
Por Gonzalo Figueroa Cea
La clásica banda trasandina fue objeto de uno de los tantos artículos del primer número de la recordada publicación dedicada a la música popular.
Hace algunos días compartí en Facebook un reciente articulo mío de este mismo sitio acerca del mítico disco de Yes «Fragile», publicado a fines de 1971. Ese mismo día supe que se habían cumplido los 50 años del último álbum de los Beatles mientras existieron como banda: «Let it be». Producto de ello hice una breve reflexión en la misma red social: puse de relieve que las dos producciones me encantaban pero que la de los «fab four» me provocaba una profunda tristeza y, por tal motivo, sólo compartí el texto que hice sobre «Fragile» de Yes. Mi tristeza fue porque, en efecto, fue el último en plena actividad de la más grande banda de rock terrícola de todos los tiempos (no sé si hay otros grupos de rock en el resto del universo). Más recientemente supe de algo más agradable: los 35 años del lanzamiento de «Brothers in Arms», el más exitoso álbum de otra banda que me encanta: Dire Straits.
Pero en estos dias de pandemia neta mi pensamiento está en otra cosa: rendirle una especie de homenaje (que no será el único) a la legendaria revista argentina Pelo. Creo, con total convicción, que para entender prácticamente buena parte de la historia del rock de nuestro vecino país, esta publicación, que dirigiera el periodista Osvaldo Daniel Ripoll, es fundamental. Y no es casualidad: el primer número salió hace 50 años.
Esa primera edición atrae por diversos temas y protagonistas, entre ellos los mismos Beatles. Figuran allí los hermanos McCartney, Almendra (que es más que sólo una de las bandas de Spinetta), un póster de John Lennon y Yoko Ono, Ringo Starr, Janis Joplin, los Rolling Stones, el por entonces recientemente fallecido Brian Jones, Manal, un reportaje titulado «Los 30 grupos de la revolución pop» y mucho más en un total de 60 páginas. Evidentemente el rock como fenómeno mundial no podía quedar al margen.
Sin embargo, me llamó la atención un generoso texto dedicado a una agrupación que siempre me gustó: Los Gatos (la foto de la parte superior corresponde a esa edición). Evidentemente, tal como ocurría con el «flaco», Los Gatos («Los Gatos Salvajes» en sus inicios) no podían reducirse al concepto de la «banda de Litto Nebbia» (tan sólo pensarlo así ya es una injusticia para el resto de sus integrantes). Tampoco se trata de menospreciar la gran contribución del rosarino, pero sí de poner de relieve que fueron la primera banda de rock argentino de éxito estruendoso y con alguna proyección internacional. En 1970 Los Gatos ya tenían ocho años de vida tomando en cuenta su período con el añadido de «Salvajes» en su denominación.
El primer artículo de Pelo dedicado a este grupo bisagra del rock del vecino pais fue titulado «Los Gatos están cansados». Llama la atención cierta molestia de sus integrantes por algunos prejuicios que todavía prevalecían en torno al conjunto en esa época. Pero la entrevista tiene varios aspectos bastante más atractivos: la visión del quinteto sobre la música en general, el plano industrial de la actividad, su interés en producir bandas más jóvenes, lo que les dejó un viaje a Nueva York y un guiño a la innovación.
Por esos días Los Gatos ya proyectaban grabar su álbum «Rock de la mujer perdida». El conjunto rosarino-bonaerense estaba integrado en ese lapso por músicos que ya habían hecho historia e iban a hacer más historia: Litto Nebbia en voz, guitarra, armónica y pandereta; Alfredo Toth en bajo, Ciro Fogliatta en órgano, piano y coros; Norberto Napolitano («Pappo) en guitarra líder y coros; y Óscar Moro en batería y percusión. Litto tiene una trayectoria solista muy prolífica. Alfredo estuvo en las formaciones de Sacramento, los Desconocidos de Siempre (grupo Nito Mestre), las bandas de acompañamiento de Charly García y de Raul Porchetto, y G.I.T., entre otras, y es un destacado productor musical. Ciro fue parte de Sacramento, Polifemo, Los Desconocidos de Siempre y el grupo de Moris, entre otras colaboraciones. Pappo, entre diversos proyectos, formó Pappo’s Blues, estuvo en Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll, Riff y tocó con Spinetta. Óscar tocó en la Máquina de Hacer Pájaros, Serú Girán y los grupos de Alejandro Lerner y de Nito Mestre, entre otras colaboraciones.
Comparto acá con ustedes algunos párrafos y citas textuales de la entrevista de Pelo y, al final, el enlace que los llevará a los archivos de la histórica revista argentina y la canción «Lágrimas de María» en un recital de reencuentro en 2007, con invitados (Moro y Pappo habían fallecido recientemente):
«Cuando tuvieron éxito, y dejaron de vivir en hoteluchos de mala muerte y empezaron a comer dos veces al día, corrían rumores de que gastaban fortunas en hoteles lujosos, en excéntricos viajes en remise y que se permitían los caprichos más delirantes. En septiembre de 1968 viajaron, especialmente invitados, al Festival de Río, arremetieron nuevamente los juicios: ¿quienes eran ellos para representar a la música nacional? (Un año después la argentina era representada en el mismo Festival por Luis Aguilé: un argentino que vive hace cinco años en España y que canta con un falso, molesto, acentro centroamericano».
(Pelo)
«La música comercial no existe: hay buena y mala música. Y se acabó»
(Litto)
«Nosotros no tocábamos La Balsa a pesar de que el público la pedía a gritos. Y te explico por qué: nosotros tenemos otros temas que consideramos tan buenos (o mejor) que los que llegaron a ser hits. Y queremos mostrarle al público cuáles son, qué arreglos tienen y con qué ganas los tocamos».
(Ciro Fogliatta)
«Yo mucho no puedo opinar sobre eso porque para esa época yo ni soñaba con integrarme a los Gatos, pero lo que ocurre es que el público prefiere el tema que escuchó en la radio y el que bailó el domingo pasado, y entonces identifica al conjunto con eso; y es difícil demostrarle a la gente que un conjunto tiene algo más de dos o tres éxitos para tocar».
(Pappo)
«En Nueva York, donde todo está regido por una sociedad de números, los discos se compran en sobres cerrados: no hay posibilidad de escucharlos. Claro, que está la radio para difundirlos. Pero en el momento de la compra no quedan posibilidades». (Alfredo)
«Tienen razón. Vos sabes que el último long play de los Beatles, Abbey Road, en todas las disquerías de Nueva York lo vendían igual: invariablemente había una pila al lado de la caja y los despachaban como si fueran cigarrillos».
(Ciro)
«Existe un gran problema de identificación entre los que escuchan y hablan de música en la Argentina. Por ejemplo, como vos decís, se habla de la música beat, pero esa denominación no existe. No encierra ningún ritmo determinado ni comprende ningún estilo en especial».
(Litto)
«Una de las grandes soluciones para hacer música libremente, sin etiquetas, es que se termine con los rótulos».
(Pappo)
«Es totalmente cierto lo que dice Pappo, nosotros no hacemos música beat ni nada que se le parezca. Lo que los Gatos componen e interpretan es música popular».
(Litto)
«A esta altura de las cosas es difícil determinar quién está disfrazado y quién no. Hay disfraces muy difundidos como el de los bancarios, oficinistas o empleadas de comercio. Por supuesto, hay otros menores: como las modas que duran tres meses».
(Ciro)
«Nosotros nos ponemos lo que se nos da la gana y lo que realmente nos gusta. No hay que buscarle otras vueltas. Como dijo Ciro: ahora nos sentimos más liberados, mucho más auténticos». (Óscar)
«Encarrilados nuevamente en la vorágine de los shows y las grabaciones, los Gatos vuelven a revivir antiguos proyectos que abandonaron abruptamente hace exactamente un año. Los más interesantes y cercanos son las nuevas ideas sobre grabación. Los flamantes equipos más la experiencia acumulada en todo este año de receso, los ponen en condiciones de encarar nuevos rumbos».
(Pelo)
«Antes teníamos una mediana base musical. Todos los temas y long plays que ya tenemos nos sirve de mucho. En el nuevo álbum que ya empezamos a grabar estamos haciendo cosas distintas».
(Ciro)
«Esas cosas distintas» son, por ejemplo, Ciro interpretando varias flautas, Pappo tratando de robar sonidos diferentes a una guitarra de doce cuerdas, Moro experimentando con dos bombos y una nueva manera de componer».
(Pelo)
«Otro de los proyectos del conjunto es producir, ellos mismos, a diferentes grupos «para formar -dicen- una línea honesta y con reales valores dentro de la música popular».
(Pelo)
«Ya no se puede decir si los Gatos son los mejores, o los número uno de la Argentina. Porque ellos mismos se oponen. «Se tiene que terminar es del mejor conjunto o el mejor tema -explican- los auténticos músicos hacen cosas diferentes no mejores a las de otros».
(Pelo)
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