donde los amigos y amigas que gustan del género (¿o subgénero?) del rock progresivo, simplemente tienen que disfrutar de la música.

    En efecto las escasas líneas que expondré aquí tienen que ver con los resultados de la encuesta abierta que realizó un sitio sobre noticias del ámbito referido, que me gusta mucho y que se llama Rock-Progresivo. Al sondeo sus lectores/as pudieron responder abiertamente y, más allá de mayores popularidades históricas y ventas multimillonarias nivel top ten, no sorprendió que lo ganara Pink Floyd pero sí llamó la atención que King Crimson ocupara el segundo puesto y que tuviera más temas en la lista íntegra. Es más: superó también a grupos como Genesis o Yes. 

    Yo voté por «The Carpet Crawlers» de Genesis. Incluso respecto de las versiones del mismo tema tengo mi regalona: me gusta más la del álbum doble en vivo «Seconds Out» (1977) que la del también doble, pero de estudio, «The Lamb Lies Down on Broadway» (1974). Pero también debo reconocer que en el listado hay canciones maravillosas: «Epitaph» de los Crimson (la que obtuvo el segundo puesto de las preferencias), «Dust in the Wind» de Kansas y «Lucky Man» de Emerson, Lake and Palmer, entre otras. De todos modos, no dudamos que todas éstas son  grandes agrupaciones del rock, tanto como otras mencionadas: Dream Theater, Led Zeppelin, The Moody Blues, Marillion y Rush, por ejemplo.

    Rock-Progresivo explica en el artículo alusivo las motivaciones para armar la encuesta y el por qué de la preselección que efectuó previamente al sondeo. No obstante la loable iniciativa, quisiera referirme a qué entiendo por balada. Al acudir al diccionario figura como significado una composición musical de ritmo lento e instrumentación suave con un carácter íntimo y muy expresivo asociado a un tópico amoroso. Otra explicación es asociada a una composición tradicional del norte de Europa, con estrofas y estribillo como los de las canciones en su sentido popular actual, pero referida en este caso de manera sencilla a sucesos legendarios y populares. Me gustan las dos definiciones, pero me quedo con la primera.

  • Subido a Youtube recital de Soda Stereo realizado en 1995 en teatro Monumental con grabación de Radio Concierto

    Momunental1995sodastereo
    Gustavo Cereti en el Monumental (fotografía de Twitter)

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    Presentación del popular power trío argentino tuvo lugar durante la gira del álbum «Sueño Stereo».
    Han pasado algunos días desde que se cumplieran diez años del accidente cerebrovascular isquémico que dejó a Gustavo Cerati en coma y que significó (aunque suene crudamente poético) una agonía de cuatro años (falleció en 2014). Desde esa fecha y la del mismo día de su muerte los homenajes no han cesado tanto para él como para la banda que lo llevó a la fama: Soda Stereo. En efecto, uno de los más reciente entre aquellos que se consideran legados (y que sobresalen por su abundancia), es un recital del 25 de noviembre de 1995 en el Teatro Caupolicán, en Santiago (entonces Monumental), y que fue transmitido en la ocasión por Radio Concierto. La grabación en video -de muy buena calidad por lo demás- fue subida por el usuario y seguidor del grupo, «Ruido Blanco», en el canal Youtube, Él mismo mezcló ambos registros. ¡Gran trabajo!
    Cabe resaltar que en 1995 el conjunto trasandino había enterado 13 años de existencia, era la agrupación rock de mayor repercusión del subcontinente, estaba en plena gira de presentación de su octavo álbum (el último de estudio en plena actividad) y, en el marco del mismo tour, tocó tres veces en el recinto de calle San Diego: el 24, 25 y el 27 del penúltimo mes de 1995. Entre los músicos invitados, todos de sólido desempeño, llama la atención la presencia del tecladista Fabián Quintiero, quien estuvo como distinguido invitado en las grabaciones del segundo y del tercer disco más giras posteriores.
    En dos horas y cinco minutos, donde el grupo conformado por Cerati, el baterista Charly Alberty y el bajista Zeta Bosio interpretó 22 temas, se aprecia la gran conexión de los músicos con el público, cómplice privilegiado de las poderosas atmósferas de la banda argentina, de enorme e indudable capacidad para combinar lapsos de gran energía con otros de tono más espiritual y calmo. Esta atractiva y seductora intensidad se aprecia en canciones como «Planta» (tema de apertura), «Final Caja Negra», «Hombre al Agua», «Signos», «De Música Ligera», «Un millón de años Luz», «En la Ciudad de la Furia» y Prófugos», por ejemplo. En los minutos restantes (el registro dura casi dos horas quince en total) hay una entrevista a los protagonistas de la jornada.
    Para ver el vídeo haz clic aquí:
  • Homenaje a Revista Pelo: interesantes pormenores de una entrevista a Los Gatos

    Los gatos 1970 (revista Pelo)
    Los Gatos 1970: Óscar, Nitto, Alfredo, Pappo y Ciro.

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    La clásica banda trasandina fue objeto de uno de los tantos artículos del primer número de la recordada publicación dedicada a la música popular.  

    Hace algunos días compartí en Facebook un reciente articulo mío de este mismo sitio acerca del mítico disco de Yes «Fragile», publicado a fines de 1971. Ese mismo día supe que se habían cumplido los 50 años del último álbum de los Beatles mientras existieron como banda: «Let it be». Producto de ello hice una breve reflexión en la misma red social: puse de relieve que las dos producciones me encantaban pero que la de los «fab four» me provocaba una profunda tristeza y, por tal motivo, sólo compartí el texto que hice sobre «Fragile» de Yes. Mi tristeza fue porque, en efecto, fue el último en plena actividad de la más grande banda de rock terrícola de todos los tiempos (no sé si hay otros grupos de rock en el resto del universo). Más recientemente supe de algo más agradable: los 35 años del lanzamiento de «Brothers in Arms», el más exitoso álbum de otra banda que me encanta: Dire Straits.

    Pero en estos dias de pandemia neta mi pensamiento está en otra cosa: rendirle una especie de homenaje (que no será el único) a la legendaria revista argentina Pelo. Creo, con total convicción, que para entender prácticamente buena parte de la historia del rock de nuestro vecino país, esta publicación, que dirigiera el periodista Osvaldo Daniel Ripoll, es fundamental. Y no es casualidad: el primer número salió hace 50 años.

    Esa primera edición atrae por diversos temas y protagonistas, entre ellos los mismos Beatles. Figuran allí los hermanos McCartney, Almendra (que es más que sólo una de las bandas de Spinetta), un póster de John Lennon y Yoko Ono, Ringo Starr, Janis Joplin, los Rolling Stones, el por entonces recientemente fallecido Brian Jones, Manal, un reportaje titulado «Los 30 grupos de la revolución pop» y mucho más en un total de 60 páginas. Evidentemente el rock como fenómeno mundial no podía quedar al margen.

    Sin embargo, me llamó la atención un generoso texto dedicado a una agrupación que siempre me gustó: Los Gatos (la foto de la parte superior corresponde a esa edición). Evidentemente, tal como ocurría con el «flaco», Los Gatos («Los Gatos Salvajes» en sus inicios) no podían reducirse al concepto de la «banda de Litto Nebbia» (tan sólo pensarlo así ya es una injusticia para el resto de sus integrantes). Tampoco se trata de menospreciar la gran contribución del rosarino, pero sí de poner de relieve que fueron la primera banda de rock argentino de éxito estruendoso y con alguna proyección internacional. En 1970 Los Gatos ya tenían ocho años de vida tomando en cuenta su período con el añadido de «Salvajes» en su denominación.

    El primer artículo de Pelo dedicado a este grupo bisagra del rock del vecino pais fue titulado «Los Gatos están cansados». Llama la atención cierta molestia de sus integrantes por algunos prejuicios que todavía prevalecían en torno al conjunto en esa época. Pero la entrevista tiene varios aspectos bastante más atractivos: la visión del quinteto sobre la música en general, el plano industrial de la actividad, su interés en producir bandas más jóvenes, lo que les dejó un viaje a Nueva York y un guiño a la innovación.

    Por esos días Los Gatos ya proyectaban grabar su álbum «Rock de la mujer perdida». El conjunto rosarino-bonaerense estaba integrado en ese lapso por músicos que ya habían hecho historia e iban a hacer más historia: Litto Nebbia en voz, guitarra, armónica y pandereta; Alfredo Toth en bajo, Ciro Fogliatta en órgano, piano y coros; Norberto Napolitano («Pappo) en guitarra líder y coros; y Óscar Moro en batería y percusión. Litto tiene una trayectoria solista muy prolífica. Alfredo estuvo en las formaciones de Sacramento, los Desconocidos de Siempre (grupo Nito Mestre), las bandas de acompañamiento de Charly García y de Raul Porchetto, y G.I.T., entre otras, y es un destacado productor musical. Ciro fue parte de Sacramento, Polifemo, Los Desconocidos de Siempre y el grupo de Moris, entre otras colaboraciones. Pappo, entre diversos proyectos, formó Pappo’s Blues, estuvo en Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll, Riff y tocó con Spinetta. Óscar tocó en la Máquina de Hacer Pájaros, Serú Girán y los grupos de Alejandro Lerner y de Nito Mestre, entre otras colaboraciones.

    Comparto acá con ustedes algunos párrafos y citas textuales de la entrevista de Pelo y, al final, el enlace que los llevará a los archivos de la histórica revista argentina y la canción «Lágrimas de María» en un recital de reencuentro en 2007, con invitados (Moro y Pappo habían fallecido recientemente):

    «Cuando tuvieron éxito, y dejaron de vivir en hoteluchos de mala muerte y empezaron a comer dos veces al día, corrían rumores de que gastaban fortunas en hoteles lujosos, en excéntricos viajes en remise y que se permitían los caprichos más delirantes. En septiembre de 1968 viajaron, especialmente invitados, al Festival de Río, arremetieron nuevamente los juicios: ¿quienes eran ellos para representar a la música nacional? (Un año después la argentina era representada en el mismo Festival por Luis Aguilé: un argentino que vive hace cinco años en España y que canta con un falso, molesto, acentro centroamericano».
    (Pelo)

    «La música comercial no existe: hay buena y mala música. Y se acabó»
    (Litto)

    «Nosotros no tocábamos La Balsa a pesar de que el público la pedía a gritos. Y te explico por qué: nosotros tenemos otros temas que consideramos tan buenos (o mejor) que los que llegaron a ser hits. Y queremos mostrarle al público cuáles son, qué arreglos tienen y con qué ganas los tocamos».
    (Ciro Fogliatta)

    «Yo mucho no puedo opinar sobre eso porque para esa época yo ni soñaba con integrarme a los Gatos, pero lo que ocurre es que el público prefiere el tema que escuchó en la radio y el que bailó el domingo pasado, y entonces identifica al conjunto con eso; y es difícil demostrarle a la gente que un conjunto tiene algo más de dos o tres éxitos para tocar».
    (Pappo)

    «En Nueva York, donde todo está regido por una sociedad de números, los discos se compran en sobres cerrados: no hay posibilidad de escucharlos. Claro, que está la radio para difundirlos. Pero en el momento de la compra no quedan posibilidades».       (Alfredo)

    «Tienen razón. Vos sabes que el último long play de los Beatles, Abbey Road, en todas las disquerías de Nueva York lo vendían igual: invariablemente había una pila al lado de la caja y los despachaban como si fueran cigarrillos».
    (Ciro)

    «Existe un gran problema de identificación entre los que escuchan y hablan de música en la Argentina. Por ejemplo, como vos decís, se habla de la música beat, pero esa denominación no existe. No encierra ningún ritmo determinado ni comprende ningún estilo en especial».
    (Litto)

    «Una de las grandes soluciones para hacer música libremente, sin etiquetas, es que se termine con los rótulos».
    (Pappo)

    «Es totalmente cierto lo que dice Pappo, nosotros no hacemos música beat ni nada que se le parezca. Lo que los Gatos componen e interpretan es música popular».
    (Litto)

    «A esta altura de las cosas es difícil determinar quién está disfrazado y quién no. Hay disfraces muy difundidos como el de los bancarios, oficinistas o empleadas de comercio. Por supuesto, hay otros menores: como las modas que duran tres meses».
    (Ciro)

    «Nosotros nos ponemos lo que se nos da la gana y lo que realmente nos gusta. No hay que buscarle otras vueltas. Como dijo Ciro: ahora nos sentimos más liberados, mucho más auténticos».                                                                                                                                  (Óscar)

    «Encarrilados nuevamente en la vorágine de los shows y las grabaciones, los Gatos vuelven a revivir antiguos proyectos que abandonaron abruptamente hace exactamente un año. Los más interesantes y cercanos son las nuevas ideas sobre grabación. Los flamantes equipos más la experiencia acumulada en todo este año de receso, los ponen en condiciones de encarar nuevos rumbos».
    (Pelo)

    «Antes teníamos una mediana base musical. Todos los temas y long plays que ya tenemos nos sirve de mucho. En el nuevo álbum que ya empezamos a grabar estamos haciendo cosas distintas».
    (Ciro)

    «Esas cosas distintas» son, por ejemplo, Ciro interpretando varias flautas, Pappo tratando de robar sonidos diferentes a una guitarra de doce cuerdas, Moro experimentando con dos bombos y una nueva manera de componer».
    (Pelo)

    «Otro de los proyectos del conjunto es producir, ellos mismos, a diferentes grupos «para formar -dicen- una línea honesta y con reales valores dentro de la música popular».
    (Pelo)

    «Ya no se puede decir si los Gatos son los mejores, o los número uno de la Argentina. Porque ellos mismos se oponen. «Se tiene  que terminar es del mejor conjunto o el mejor tema -explican- los auténticos músicos hacen cosas diferentes no mejores a las de otros».
    (Pelo)

    VER ARCHIVO REVISTA PELO

     

  • A 48 años de «Fragile» o… cuando Yes se transformó en clásico

    Fragile de Yes (revistaladosis)
    Portada de «Fragile» (sitio Revista Ladosis)

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    Uno de los discos más alabados de la legendaria agrupación británica es también el primero con la formación más cotizada. 
    Jon Anderson y Chris Squire se conocieron cuando expiraban los muy emblemáticos años 60. No fue un encuentro casi inducido como el de John Lennon y Paul McCartney cuando cruzaron por primera vez miradas en 1957, sino que casi accidental. Pero también fue bendito: nació así una de las más grandes bandas de rock de todos los tiempos. Como dato curioso cabe mencionar que uno de los primeros temas que Chris y Jon interpretaron juntos fue una recreación, en el marco de un improvisado ensayo, de «Every little thing» de los inigualables Beatles.
    Al cantante y bajista se les unieron poco después, tras la respectiva búsqueda, un baterista, un guitarrista y un tecladista.. La agrupación fue bautizada como Yes y, tras algunos años, ya en plena actividad, con algunas giras y discos en el recorrido colectivo, una reputación virtuosa en curva ascendente y el hito de compartir épocas con otros grandes conjuntos del rock progresivo, como Emerson, Lake and Palmer  y Jethro Tull, llegó el momento en que dieron origen al álbum que, una vez publicado, les dio hasta ese momento el primer gran impulso tanto en popularidad como en reconocimiento crítico.
    Casualmente diferencias personales y musicales dejaron en el camino al guitarrista Peter Banks y al tecladista Tony Kaye, quienes fueron reemplazados por Steve Howe y Rock Wakeman, respectivamente. Howe y Wakeman, bastante más abiertos que sus predecesores en cuanto a la autoexigente idea de Yes de evolucionar, ayudaron a extender el arcoiris sonoro del quinteto. De este modo se estableció la formación más aplaudida: Jon Anderson en voz, Chris Squire en bajo, Bill Bruford en batería, Steve Howe en guitarras y Rick Wakemen en teclados.
    Y, «Fragile», que contó con la producción de Eddie Offord y el diseño del admirado Roger Dean (un planeta que da la idea de fragilidad, cubierto de bonsais y una nave de madera que vuela por encima), es en síntesis el universo musical de Yes, con temas que permiten distinguir los atributos individuales y clásicos como «Roundabout», «Heart of the sunrise», «Long distance Runaround» y «South side of the sky».
    Si bien es cierto las características del rock progresivo suelen asociarse a arreglos complejos, cambios repentinos de ritmo e intensidad, letras abstractas y de alto vuelo poético narrativo, interpretaciones y coros al unísono de ese intrincado espíritu, los Yes siempre parecieron disfrutar lo que hacían…Y eso es lo que parece: hacer que lo díficil suene fácil y hasta entretenido. Además de los temas mencionados así se aprecia en «Cans and Brahms» (una especie de reinterpretación de Brahms en los teclados tocados por Wakeman), «We have heaven» (algo así como la voz de Anderson en una pista principal y en varias simultáneas), «Five per cent for nothing» (el particular tratamiento de la batería por parte de Bruford), «The fish» (subtitulada como «Schindleria praematurus», donde Squire demuestra claramente que el bajo puede liderar la melodía) y «Mood for a day» (la destreza medieval de Howe en guitarra acústica).
    Aquí les dejo ese último tema más «Clap»…en vivo:
  • ¡No, Paul!,¡no, Mick!: …no importa, los queremos igual

    Foto de archivo The Beatles y Rolling Stones
    Los Beatles y los Rolling Stones (fotografía del Universal de México)

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    Las leyendas vivientes de los Beatles y de los Rolling Stones fueron protagonistas del regreso de la absurda teoría sobre una rivalidad entre sus bandas…que nunca fue.

    Cuando me enteré de la reciente y ridícula polémica, por cierto «inflada con bombín» por los medios informativos, entre Paul McCartney y Mick Jagger, causada por ciertos dichos del primero que tuvieron la respuesta del segundo, no dude en reírme y concluir que debió ser una frase sacada de contexto o, bien, una opinión como muchas, cuyo sentido no compartió, o no quiso profundizar demasiado, Mick…Bueno, Paul tampoco lo hizo. Nada más.

    Tampoco pretendo profundizar demasiado al respecto. En el programa radial del estadounidense Howard Stern, el ex Beatle manifestó su admiración por  los Rolling Stones, habló de las influencias blues en el estilo de la agrupación que lidera Jagger, de la amistad que siempre tuvieron y…que los «fab four» eran mejores.

    El DJ de radio neozelandés, Zane Lowe, obtuvo la respuesta de Mick, quien junto con elogiar a los Beatles y señalar que el ex bajista del cuarteto de Liverpool es adorable, puso de relieve que la diferencia radica hoy en una banda vigente que, en cierto sentido, inauguró el negocio de los recitales en grandes estadios y, como contrapartida, otra que no existe (como dicen los lolos hoy, «corta»). ¿Para qué seguir?

    Los dichos de ambos se conocieron después de la participación de ambos (Jagger como parte de los Stones) en el festival benéfico «One World: Together at Home», organizado por la cantante y artista integral estadounidense Lady Gaga, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Global Citizen, evento que recaudó cerca de 127,9 millones de dólares para luchar contra la pandemia del coronavirus (abajito comparto partes de las actuaciones de ambos).

    Cabe resaltar que los Rolling Stones están promocionando su canción «Living In a Ghost Town» («Viviendo en un pueblo fantasma»), su primera composición original desde 2012 y, en las actuales circunstancias, muy de actualidad por el avance del Covid-19 en el planeta (un enemigo contra el que hay que luchar sin titubear y cuidándose).

    Para dar por cerrado esta polémica absurda, aprovecho de recordales o, quizás, informarles a los menos versados en torno a estas dos grandes bandas del rock británico, que el primer gran éxito de los Rolling Stones, «I wanna be your man» fue una concesión de sus amigos The Beatles. El tema, compuesto por la dupla Lennon-McCartney, fue publicado por las «piedras rodantes» en octubre de 1963 y, ejecutado por el cuarteto del famoso puerto de Inglaterra, un mes después. Aquí comparto el hit en la interpretación de los Stones y, en el caso de los «fab four», la versión que más me gusta: la de «Live at the BBC».

    PAUL McCARTNEY EN «ONE WORLD: TOGETHER AT HOME»: «LADY MADONNA»

    ROLLING STONES EN «ONE WORLD: TOGETHER AT HOME»: «YOU CAN’T ALWAYS GET WHAT YOU WANT»

    ROLLING STONES: «I WANNA BE YOUR MAN»

    THE BEATLES: «I WANNA BE YOUR MAN» (LIVE AT THE BBC)

     

  • Cuando The Police afianzaba su popularidad en el lejano Oriente

    The-Police-1981
    The Police 1981 (fotografia sitio Ace Bootlegs)

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    -Me imagino a Stewart haciendo esas muecas tan propias de él – dice Orestes.

    -Con coordinados y vigorosos movimientos de brazos, muñecas y manos mientras sus baquetas golpean platillos, caja, toms…en forma coordinada y armónica, valga la redundancia -agrega Robin Palomar, quien espera que su amigo complemente.

    -… Y mantiene un ritmo sostenido con un pie azotando el bombo de su hermosa batería Tama – completa Orestes.

    Ambos disfrutan un recital donde The Police demuestra ante un bullicioso público todos los atributos que lo convirtieron no sólo en una de las bandas de rock más importantes del mundo en los años 80, sino que también en una de las más influyentes de la música de guitarras duras en sus sesenta años de existencia.

    ¿Por qué Orestes y Robin se lo imaginan? Porque se trata de un registro de audio de gran calidad: un disco doble de vinilo no oficial del trío inglés: “Budokan Radio On”, publicado en 1988 por el sello holandés The Sphynx Records. Palomar lo importó tras pagarle on line un precio muy conveniente a un contacto altamente confiable.

    El evento aludido tuvo lugar el 2 de febrero de 1981 en el célebre estadio dedicado a las artes marciales en Japón llamado «Nippon Budokan», emplazado en el paque Kitanomaru, de Tokio. Cuenta con 17 temas que suman una hora y 20 minutos de energía neta en las humanidades de Andy Summers, Stewart Copeland y Gordon Matthew Sumner (Sting).

    Y los dos policemaníacos lo disfrutan en el pequeño pero acogedor local de venta de cidís, dividís y libros, propiedad de Robin. Por fortuna, es el comienzo de marzo y la cuarentena todavía está lejos de producirse, razón por la cual ellos disfrutan de café y exquisitos croissant mientras escuchan a la banda del hemisferio Norte que más influyó en el período de internacionalización del rock en castellano, en plena década del 80.

    -Ya habían grabado «Zenyatta Mondatta» – enfatiza Orestes.

    -De hecho arrancan con «Don’t stand so close to me» – dice Robin.

    -Sting debe estar con el contrabajo eléctrico y… canta más agudo que en el disco – sostiene la visita.

    -Sospecho que eso se explica por el ruido ensordecedor del entusiasmo de la gente – explica el dueño del local.

    -Parece que siempre han sido muy entusiastas los japoneses en materia de espectáculos musicales y deportivos en general –comenta Orestes.

    Tras ocupar un lapso para hablar de sus respectivas familias (afortunadamente gozan de buena salud), retoman el diálogo sobre el power trío. Allí coinciden en su gran admiración por el que consideran el gran tema del referido registro de audio: «Roxanne».

    -Me encanta la forma como improvisan aquí – sostiene Orestes.

    -Stewart es como un espectador que participa -expresa Robin.

    -Claro, porque de pronto se produce como un diálogo entre el bajo y la guitarra – subraya Orestes.

    -Se nota la gran sintonía que hay entre Andy y Sting – manifiesta al respecto Palomar.

    -Hay espacio para el jazz, el reggae, cierto minimalismo… – complementa su amigo.

    -Claramente con una guitarra, un bajo y una batería se podían y se pueden maravillas.

    -Sonar como una orquesta. Dar la impresión que cada instrumento multiplicará sonidos y efectos simultáneamente.

    -…Y dicen que se peleaban bastante -recuerda Robin.

    -Las tensiones los potenciaban –responde Orestes.

    Hasta la fecha del recital referido The Police ya había publicado tres exitosos álbumes y gozaba de popularidad en Europa Occidental, América del Norte, Sudamérica, Oceanía, Asia y África. «Ghost in the machine» fue grabado y lanzado ese año y, tras un año sabático, en 1983 apareció «Synchronicity». El recital del disco referido en el presente artículo, además de éxitos como los referidos y «So lonely», «Can’t stand losing you», «Message in a bottle», «Walking on the moon» y «De do do do, de da da da», incluyó en su repertorio «Bring on the night», «The bed’s too big with at you», “Fallo ut” y «Deathwish», entre otros grandes temas del power trío.

    Cabe resaltar que los registros no oficiales de The Police en vivo destacan por su abundancia. En efecto, si tomamos como referencia sólo Japón el mismo año 1981 figuran en Internet grabaciones de audio y vídeo del 26 y del 29 de enero, y la del 2 de febrero.

    A continuación les comparto algunos enlaces interesantes  alusivos al legendario long play referido:

    GRABACIÓN EN VÍDEO (no está completa)

    SITIO DISCOGS

    SITIO BUENA MÚSICA

  • Y pensar que estuvo hace poco en Chile Martín Barre, pieza clave de Jethro Tull

    Martin-Barre-(fotografía-de-Francisco-Arias,-diario-de-Concepción)
    Martin Barre (fotografía de Francisco Arias, Diario de Concepción)

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    El guitarrista británico y su banda fueron algunos de los últimos protagonistas de recitales en nuestro país antes del encierro casero masivo al que nos obligó el Covid-19.

    Entre sus noticias del 18 de marzo el Diario de Concepción brindó un generoso espacio al acontecimiento. Y no fue para menos: el último espectáculo que tuvo lugar, al menos hasta la fecha, en el teatro de la universidad de la capital regional, tuvo un sello notablemente especial por su principal atributo: contar con la presencia de una leyenda del rock mundial, como el ex guitarrista de Jethro Tull, Martin Barre.

    Barre y su banda sedujeron a la selecta audiencia en cerca dos horas de recital, que arrancaron con la energética «A song for Jeffrey», uno de los primeros éxitos de la agrupación originaria de Luton, Inglaterra. El conjunto había estado un día antes en el Gran Arena Monticello.

    Más allá de haber estado presente o no (aprovecho de compartir abajito los vídeos correspondientes a dos presentaciones del guitarrista y su grupo en fechas relativamente recientes), recordé la primera vez que Jethro Tull vino a Chile.

    Indefinición personal, gustos musicales definidos

    Corrían los primeros meses de 1993, tenía 21 años y me las daba un poco de universitario estilo hippie con guiños a la estética beatle de 1965. Era muy delgado, tendía a los tonos gris y café leche con un vestón de segunda mano y un pantalón respectivamente, más un beatle azul marino bajo una barba y un cabello algo abundantes, que me venían bien aunque la chasquilla desentonaba un poco.

    Era la ropa que usaba regularmente y creo que me faltaba escuchar un poco más de «Rubber Soul» y de «Revolver» de los «fab four» para así estar más sintonizado con mi búsqueda de personalidad y estilo de vestir. ¡Caramba que cuesta a esa edad!, lapso de algunas indefiniciones en esos planos.

    Pero dio la casualidad que algunas de las bandas más legendarias del rock progresivo incluyeron por entonces fechas en Chile. Había sido el turno de Emerson, Lake and Palmer en marzo y, poco tiempo después, vino Jethro Tull, liderada por el flautista y cantante Ian Anderson. Al igual que en el caso del power trío británico, sus coterráneos tuvieron como escenario de actuación el Estadio Chile (hoy Víctor Jara). Pude disfrutar las presentaciones de ambas agrupaciones.

    En los 70, cuando las barbas y los pelos largos caracterizaban bastante a la juventud y a una industria de la música pop que se la jugaba con propuestas más ambiciosas en lo musical,  el rock progresivo y el hard rock empiezan a roncar firmemente. El germen se produce entre fines de la década del 60 y principios de la siguiente y, claramente, dos de los álbumes que más influyeron fueron justamente «Rubber soul» y «Revolver» en tiempos en que sus responsables todavía usaban chasquillas pero se animaban a explorar nuevos ámbitos musicales donde lo ecléctico era lo esencial: el rock, el folk y la música selecta podían convivir en este panorama (en todo caso a los Beatles tenemos que agradecerles muchísimo más).

    Y es allí donde Jethro Tull encaja. Puede que el cuarteto de Liverpool  haya dado un primer impulso como también lo dieron los Rolling Stones, los Kinks o los Beach Boys, pero lo relevante es que la agrupación que llevó a la fama a Ian Anderson y al guitarrista Martín Barre (nuestro reciente visitante) tiene cierta universalidad en el
    sentido de nutrirse de distintos estilos, en los que el blues y el jazz añaden notas de distinción.

    Nuevos protagonistas y huella trascendente

    Éste es el espíritu que nos trajo Martín Barre a Chile, donde celebró con su banda los 50 años de Jethro Tull en las actuaciones mencionadas en los primeros párrafos de este texto. Es cierto que el veterano músico no vino con el partner de toda su vida artística y el fundador de Jethro Tull, Ian Anderson, pero la agrupación que la acompañó ya contaba con críticas muy favorables y, en su formación, con Dee Palmer, ex tecladista de Jethro, y Adam Wakeman, también tecladista al igual que su padre, Rick, y pieza clave de Black Sabbath y la banda de Ozzy Osbourne. Pero Martin Barre Band también cuenta con los servicios de Darby Todd en batería, Alan Thomson en bajo, Dan Crisp en voces y guitarra rítmica (de notable parecido vocal a Anderson).

    Limitarse a decir que Barre fue sólo fundador de Jethro Tull sería, a todas luces, injusto. Como también lo sería reducir su aporte al riff con que arranca «Aqualung», al igual que centrarse exclusivamente en las partes de guitarra tan características de «Thick as a brick» y otras canciones del repertorio dorado de Jethro Tull donde se distinguen las seis cuerdas.

    Es un guitarrista estudioso, dedicado fuertemente a su lúdica forma de vivir la música, tal como él mismo lo sostuvo al diario La Nación de Buenos Aires: a sus 72 años, cuando se despierta cada mañana, lo primero que hace es tocar su guitarra con amplificador incluido. Y la siente más enfocado a la composición y a las armonías que al lucimiento personal. De hecho, al arribar a Jethro Tull en 1968 amplificó el arcoiris sonoro del grupo, lo que se aprecia en discos como los ya referidos, «Stand Up», «A Passion Play» o «Songs from the Wood», por citar algunos ejemplos destacados. Sin duda es uno de los guitarristas más importantes de la historia del rock progresivo y la  del rock en general.

    En resumen en 1993 yo no tenía un estilo definido en tanto forma de vestir, pero sí en materia de gustos musicales. Ya en esa época Jethro Tull me generaba interés. Hoy ya tengo un estilo definido en materia de vestir y, aunque viene sin la agrupación que lo hizo famoso, Martín Barre sigue siendo digno de toda mi admiración. Eso no sólo es lealtad en materia de gustos musicales, sino que es haber seguido una huella que fue trascendente.

    Martin Barre San Javier Jazz Festival 2015 Pro-Shot TVE2, HQ

    The Martin Barre Band at Shrewsbury Folk Festival 2019

     

     

     

     

  • Los Beatles son objeto de homenaje en nuevo álbum del guitarrista Al Di Meola

    «Across The Universe» se denomina nueva producción de destacado músico estadounidense.

    Al-Di-Meola-sitio-guitarra

    Al Di Meola (sitio Clases de Guitarra, Colombia)

    La propuesta tanto electro como acústica en la ejecución de la guitarra por parte del destacado músico estadounidense Al Di Meola, es la base de un nuevo homenaje que aquel le rinde a los Beatles -grupo que motivó su inclinación por el instrumento en el que se especializó- y que será el objeto central del álbum que será lanzado el 13 de marzo próximo en formatos vinilo, cidí y digital.

    Editado por el sello EarMUSIC, “Across The Universe” se domina el registro, cuya tapa también es un homenaje de Di Meola, en particular a John Lennon por su disco “Rock’N’ Roll”.

    “Across The Universe” contendrá 14 temas en total, set donde figura “Her comes the Sun”, “Norwegian Wood”, “Strawberry Fields forever”, “Yesterday”, “Hey Jude”, “Julia” y “Here, there and everywhere”, entre otros clásicos.

    Cabe resaltar que Di Meola, de 65 años de edad y vasta trayectoria en la música, ya había publicado en 2013 un largaduración de homenaje a los «fab four», el que se denominó «All your life: A tribute to the Beatles». Cabe resaltar que el músico, nacido en New Jersey, es considerado uno de los grandes exponentes de la fusión jazzística y cuenta con más de una treinta de álbumes solistas y cerca de veinte en colaboración con otros artistas desde 1975 hasta la fecha.

    Comparto vídeo de su nueva producción para que lo disfruten:

     

  • Neil Peart: baterista de otro mundo

    Neil Peart 1976
    Neil Peart en 1976 (sitio https://hearthismusic.co.uk/)

    En torno a Neil Peart no quisiera poner de relieve los manidos lugares comunes del tono «el mejor baterista que vi» o aspectos de la vida del baterista de Rush alusivos a situaciones dolorosas, como las muertes de su esposa e hija en un lapso acotado o la misma causa de su reciente deceso, a los 67 años de edad. Evidentemente Internet ya nos ha permitido, sobre todo a raíz del sensible acontecimiento, saber bastante más sobre el músico y la noticia que conmovió fuertemente no sólo a quienes somos seguidores del power trío canadiense, sino al mundo del rock en general.

    Para el debate postrero quedarán preguntas como cuál es el tema que mejor expuso los atributos de este gran instrumentista, quien a su vez fue un imaginativo y productivo letrista. Para mí, al menos, si bien es cierto pudiese inclinarme por el Neil Peart de «A Farewell to kings» (1977) o «Hemispheres» (1978), no pueden dejarme indiferente el desempeño del batero en «Presto» (1989) o «Roll the bones». Además la nutrida discografía de la banda (que también conformaron sus amigos Geddy Lee, en el bajo y en la voz; y Alex Lifeson, en la guitarra) habla por sí sola.

    Por tal motivo los dejo con dos solos que muestran el enorme potencial de Peart. El ejercicio fue casi aleatorio (hay mucho más, obviamente): el primero corresponde a una faceta más próxima al jazz junto a la Buddy Rich Big Band, en 1992; y, el segundo, a la gira de los 30 años del famoso trío (R30) en 2004. En el primero queda expuesta su gran capacidad de exhibir destrezas y variantes en base a un ritmo acelerado y sostenido, perfectamente adaptable al energético estilo de la orquesta. Y, en el segundo, más prolongado y con una batería con mayor cantidad de elementos para desarrollar percusión y melodía, ratifica aquel sello que lo consagró como uno de los mejores bateristas de la historia del rock.

    https://www.youtube.com/watch?v=rilfhjyOKxw

     

    https://www.youtube.com/watch?v=LWRMOJQDiLU