Etiqueta: rock argentino

  • Las citas del Robusto Señor Rock, capítulo 2

    https://www.lavanguardia.com/

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    18 de junio de 2021

    Continúo en la senda de esta sección de citas, por cierto documentadas, de famosos o sobre famosos del rock o de la música popular en general. Cuatro voces, cuatro reflexiones, cuatro ideas…que alguna vez se dijeron…o fueron escritas.

    «Si puedo encontrar a un joven cantante blanco con el sonido y el espíritu de un hombre negro, ganará millones de dólares». (Sam Phillips en los años 50, como anticipándose al fenómeno de Elvis Presley ) Fuente: «Estrellas del rock», 1997, ediciones Altaya.

    «Jerry Lee Lewis era un simple cantante country hasta que escuchó mi música. Yo le enseñé lo que era rock and roll». (Little Richard) Fuente: «Estrellas del rock», 1997, ediciones Altaya.

    «Fiel a su palabra, John perdió el juicio. Al parecer, culpaba a todos por la muerte de su madre y estaba decidido a vengarse. Su ira y su congoja no tenían límites. Seis semanas más tarde, cuando volvió al Colegio Superior de Arte, fue más vil que nunca. Sus condiscípulos recuerdan haberlo visto sentado en la soledad de una escalera de atrás, mirando fijamente por la ventana y llorando. Se mantenía en un estupor anestésico de alcohol y, con suma frecuencia, pasaba el día entero un poco ebrio. Empezó a ver tragedia, deformidad y fealdad en todo. Extraía un placer especial de burlarse de los mendigos callejeros y los lisiados. Su conducta típica solía ser acercarse a un desventurado parapléjico con quien se encontraba en la calle y hacerle bromas crueles acerca de sus miembros inútiles. «¿Adónde se han ido tus piernas, compadre? ¿Se han escapado con tu esposa?» Sus blancos favoritos eran los ancianos; parecía resuelto a causar un ataque cardíaco a cualquier ciudadano maduro, asustándolo. Tan rabioso estaba, que aporreaba a cualquiera que se atreviera a enfrentar sus agresiones, y salvo su banda, todos empezaron a alejarse de él. Ciertamente, ninguna muchacha en su sano juicio quería salir con él. Una joven llamada Thelma Pickles fue la que más duró, pero esa relación terminó cuando ella le gritó en Ye Cracke: «¡No te desquites conmigo sólo porque tu madre ha muerto!»

    Y entonces, en 1958, John conoció a Cynthia Powell, que lo iba a salvar». (Peter Brown y Steven Gaines) Fuente: «Los Beatles (una biografía confidencial)» (1991, Javier Vergara Editor S.A.)

    «Yo tenía una novia medio moderna, que había venido de Bélgica y sabía mucho sobre grupos nuevos. Tashi me aconsejaba sobre la manera de vestir y los grupos, conocía a algunos muy novedosos. Lo que más me gustaba era la mano medio Police, era un fanático, absoluto. Cuando tocaron en New York City, los corrí hasta el Sheraton para pedirles autógrafos. De golpe, en el tumulto, me encontré con Sting. Tengo una foto que es genial: está Sting y mi cara, así, saliendo. En realidad la hice ampliar para darme importancia». (Gustavo Cerati) Fuente: «Corazones en llamas (Historias del rock argentino en los 80») de Laura Ramos y Cynthia Lejbowicz (1991, Clarín /Aguilar)

  • «Acceso Directo» de Andy Cherniavsky: un gran foco para el rock argentino de los años 80

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    A un año del lanzamiento del libro de la reconocida fotógrafa trasandina, compartimos una reseña sobre esta publicación, relativamente reciente pero ya con perfil de clásico.  

    Andy Cherniavsky es una de las fotógrafas más aplaudidas de Argentina, dueña de una producción en lo profesional que puede resumirse, en la perspectiva de cuatro décadas y media de trayectoria, como una seductora combinación de moda, arte y rock. Pero también es y ha sido un testigo privilegiado de parte importante de la historia del rock argentino.

    Sería burdo reducir su relevancia al hecho de ser amiga de Charly García y ex pareja de Andrés Calamaro, por mucho que varias páginas de Acceso Directo (Memorias de una fotógrafa del rock argentino en los años 80), escrita por Andy, sean dedicadas a situaciones en las que los astros citados fueron parte involucrada.

    No hay duda que en Acceso Directo, Charly y el ex Abuelos de la Nada son citados como personajes clave en el desarrollo de la profesional como fotógrafa, pero a su vez aquellas amistades y la cercanía con otros figuras fomentan un vínculo importante con el desarrollo mismo del rock argentino, sobre todo en una década matizada con la agonía de la dictadura, la irrupción de la «Primavera alfonsinista», un despegue importante de la industria del rock, episodios de violencia, algún tipo de decadencia y el nacimiento de algunos mitos.

    Allí no sólo cabe el origen en cuanto a crecimiento personal de la propia autora de la publicación, con el recuerdo de un hermano muerto muy joven, un padre muy vinculado con el mundo del espectáculo o de los eventos culturales, una madre con una visión moderna en el plano de las libertades en tiempos en que aquellas se restringieron brutalmente y muchos viajes tanto el interior como al exterior (algunos forzados, otros no tanto), sino que la contribución, surgida en tiempos de la adolescencia de Andy, de un sentido de la curiosidad gatillado por ese exquisito mundo del que era parte, donde la fotografía se transformó en la herramienta para inmortalizar momentos únicos y llenos de sentido. 

    Al leer este interesantísimo conjunto de historias sobre el rock argentino, es espiritualmente palpable la alta sintonía de Andy con Calamaro, quien fue su novio durante varios años, y su gran amistad con Charly García, pero sobre todo el aporte de las admiraciones y las influencias mutuas más allá del rigor del trabajo y más allá de recitales, giras, veranos inolvidables, circunstancias festivas y otros estímulos de quienes viven con intensidad sus primeras décadas de vida, con el ingrediente añadido no menor de ser parte del energético mundo del rock and roll.

    El sentido del «Hornero Amable» (una especie de símbolo de su relación con Andrés Calamaro y un vínculo con la música), la accidentada actuación de Charly García con su banda en el Festival Buenos Aires Rock & Pop de octubre 1985 (con un micrófono inalámbrico que él mismo lanzó y se «paseó» por la cancha de Vélez Sarsfield), las tristes miradas de Luca Prodan y de Federico Moura (líderes de Sumo y de Virus, respectivamente) en sesiones fotográficas tomadas poco tiempo antes de las muertes de ambos, la gran admiración hacia Miguel Abuelo (otro ícono del rock trasandino fallecido en los años 80), el importante apoyo al mismo Charly en momentos en que la salud del astro estuvo particularmente frágil, las peculiares formas de ser de García y de otras estrellas, y la singular lucha de una mujer por hacerse un lugar y ser respetada en un ámbito de dominio masculino casi sin contrapeso, son sólo parte de aquel atractivo set de testimonios en primera persona que nos ofrece la fotógrafa en Acceso Directo.

    En un plano personal netamente mío, en la lectura del texto aludido me llamó particularmente la atención, por una parte, la exquisita forma de trabajo, vida social y enorme curiosidad de captar influencias de Serú Girán (donde brillaron Charly, Pedro Aznar, David Lebón y Óscar Moro), a mi juicio la gran banda de la historia del rock argentino. Y, por otra parte, la trascendencia de Los Abuelos de la Nada al margen del vínculo de Cherniavsky con Andrés Calamaro o Miguel Abuelo. Como que tengo la sensación (y me asoma una curiosidad enorme al respecto) que, de no haber prosperado el estruendoso fenómeno extracontinental de Soda Stereo, los Abuelos hubiesen sido la gran banda argentina del rock al menos de los años 80. El destino y quizás (dirán algunos con mayor seguridad) los egos dijeron otra cosa.

    En síntesis Acceso Directo (Memorias de una fotógrafa del rock argentino en los años 80), publicado por Planeta ( de cuyo sitio saqué la foto de portada) y cuya primera edición es de abril de 2020, es un libro con el derecho absoluto a convertirse en un clásico de la literatura sobre el rock en el vecino país, contado por una testigo privilegiada.

    Si te interesó, haz clic aquí:

    LIBRO «ACCESO DIRECTO»

  • Partió Rodolfo García, leyenda del rock argentino

    Rodolfo García (foto sitio La Voz)

    Por Gonzalo Figueroa Cea 

    El baterista fue mucho más que una figura de dos de las más sobresalientes bandas de la historia del rock trasandino: Almendra y Aquelarre.

    La muerte del músico argentino Rodolfo García me remeció tanto como la del biólogo chileno Humberto Maturana. No exagero: tengo la certeza, más que la corazonada, que tanto desde el mundo del arte de los sonidos como el de las ciencias, dejaron esta tierra dos personas que encarnan el espíritu que debe primar en el hombre y la mujer que se precien de tener una visión moderna en torno a la vida: humanidad en tanto todos, no sólo yo y calidad de las experiencias vitales.

    Los homenajes a Rodolfo García no faltan ni han faltado (basta con hacer un recorrido por Youtube y otros sitios para detectarlo). Mencionar que ya en vida era una leyenda es decir poco. Almendra, conocida por Luis Alberto Spinetta, y Aquelarre, donde también fue pieza vital otro distinguido integrante de Almendra: Emilio del Guercio, fueron sólo algunas de las agrupaciones donde el baterista brilló con sobriedad y talento.

    El apoyo a los músicos independientes, el involucramiento en actividades solidarias y un emblemático rol como director nacional de Artes durante el gobierno de la presidenta Cristina Fernández, también fueron parte del sello personal de García y que no se agotó allí. Figuras como Víctor Heredia y Litto Nebbia, entre otras más, también conocieron en el plano grupal musical los atributos de Rodolfo García. 

    Un accidente cerebrovascular lo detuvo y lo mantuvo con muerte cerebral durante algunos días  hasta que su cuerpo dijo basta el martes 4 del presente mes, a pesar de los esfuerzos  médicos en una intervención quirúrgica. Tres cuartos de siglo vividos y con intensidad musical desde la adolescencia, constituyeron su imborrable bitácora.

    El periodista especializado Eduardo Fabregat y músicos como Andrea Álvarez, Pedro Aznar e Ignacio Montoya (hijo de desaparecidos durante la dictadura argentina del período 1976-1983) manifestaron su admiración por él y lo despidieron con sensibles palabras, parecidas a las que le dedicó en plena actuación el «Flaco Spinetta» en su clásico «MTV desenchufado» de 1997. Ahora esos dos amigos están reunidos en el cielo.

    Los dejó aquel memorable momento de Rodolfo García con Spinetta, donde al baterista toca el acordeón, y una actuación televisiva de Aquelarre en la televisión española en los años 70, donde el baterista cita a Benedetti en la entrevista.

    «LA MIEL EN TU VENTANA» (ESTRELICIA MTV UNPLUGGED)

    AQUELARRE EN ESPAÑA 

  • Homenaje a Revista Pelo: interesantes pormenores de una entrevista a Los Gatos

    Los gatos 1970 (revista Pelo)
    Los Gatos 1970: Óscar, Nitto, Alfredo, Pappo y Ciro.

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    La clásica banda trasandina fue objeto de uno de los tantos artículos del primer número de la recordada publicación dedicada a la música popular.  

    Hace algunos días compartí en Facebook un reciente articulo mío de este mismo sitio acerca del mítico disco de Yes «Fragile», publicado a fines de 1971. Ese mismo día supe que se habían cumplido los 50 años del último álbum de los Beatles mientras existieron como banda: «Let it be». Producto de ello hice una breve reflexión en la misma red social: puse de relieve que las dos producciones me encantaban pero que la de los «fab four» me provocaba una profunda tristeza y, por tal motivo, sólo compartí el texto que hice sobre «Fragile» de Yes. Mi tristeza fue porque, en efecto, fue el último en plena actividad de la más grande banda de rock terrícola de todos los tiempos (no sé si hay otros grupos de rock en el resto del universo). Más recientemente supe de algo más agradable: los 35 años del lanzamiento de «Brothers in Arms», el más exitoso álbum de otra banda que me encanta: Dire Straits.

    Pero en estos dias de pandemia neta mi pensamiento está en otra cosa: rendirle una especie de homenaje (que no será el único) a la legendaria revista argentina Pelo. Creo, con total convicción, que para entender prácticamente buena parte de la historia del rock de nuestro vecino país, esta publicación, que dirigiera el periodista Osvaldo Daniel Ripoll, es fundamental. Y no es casualidad: el primer número salió hace 50 años.

    Esa primera edición atrae por diversos temas y protagonistas, entre ellos los mismos Beatles. Figuran allí los hermanos McCartney, Almendra (que es más que sólo una de las bandas de Spinetta), un póster de John Lennon y Yoko Ono, Ringo Starr, Janis Joplin, los Rolling Stones, el por entonces recientemente fallecido Brian Jones, Manal, un reportaje titulado «Los 30 grupos de la revolución pop» y mucho más en un total de 60 páginas. Evidentemente el rock como fenómeno mundial no podía quedar al margen.

    Sin embargo, me llamó la atención un generoso texto dedicado a una agrupación que siempre me gustó: Los Gatos (la foto de la parte superior corresponde a esa edición). Evidentemente, tal como ocurría con el «flaco», Los Gatos («Los Gatos Salvajes» en sus inicios) no podían reducirse al concepto de la «banda de Litto Nebbia» (tan sólo pensarlo así ya es una injusticia para el resto de sus integrantes). Tampoco se trata de menospreciar la gran contribución del rosarino, pero sí de poner de relieve que fueron la primera banda de rock argentino de éxito estruendoso y con alguna proyección internacional. En 1970 Los Gatos ya tenían ocho años de vida tomando en cuenta su período con el añadido de «Salvajes» en su denominación.

    El primer artículo de Pelo dedicado a este grupo bisagra del rock del vecino pais fue titulado «Los Gatos están cansados». Llama la atención cierta molestia de sus integrantes por algunos prejuicios que todavía prevalecían en torno al conjunto en esa época. Pero la entrevista tiene varios aspectos bastante más atractivos: la visión del quinteto sobre la música en general, el plano industrial de la actividad, su interés en producir bandas más jóvenes, lo que les dejó un viaje a Nueva York y un guiño a la innovación.

    Por esos días Los Gatos ya proyectaban grabar su álbum «Rock de la mujer perdida». El conjunto rosarino-bonaerense estaba integrado en ese lapso por músicos que ya habían hecho historia e iban a hacer más historia: Litto Nebbia en voz, guitarra, armónica y pandereta; Alfredo Toth en bajo, Ciro Fogliatta en órgano, piano y coros; Norberto Napolitano («Pappo) en guitarra líder y coros; y Óscar Moro en batería y percusión. Litto tiene una trayectoria solista muy prolífica. Alfredo estuvo en las formaciones de Sacramento, los Desconocidos de Siempre (grupo Nito Mestre), las bandas de acompañamiento de Charly García y de Raul Porchetto, y G.I.T., entre otras, y es un destacado productor musical. Ciro fue parte de Sacramento, Polifemo, Los Desconocidos de Siempre y el grupo de Moris, entre otras colaboraciones. Pappo, entre diversos proyectos, formó Pappo’s Blues, estuvo en Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll, Riff y tocó con Spinetta. Óscar tocó en la Máquina de Hacer Pájaros, Serú Girán y los grupos de Alejandro Lerner y de Nito Mestre, entre otras colaboraciones.

    Comparto acá con ustedes algunos párrafos y citas textuales de la entrevista de Pelo y, al final, el enlace que los llevará a los archivos de la histórica revista argentina y la canción «Lágrimas de María» en un recital de reencuentro en 2007, con invitados (Moro y Pappo habían fallecido recientemente):

    «Cuando tuvieron éxito, y dejaron de vivir en hoteluchos de mala muerte y empezaron a comer dos veces al día, corrían rumores de que gastaban fortunas en hoteles lujosos, en excéntricos viajes en remise y que se permitían los caprichos más delirantes. En septiembre de 1968 viajaron, especialmente invitados, al Festival de Río, arremetieron nuevamente los juicios: ¿quienes eran ellos para representar a la música nacional? (Un año después la argentina era representada en el mismo Festival por Luis Aguilé: un argentino que vive hace cinco años en España y que canta con un falso, molesto, acentro centroamericano».
    (Pelo)

    «La música comercial no existe: hay buena y mala música. Y se acabó»
    (Litto)

    «Nosotros no tocábamos La Balsa a pesar de que el público la pedía a gritos. Y te explico por qué: nosotros tenemos otros temas que consideramos tan buenos (o mejor) que los que llegaron a ser hits. Y queremos mostrarle al público cuáles son, qué arreglos tienen y con qué ganas los tocamos».
    (Ciro Fogliatta)

    «Yo mucho no puedo opinar sobre eso porque para esa época yo ni soñaba con integrarme a los Gatos, pero lo que ocurre es que el público prefiere el tema que escuchó en la radio y el que bailó el domingo pasado, y entonces identifica al conjunto con eso; y es difícil demostrarle a la gente que un conjunto tiene algo más de dos o tres éxitos para tocar».
    (Pappo)

    «En Nueva York, donde todo está regido por una sociedad de números, los discos se compran en sobres cerrados: no hay posibilidad de escucharlos. Claro, que está la radio para difundirlos. Pero en el momento de la compra no quedan posibilidades».       (Alfredo)

    «Tienen razón. Vos sabes que el último long play de los Beatles, Abbey Road, en todas las disquerías de Nueva York lo vendían igual: invariablemente había una pila al lado de la caja y los despachaban como si fueran cigarrillos».
    (Ciro)

    «Existe un gran problema de identificación entre los que escuchan y hablan de música en la Argentina. Por ejemplo, como vos decís, se habla de la música beat, pero esa denominación no existe. No encierra ningún ritmo determinado ni comprende ningún estilo en especial».
    (Litto)

    «Una de las grandes soluciones para hacer música libremente, sin etiquetas, es que se termine con los rótulos».
    (Pappo)

    «Es totalmente cierto lo que dice Pappo, nosotros no hacemos música beat ni nada que se le parezca. Lo que los Gatos componen e interpretan es música popular».
    (Litto)

    «A esta altura de las cosas es difícil determinar quién está disfrazado y quién no. Hay disfraces muy difundidos como el de los bancarios, oficinistas o empleadas de comercio. Por supuesto, hay otros menores: como las modas que duran tres meses».
    (Ciro)

    «Nosotros nos ponemos lo que se nos da la gana y lo que realmente nos gusta. No hay que buscarle otras vueltas. Como dijo Ciro: ahora nos sentimos más liberados, mucho más auténticos».                                                                                                                                  (Óscar)

    «Encarrilados nuevamente en la vorágine de los shows y las grabaciones, los Gatos vuelven a revivir antiguos proyectos que abandonaron abruptamente hace exactamente un año. Los más interesantes y cercanos son las nuevas ideas sobre grabación. Los flamantes equipos más la experiencia acumulada en todo este año de receso, los ponen en condiciones de encarar nuevos rumbos».
    (Pelo)

    «Antes teníamos una mediana base musical. Todos los temas y long plays que ya tenemos nos sirve de mucho. En el nuevo álbum que ya empezamos a grabar estamos haciendo cosas distintas».
    (Ciro)

    «Esas cosas distintas» son, por ejemplo, Ciro interpretando varias flautas, Pappo tratando de robar sonidos diferentes a una guitarra de doce cuerdas, Moro experimentando con dos bombos y una nueva manera de componer».
    (Pelo)

    «Otro de los proyectos del conjunto es producir, ellos mismos, a diferentes grupos «para formar -dicen- una línea honesta y con reales valores dentro de la música popular».
    (Pelo)

    «Ya no se puede decir si los Gatos son los mejores, o los número uno de la Argentina. Porque ellos mismos se oponen. «Se tiene  que terminar es del mejor conjunto o el mejor tema -explican- los auténticos músicos hacen cosas diferentes no mejores a las de otros».
    (Pelo)

    VER ARCHIVO REVISTA PELO

     

  • Los Abuelos de la Nada se presentarán en abril en el Gran Arena Monticello

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    Los Abuelos de la Nada (sitio Infobae América)

    Chocolate Fogo y Juan del Barrio lideran formación 2019 de mítica banda argentina. 

    Chocolate Fogo es sobrino del recordado poeta, cantante y líder de Los Abuelos de la Nada, Miguel Abuelo.  Fogo es hoy director musical de la versión 2019 del legendario conjunto trasandino junto a Juan del Barrio. Fogo es bajista y vocalista. Del Barrio hace coros y está a cargo de los sintetizadores y los teclados.

    El resto de los integrantes son Gaspar Benegas, quien es guitarrista y también acompaña en los coros; Sebastián Peyceré en batería, Jorge Polanuer en saxofón, el limeño Hubert Reyes en percusiones y el hijo de Miguel Abuelo, Gato Azul Peralta, en voz y percusión. Fogo, Del Barrio y Polanuer fueron parte de Los Abuelos en formaciones ochenteras.

    Los Abuelos de la Nada realizarán presentaciones en Chile, Perú, Uruguay, México y su país de origen como parte de la nueva etapa. Por estas latitudes ya tienen contemplado un recital de tres horas (la duración estándar de cada evento del tour), programado para el 10 de abril en el Gran Arena Monticello. La gira comenzará el 7 de marzo en Lima y, sólo en Argentina, incluirá siete recitales en distintas ciudades.

    Clásicos, temas nuevos e invitados

    Músicos cercanos a Miguel Abuelo y a la agrupación serán parte de la gira, denominada «Mi estrella y yo», donde los seguidores del grupo disfrutarán de nuevas versiones de clásicos como «Mil horas», «Himno de mi corazón», «Lunes por la madrugada», «Cosas mías», «Chalamán», «Zig zag», «Sin gamulán», «Medita Sol», ‘Ir a más» y «Sintonía americana», entre otros, además de canciones nuevas e inéditas, como la que da nombre a la gira y «Buscándonos al fin».

    Los últimos dos temas aludidos serán lanzados en plataformas próximamente y, para el transcurso del próximo año, está prevista la publicación del nuevo álbum «Luces y Bengalas», material igualmente inédito que, incluso, contendrá canciones escritas por el propio Miguel Abuelo.

    Cabe resaltar que por Los Abuelos de la Nada pasaron figuras de la talla de Claudio Gabis, Andrés Calamaro y Pappo. En el curso de la parte argentina de la gira «Mi estrella y yo» se sumarán otros históricos integrantes del grupo como Daniel Melingo, Gustavo Bazterrica, Kubero Díaz y Cachorro López.

    Por añadidura no hay duda que la banda surgida en Buenos Aires es parte relevante de la historia del rock argentino, sobre todo por su etapa ochentera. En lo particular, una de las más recordadas de aquella década: a la altura, el menos en materia de discos y éxitos del período, de agrupaciones como Soda Stereo, Virus, Sumo, Miguel Mateos y Zas, G.I.T., Los Enanitos Verdes, La Torre, Riff, Los Twist y solistas como Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta, por citar a los exponentes más renombrados de entonces.

    Las entradas para el recital en Chile son factibles de adquirir vía Topticket (para acceder al sitio haz clic aquí: Top Ticket). Para descargar material del conjunto haz clic aquí: Los Abuelos de la Nada en Spotify.

    Los dejo con un recital de Los Abuelos de la Nada, realizado en el Teatro Opera, en 1985:

  • Recitales sin tiempo: Gustavo Cerati y su segunda gran huella en Viña del Mar

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    Gustavo Cerati, Viña del Mar 2007 (Sitio Foto Rock)

    En 2007 el músico argentino fue nuevamente protagonista del famoso festival de la «Ciudad Jardín», pero esta vez en solitario.

    «Pude desaparecer/pude decir que no/pero el fin de la pasión es que lo oculto se vea», canta Gustavo Cerati en la primera estrofa de «Medium», el tema que eligió el músico argentino para iniciar su actuación en el Festival de Viña del Mar de 2007 (cuyo vídeo comparto al final de este artículo), la que se ha transformado en más que legendaria con el curso del tiempo.

    Y en ese mismo lapso, el cantante, compositor y guitarrista de Soda Stereo -fallecido en 2014- ya tenía argumentos más que suficientes para ser considerado una leyenda: con 47 años, una carrera que brilló con luces propias como integrante de la banda que lo llevó al estrellato, Soda Stereo; y una vigente trayectoria como solista que ya había enterado siete discos y un reconocimiento que no desentonó con la citada etapa previa en su biografía artística.

    Por si fuera poco, ya había triunfado 20 años antes en el mismo escenario de la Quinta Vergara con la banda que lideró durante 15 años. Y, en efecto, la presentación de 2007 no sólo respondió a su perfil de estrella sino que fue, igualmente, un resumen de todo lo que había hecho por 25 años en el plano que lo distinguió: el musical.

    Sonido que envuelve, potencia y multiplicidad de sentidos

    Un sonido que envuelve, cuyos efectos de guitarra y de teclados dan la sensación de suspenderse en el aire de modo infinito, con un bajo y una batería cuya potencia y variaciones de ritmo brindan un muro sonoro de impide el aburrimiento. Influencias pueden haber muchas (allí hubo guiños a The Police, U2, The Cure, la psicodelia de fines de los 60 y hasta Led Zeppelin), pero no es fácil definir el universo de Cerati, donde además las letras constituyen en sí mismas una multiplicidad de sentidos y significados.

    En total 14 temas fueron parte del repertorio en cerca de una hora y 25 minutos de actuación. «Bomba de tiempo», «Adiós», «Lago en el cielo», «Crimen» y «Puente» fueron parte de la sección solista de Cerati, que éste mismo entrelazó en el listado de temas interpretados con algunos regalitos para los seguidores de Soda Stereo: «Juego de Seducción», «Té para tres» y «Prófugos».

    Su banda estuvo conformado allí por Leandro Fresco en teclados, Richard Coleman en guitarras, Fernandó Nalé en bajo y Fernando Samalea en batería. Cabe resaltar que Coleman (muy amigo de Cerati) y Samalea fueron integrantes de Fricción, agrupación considerada de culto en el rock trasandino que, como Las Ligas, acompañó un tiempo a Charly García.

    https://www.youtube.com/watch?v=FrMdAce6A8s

  • Recitales sin tiempo: Pedro Aznar brilla en Cosquín Rock 2017

    PEDRO AZNAR
    Pedro Aznar (sitio Súper Digital)

    Ex bajista de Serú Girán fue uno de los consagrados que estuvo en la última versión del masivo festival de rock argentino.

    Pedro Aznar tiene una trayectoria que, por sí misma, ya cuesta resumirla. Bastará con mencionar los nombres Serú Girán y Tango, ambos asociados a él y a Charly García, y ya estamos diciendo harto. Tampoco es demasiado necesario ir al detalle, aunque para quienes estén descubriendo a este músico argentino es relevante señalar, al menos, un par de antecedentes.

    Uno, que se trata de un bajista, cantante y compositor destacado que fue parte del mítico cuarteto citado al principio de este artículo (para muchos la más influyente banda de la historia del rock trasandino) y el igualmente mencionado proyecto con García, donde resaltan dos álbumes y temas como «Hablando a tu corazón» (1986) y «Mientes» (1991).

    Éste último fue parte del repertorio de la presentación de Aznar en el Festival Cosquín Rock 2017, evento que desde 2001 es referente obligado en materia de iniciativas veraniegas masivas en Argentina. La guitarra distorsionada de «Sol de California» da cuenta de una selección de canciones que se distingue por su variedad en el recital que el músico y su agrupación ofreció el 27 de febrero en el escenario descrito.

    Distintas clases de efectos, tiempos para el baile, otros que llaman más a la serenidad con toques románticos y reflexivos (donde sobresale la guitarra acústica o el piano para que, a su vez, la voz luzca más su emoción) y otros, no menos generosos, donde Aznar se luce con el instrumento que lo transformó en uno de los mejores bajistas de la hermana nación y (por qué no decirlo) de la música popular latinoamericana.

    Sol californiano y…mucho más

    «El rey lloró» (de Lito Nebbia), «Ya no hay forma de pedir perdón» (cuya versión en inglés fue popularizada por Elton John: «Sorry seems to be the hardest word») y «A primera vista» (en coautoría con Chico César) son parte del listado de temas elegidos y que se pueden disfrutar de este recital (a pesar del brusco corte de la grabación a la altura del minuto 55:46 («Fotos de Tokio»).

    La agrupación que acompañó a Aznar estuvo integrada por Julián Semprini (batería), Coqui Rodríguez (guitarra), Alejandro Oliva (percusión) y Federico Arreseygor (teclados)

    «Tremendo gusto de estar de vuelta por aquí y, además, celebrando estos 50 años de historia del rock. Es de verdad una belleza que haya habido tanta belleza a lo largo de estas décadas y es un verdadero honor ser parte de esta historia tan hermosa, que ocurre gracias a ustedes que permiten que esto siga creciendo», enfatizó Aznar tras el primer tema. Cabe precisar que el músico aludió en sus palabras al cincuentenario del rock argentino.

    RECITAL PEDRO AZNAR COSQUÍN 2017

  • Recitales sin tiempo: Charly García dijo presente en el Festival de Viña del Mar 2003

    charlygarcia2003vinaActuación fue además la última de su destacada guitarrista.

    No vale la pena presenciar el vídeo de la clásica presentación de Charly García en el Festival de Viña del Mar de 2003 (a la que se refiere el presente artículo), pensando en todo acontecimiento lateral asociado a este padre y, quizás, figura más influyente del rock argentino en el medio siglo de vida de esta corriente musical. Todo lo que haya ocurrido en relación a Carlos Alberto García Moreno al margen del escenario de la Quinta Vergara, por muy controvertido, cuestionable y hasta reñido con la salud del ídolo que haya sido, no empaña su desempeño frente al público en esa actuación veraniega.

    Sus extravagancias, como haber llegado en silla de ruedas al escenario (algunos lo interpretaron como una ironía a la llegada al aeropuerto de Pudahuel, hace algunos años, del ex dictador Augusto Pinochet), son un valor agregado a una actuación atrevida, espontánea y fresca de un músico que había pasado recién el umbral de los 50 años y cuya voz, aunque ya demostraba deterioro, no disminuía en nada su entusiasmo.

    «¡Y esto es rock and roll!», exclamó Charly antes de iniciar «Demoliendo Hoteles». Y esa actitud prendida se manifestó de nuevo con el comienzo de la letra del tema, que su propio autor e interprete deliberadamente cambió: «¡yo que crecí con Pinocho!…» cantó en lugar del original «¡Yo que crecí con Videla!…».

    Generoso repertorio e invitado ilustre

    No es necesario mencionar toda su discografía para resaltar aún más la figura de García, su relevancia como solista e integrante de bandas señeras del rock trasandino como Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros o Serú Girán, para concluir lo complicado que debe haber sido elegir su repertorio. Pero el hecho de jugar (tocar, por ejemplo, partes de temas de Led Zeppelin -«Kashmir»-; y de The Police -«When the world is running down, you make the best of what’s still around»), estar sintonizado con sus músicos (entre ellos la guitarrista María Gabriela Epumer, lamentablemente fallecida cuatro meses después, con tan sólo 39 años de edad, producto de paro cardiorrespiratorio), saberse las letras de memoria y sostener una comunicación regular con el público, demuestran lo altamente motivado que estaba esta leyenda del rock argentino.

    Cabe resaltar que Charly había lanzado en 2002 su décimo álbum solista, «Influencia», muy bien recibido por la crítica, pero en este recital hay varias «sandías caladas» que confirman la solidez de la actuación: «Rezo por vos», «Fanky», «Demoliendo hoteles», «Los Dinosaurios», «Pecado Mortal», «Pasajera en Trance», «Cerca de la revolución», «No voy en tren, voy en avión» e «Inconsciente colectivo», entre otras canciones potentes de su generoso repertorio.

    Además de María Gabriela Epumer, su banda estaba conformada entonces por Kiuge Hayashida en armónica y voz; Toño Silva Peña en batería y Carlos González en bajo.

    Es fundamental no dejar pasar la presencia del bajista Pedro Aznar, su amigo y ex compañero de Serú Girán y el proyecto «Tango», para interpretar juntos «Tu amor» y «Mientes». Aznar estaba en el Festival de la Canción de Viña del Mar como miembro del jurado de la competencia internacional.

    DESCARGAR VÍDEO DE RECITAL

  • Buenos Aires Rock Festival 1982: final y muy recordado

    barock82

    Fueron cuatro los eventos, en años diferentes, con esta denominación. Sin duda un referente obligado de la historia de la música popular argentina, sobre todo para entender su evolución entre los años 70 y 80. El último fue en 1982 y fue resumido en una película.

    Aunque suene a lugar común, se podrán decir muchas cosas sobre el Festival Buenos Aires Rock 1982, mítico evento inmortalizado en formato audiovisual y realizado en los dominios al aire libre del Estadio Obras Sanitarias de la capital argentina durante los cuatro sábados de noviembre del año citado, época de agonía de la última dictadura militar de nuestro vecino país y algunos meses después de la guerra que sostuvo con Gran Bretaña por la posesión de las Islas Malvinas (o Falkland).

    De hecho, en el arranque como que ya uno siente una especie de agradecimiento al ver a Leon Gieco, Piero, Raúl Porchetto y Miguel Cantilo zapando (improvisando, al decir de nuestros vecinos) en la casa de uno de ellos y muy relajados…Y, por cierto, treintañeros  (hoy andan por los 60: el privilegio de la experiencia lúcida y activa).

    Exponentes y bandas como Spinetta Jade, Litto Nebbia, Riff, Ruben Rada, La Torre y V8, entre otros, fueron parte de este ya clásico evento del rock argentino resumido en el documental-recital que comparto. Hay, evidentemente, testimonios de los propios protagonistas, lo que enriquece indudablemente el valor del acontecimiento.

    De hecho llama la atención -y sólo por poner un ejemplo- la opinión de Patricia Sosa, la cantante de La Torre, quien manifiesta cierta curiosa satisfacción de ser parte de un espectáculo con un tipo de música donde claramente los exponentes masculinos dominan casi sin contrapeso, al menos, en término numéricos y de formas.

    Daniel Ripoll, director y fundador de la legendaria Revista Pelo, fue uno de los impulsores de la iniciativa de hacer un evento que tuviera como marca, un auténtico sello, el nombre de «Festival Buenos Aires Rock» o «Festival de Rock de Buenos Aires». Las versiones fueron cuatro, una de ellas fue inmortalizada en la película «Rock hasta que se ponga el sol», dirigida por Aníbal Uset; y, la restante, en ésta que está vinculada debajo de este texto.

    Con la factura de Aries Producciones, al igual que el largometraje aludido, y la dirección de Héctor Olivera, «Buenos Aires Rock» fue bautizada esta producción.

    ¡Imperdible!

    https://www.youtube.com/watch?v=Na4vICoiumc

  • Fito, Cerati y Charly: grandes en energía y sintonía

    Fito Páez
    Fito Páez
    gratismusica.org

    Ante el mar de alternativas audiovisuales que hoy nos ofrece Youtube, rescato un momento con estos tres grandes del rock argentino.

    Esa apabullante y gran herramienta llamada Youtube me ha permitido acceder a todo aquello que, en el ámbito de la música popular, vi lejano durante muchos años debido a que la tecnología no avanzaba tan vertiginosamente como ahora y desde hace algunos años ocurre.

    Fue en Youtube donde pillé un extracto, un momento, un legendario lapso en que un tridente destacado de músicos argentinos se lucía en un muy exclusivo lugar de Buenos Aires llamado Gran Rex.

    El responsable de subir el video respectivo (instalado abajito de este texto) puso como fecha del evento el 13 de noviembre de 1999. La secuencia dura tan sólo 17 minutos y medio, pero es una gran muestra de la energía y sintonía de Fito Páez, Gustavo Cerati y Charly García.

    “¡Gracias por venir!”

    Páez, García y Cerati siempre han ido por carriles distintos. Páez en su permanente búsqueda de la audacia musical, sus interesantes hallazgos y el mensaje irreverente y poético complementados con su agudeza vocal; García, quizás ya no tan prolífico como en los 70 y los 80, pero siempre extrovertido, gracioso, histriónico y, de alguna manera, siempre innovador; y, Cerati, alejado desde hace un par de años del grupo que lo llevó a la fama: Soda Stereo y con una carrera solista que ya había despegado por entonces y muy alto en materia de exploración de sonidos y metáforas.

    Cerati
    Gustavo Cerati
    fundacionkonex.com.ar

    La presentación de Fito al inicio revela esta sintonía y el sentido de admiración entre él y los otros dos superclase del rock argentino: “tenemos a uno de los músicos, a uno de los artistas más genuinos y legítimos del pop mundial. Es un honor presentar esta noche conmigo a Gustavo Cerati”, enfatiza el rosarino, a lo que siguen efusivos aplausos.

    “¡Aloja!” responde con entusiasmo y sonriente un agradecido Cerati, antes de arrancar con “Puente”, un tema de ritmo reposado al principio, donde la guitarra eléctrica comanda la música, muy en función del lucimiento vocal y su mensaje, y cuyo estribillo viene a dar la sensación de un clímax donde el ex guitarrista de Soda Stereo canta: “gracias por venir” junto a Fito.

    De pronto aparece Charly, con su clásico de 1984, “Cerca de la Revolución”. No obstante, no es Pablo Guyot quien lo acompaña en la guitarra principal, sino que Cerati; y, en las voces, Fito, como ocurriera 15 años antes, y el ex Soda acompañan al ex Sui Generis. Luego viene el añadido de los lucimientos de Gustavo, quien eleva a la altura de las nubes el sonido de su guitarra, y del propio García, quien toca el piano al más puro estilo Jerry Lee Lewis.

    Cierra la breve y energética secuencia “Ciudad de Pobres Corazones”, tema que da el nombre al mismo disco que publicara Páez en 1987. La interpretación es repartida casi en forma equitativa por los tres músicos aludidos en perfecta armonía con el resto de la banda. Todos, por cierto, partiendo por los líderes naturales, muy entusiastas, casi como poseídos.

    ¿Por qué recalco esto de expresar lo que siento por la música? 

    No soy músico: soy periodista. Pero soy un convencido de que una cosa no me invalida para opinar sobre la otra. Claro: desde un punto de vista técnico, apenas sé un puñado de notas de guitarra y, en un teclado de juguete (evidentemente más propio para el uso de mi pequeña hija), soy capaz de sacar la melodía característica de “la Novicia Rebelde”, que no es tan complicada. Por lo tanto, difícilmente podré referirme a aspectos técnicos de la música.

    Charly
    Charly García
    abrocomillas.com.ar

    Sin embargo, la música es un vehículo de emociones y, desde ese punto de vista, puedo manifestarlas, como lo he hecho varias veces sin pretender de dármelas de crítico musical. Tampoco he pretendido (valga la redundancia) hacer diferenciaciones a la altura de un licenciado en arte o un experto en estética acerca de qué es una percepción o qué es una sensación.

    Pero a lo mejor un día lo hago y, francamente, creo que sería un bonito homenaje al recordado músico Luis Advis, de quien tuve el privilegio de ser su alumno en mis tiempos de estudiante de periodismo de la Universidad Bolivariana.

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=BTo-m27wGwg]