Categoría: Teatro

  • Recitales sin tiempo: Gustavo Cerati y su segunda gran huella en Viña del Mar

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    Gustavo Cerati, Viña del Mar 2007 (Sitio Foto Rock)

    En 2007 el músico argentino fue nuevamente protagonista del famoso festival de la «Ciudad Jardín», pero esta vez en solitario.

    «Pude desaparecer/pude decir que no/pero el fin de la pasión es que lo oculto se vea», canta Gustavo Cerati en la primera estrofa de «Medium», el tema que eligió el músico argentino para iniciar su actuación en el Festival de Viña del Mar de 2007 (cuyo vídeo comparto al final de este artículo), la que se ha transformado en más que legendaria con el curso del tiempo.

    Y en ese mismo lapso, el cantante, compositor y guitarrista de Soda Stereo -fallecido en 2014- ya tenía argumentos más que suficientes para ser considerado una leyenda: con 47 años, una carrera que brilló con luces propias como integrante de la banda que lo llevó al estrellato, Soda Stereo; y una vigente trayectoria como solista que ya había enterado siete discos y un reconocimiento que no desentonó con la citada etapa previa en su biografía artística.

    Por si fuera poco, ya había triunfado 20 años antes en el mismo escenario de la Quinta Vergara con la banda que lideró durante 15 años. Y, en efecto, la presentación de 2007 no sólo respondió a su perfil de estrella sino que fue, igualmente, un resumen de todo lo que había hecho por 25 años en el plano que lo distinguió: el musical.

    Sonido que envuelve, potencia y multiplicidad de sentidos

    Un sonido que envuelve, cuyos efectos de guitarra y de teclados dan la sensación de suspenderse en el aire de modo infinito, con un bajo y una batería cuya potencia y variaciones de ritmo brindan un muro sonoro de impide el aburrimiento. Influencias pueden haber muchas (allí hubo guiños a The Police, U2, The Cure, la psicodelia de fines de los 60 y hasta Led Zeppelin), pero no es fácil definir el universo de Cerati, donde además las letras constituyen en sí mismas una multiplicidad de sentidos y significados.

    En total 14 temas fueron parte del repertorio en cerca de una hora y 25 minutos de actuación. «Bomba de tiempo», «Adiós», «Lago en el cielo», «Crimen» y «Puente» fueron parte de la sección solista de Cerati, que éste mismo entrelazó en el listado de temas interpretados con algunos regalitos para los seguidores de Soda Stereo: «Juego de Seducción», «Té para tres» y «Prófugos».

    Su banda estuvo conformado allí por Leandro Fresco en teclados, Richard Coleman en guitarras, Fernandó Nalé en bajo y Fernando Samalea en batería. Cabe resaltar que Coleman (muy amigo de Cerati) y Samalea fueron integrantes de Fricción, agrupación considerada de culto en el rock trasandino que, como Las Ligas, acompañó un tiempo a Charly García.

    https://www.youtube.com/watch?v=FrMdAce6A8s

  • Recitales sin tiempo: Pedro Aznar brilla en Cosquín Rock 2017

    PEDRO AZNAR
    Pedro Aznar (sitio Súper Digital)

    Ex bajista de Serú Girán fue uno de los consagrados que estuvo en la última versión del masivo festival de rock argentino.

    Pedro Aznar tiene una trayectoria que, por sí misma, ya cuesta resumirla. Bastará con mencionar los nombres Serú Girán y Tango, ambos asociados a él y a Charly García, y ya estamos diciendo harto. Tampoco es demasiado necesario ir al detalle, aunque para quienes estén descubriendo a este músico argentino es relevante señalar, al menos, un par de antecedentes.

    Uno, que se trata de un bajista, cantante y compositor destacado que fue parte del mítico cuarteto citado al principio de este artículo (para muchos la más influyente banda de la historia del rock trasandino) y el igualmente mencionado proyecto con García, donde resaltan dos álbumes y temas como «Hablando a tu corazón» (1986) y «Mientes» (1991).

    Éste último fue parte del repertorio de la presentación de Aznar en el Festival Cosquín Rock 2017, evento que desde 2001 es referente obligado en materia de iniciativas veraniegas masivas en Argentina. La guitarra distorsionada de «Sol de California» da cuenta de una selección de canciones que se distingue por su variedad en el recital que el músico y su agrupación ofreció el 27 de febrero en el escenario descrito.

    Distintas clases de efectos, tiempos para el baile, otros que llaman más a la serenidad con toques románticos y reflexivos (donde sobresale la guitarra acústica o el piano para que, a su vez, la voz luzca más su emoción) y otros, no menos generosos, donde Aznar se luce con el instrumento que lo transformó en uno de los mejores bajistas de la hermana nación y (por qué no decirlo) de la música popular latinoamericana.

    Sol californiano y…mucho más

    «El rey lloró» (de Lito Nebbia), «Ya no hay forma de pedir perdón» (cuya versión en inglés fue popularizada por Elton John: «Sorry seems to be the hardest word») y «A primera vista» (en coautoría con Chico César) son parte del listado de temas elegidos y que se pueden disfrutar de este recital (a pesar del brusco corte de la grabación a la altura del minuto 55:46 («Fotos de Tokio»).

    La agrupación que acompañó a Aznar estuvo integrada por Julián Semprini (batería), Coqui Rodríguez (guitarra), Alejandro Oliva (percusión) y Federico Arreseygor (teclados)

    «Tremendo gusto de estar de vuelta por aquí y, además, celebrando estos 50 años de historia del rock. Es de verdad una belleza que haya habido tanta belleza a lo largo de estas décadas y es un verdadero honor ser parte de esta historia tan hermosa, que ocurre gracias a ustedes que permiten que esto siga creciendo», enfatizó Aznar tras el primer tema. Cabe precisar que el músico aludió en sus palabras al cincuentenario del rock argentino.

    RECITAL PEDRO AZNAR COSQUÍN 2017

  • Soda Stereo: «Ruido blanco», primer álbum en directo del power trío

    sodastereroruidoblancoYa lideraba el rock latinoamericano.

    Así como a comienzos de los años 80 The Police -tal como lo leí en la biografía que portaba un cancionero- se «comía el mundo» al brindar recitales en distintas partes del orbe ante audiencias de hasta 25 mil personas pero nunca inferiores a las 8 mil, se podía decir que en 1987 Soda Stereo se «comía» América Latina, aunque todavía no llegaran al «gigantismo» que admitió Gustavo Cerati casi pisando los años 90.

    En efecto, el power trío argentino liderado por el guitarrista y cantante fue el que llevó más lejos (y, evidentemente, supo llevar) la internacionalización del rock en castellano por todo el continente e , incluso, llegar al mercado de Estados Unidos.

    En efecto, por aquel yo entonces tenía 15 años y hacía un seguimiento (al menos, de prensa y radio) de todas las bandas nacionales y trasandinas que pegaban en ese momento. Recuerdo especialmente un titular de un diario donde se destacaba que en México Soda Stereo tenía tanta popularidad como el «Chavo del Ocho».

    También recuerdo que en la revista, casi de bolsillo y de corta vida, «Súper Rock», destacaban regularmente al trío (que completaban Héctor «Zeta» Bosio y Charly Alberti) como la banda líder del rock latinoamericano o «pop latinoamericano».

    «Ruido blanco»

    Ese año Soda Stereo lanza su cuarto álbum, el primero en directo, que se llamó «Ruido Blanco» (nombre alusivo a la letra de «Prófugos»). Aunque Cerati resaltaba en esa época que grabaron porque estaban sonando mejor en vivo, trascendió con posterioridad que les tocó actuar mayoritariamente en recintos con equipos de mala calidad, lo que llevó a comprimir bastante el generoso material disponible en una selección que, tras la respectiva mezcla hecha en Barbados, quedó con un sonido bastante agradable de escuchar.

    Llaman la atención en «Ruido Blanco» versiones de temas diferentes a las de los originales (hasta esa fecha Soda había publicado su disco homónimo, «Nada Personal» y «Signos»). De hecho el inicio del largaduración revela una atmósfera digna de encuentro íntimo. Es la que corresponde a la canción «Signos»: sin duda, queda expuesto allí el talento del tecladista Daniel Sais.

    No obstante, mi tema regalón es «Sobredosis de TV», donde Cerati hace sobresalir su guitarra energéticamente mediante una melodía cuyo efecto da cuenta del potencial del líder del trío como instrumentista. El atributo particular de darle variantes a las canciones en vivo diferentes en comparación a cómo se escuchan en los discos de estudio, se va repitiendo en el resto del repertorio elegido en «Ruido Blanco».

    La invitación a bailar que emula el inicio de piano eléctrico de Sais en el comienzo de «Persiana Americana» es otra muestra del factor sorpresa, que en aquel momento ya hacía sobresalir a la banda originaria de Buenos Aires. Algo similar ocurre con «Prófugos». El resto de los temas tampoco destiñe: «Juego de Seducción», «Estoy azulado», «Final caja negra», «Cuando pase el temblor» y «Vita-set» (mix de «Te hacen falta vitaminas» y «¿Por qué no puedo ser del jet set?»).

    Cabe resaltar la colaboración de The Supremes. el grupo vocal femenino que lanzó a la fama a Diana Ross y que, por ese entonces, integraban Mónica Green, Melba Houston y Anita Robinson. También se destaca la sección de vientos conformada por Rodrigo Barboza, en trombón; José Vera, en saxo tenor; Ramón Carranza, en saxo; y Gustavo Aranguren, en trompeta. 

    Las canciones que forman parte de «Ruido Blanco» fueron grabadas en Argentina, Chile, Perú, Venezuela y México.  Hay un documental con el mismo nombre de este álbum, el cual fue dirigido por Alfredo Lois.

     

  • Recitales sin tiempo: Charly García dijo presente en el Festival de Viña del Mar 2003

    charlygarcia2003vinaActuación fue además la última de su destacada guitarrista.

    No vale la pena presenciar el vídeo de la clásica presentación de Charly García en el Festival de Viña del Mar de 2003 (a la que se refiere el presente artículo), pensando en todo acontecimiento lateral asociado a este padre y, quizás, figura más influyente del rock argentino en el medio siglo de vida de esta corriente musical. Todo lo que haya ocurrido en relación a Carlos Alberto García Moreno al margen del escenario de la Quinta Vergara, por muy controvertido, cuestionable y hasta reñido con la salud del ídolo que haya sido, no empaña su desempeño frente al público en esa actuación veraniega.

    Sus extravagancias, como haber llegado en silla de ruedas al escenario (algunos lo interpretaron como una ironía a la llegada al aeropuerto de Pudahuel, hace algunos años, del ex dictador Augusto Pinochet), son un valor agregado a una actuación atrevida, espontánea y fresca de un músico que había pasado recién el umbral de los 50 años y cuya voz, aunque ya demostraba deterioro, no disminuía en nada su entusiasmo.

    «¡Y esto es rock and roll!», exclamó Charly antes de iniciar «Demoliendo Hoteles». Y esa actitud prendida se manifestó de nuevo con el comienzo de la letra del tema, que su propio autor e interprete deliberadamente cambió: «¡yo que crecí con Pinocho!…» cantó en lugar del original «¡Yo que crecí con Videla!…».

    Generoso repertorio e invitado ilustre

    No es necesario mencionar toda su discografía para resaltar aún más la figura de García, su relevancia como solista e integrante de bandas señeras del rock trasandino como Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros o Serú Girán, para concluir lo complicado que debe haber sido elegir su repertorio. Pero el hecho de jugar (tocar, por ejemplo, partes de temas de Led Zeppelin -«Kashmir»-; y de The Police -«When the world is running down, you make the best of what’s still around»), estar sintonizado con sus músicos (entre ellos la guitarrista María Gabriela Epumer, lamentablemente fallecida cuatro meses después, con tan sólo 39 años de edad, producto de paro cardiorrespiratorio), saberse las letras de memoria y sostener una comunicación regular con el público, demuestran lo altamente motivado que estaba esta leyenda del rock argentino.

    Cabe resaltar que Charly había lanzado en 2002 su décimo álbum solista, «Influencia», muy bien recibido por la crítica, pero en este recital hay varias «sandías caladas» que confirman la solidez de la actuación: «Rezo por vos», «Fanky», «Demoliendo hoteles», «Los Dinosaurios», «Pecado Mortal», «Pasajera en Trance», «Cerca de la revolución», «No voy en tren, voy en avión» e «Inconsciente colectivo», entre otras canciones potentes de su generoso repertorio.

    Además de María Gabriela Epumer, su banda estaba conformada entonces por Kiuge Hayashida en armónica y voz; Toño Silva Peña en batería y Carlos González en bajo.

    Es fundamental no dejar pasar la presencia del bajista Pedro Aznar, su amigo y ex compañero de Serú Girán y el proyecto «Tango», para interpretar juntos «Tu amor» y «Mientes». Aznar estaba en el Festival de la Canción de Viña del Mar como miembro del jurado de la competencia internacional.

    DESCARGAR VÍDEO DE RECITAL

  • Soda Stereo y su homónimo: un álbum menospreciado por Cerati, pero…

    sodasoda1984El debut del trío, que completaban Héctor «Zeta» Bosio y Charly Alberti, fue un energético impulso en una época de definiciones del rock argentino.

    En mi cumpleaños 15, en 1986, recibí dos regalos que, tal como solían decir algunos rock stars argentinos de entonces cuando había algún acontecimiento que los «revolucionó», fueron como un «shock» para mí (por cierto, en el sentido positivo de la palabra): uno era el caset del primer álbum de Los Prisioneros, «La Voz de los 80»; y el otro, era igualmente una cinta pero de la primera producción de Soda Stereo, su álbum homónimo. Cabe resaltar que ambos discos eran de dos años antes: 1984.

    El aludido largaduración debut del trío nacional da, por sí solo, para un artículo aparte. El de la banda argentina cumple con el mismo requisito, pero es el elegido para ocupar las referencias de estas líneas.

    Gustavo Cerati dijo en alguna ocasión que cuando escuchaba aquel disco en los tiempos en que ya la masividad los había consagrado, solía decirse, casi sin anestesia y con un sentido autocrítico bastante llamativo, «¿cómo pude hacer esta porquería?».

    A mí el disco me encantó y me sigue encantando: da la casualidad que, con el paso natural del tiempo y cierta insufrible tendencia a la saturación radial, los temas más taquilleros pueden efectivamente llegar a sonar insípidos, pero cuando escuchó «¿Por qué no puedo ser del jet set?», «Sobredosis de TV», «Te hacen falta vitaminas» y «Tele-Ka», si bien no me deslumbran como en 1986, me inyectan buena vibra y hasta los bailo.

    Influencias y …algo más

    «Trátame suavemente» original de Daniel Melero, amigo de Cerati, es un temazo -no lo dudo- pero nunca fue una pieza que me generase algo más especial que tan sólo escucharlo con respeto. ¿Mis canciones regalonas? (dentro de un gran álbum): «Dietético», «Afrodisíacos», «Ni un segundo», «Un misil en mi placard» y «El Tiempo es dinero» lo son. Me entretengo mucho escuchándolas.

    La guitarra, el bajo y la batería suenan como cristalinos, transparentes, demasiado fáciles de escuchar, nada difíciles de cachar y, por cierto, eso hace que este primer disco de Soda Stereo entre en la categoría de aquellas producciones que generan un relajo total al poner el oído, algo que aunque no amerita esfuerzo es igualmente digno e interesante de hacer.

    En cierto sentido me ocurre algo similar con la primera producción de G.I.T. (conocida en Chile como «Acaba de Nacer»), que casualmente es del mismo año del largaduración debut de Soda: 1984.

    ¿Por qué se da esta particularidad? The Police, casualmente en el año en que hizo la parte final de la gira de su último álbum, era el grupo referente que reinaba en Sudamérica en materia de rock y, sobre todo, de aquel más suave, llamado abiertamente pop y destinado a dominar en las discotheques. Pero también influía el punk, el post punk, los New Romantic y la New Wave. Se podía decir que ahí estaba la mano de Federico Moura, productor del debut de Soda y líder de Virus.

    Por lo tanto el trío liderado por Sting podía tener influencia en Argentina y en el resto de América Latina como la podía tener The Cure o Duran Duran, por ejemplo. Lo cierto es que los británicos eran como una suerte de espejo.

    «¿Mi novia tiene Bíceps?» Quizás un guiño a ese divertimento con un poema recitado por Andy Summers, «Be my girl-Sally» de «Oulandos D’ Amour» (primer largaduración de Police, en 1978).

  • “Elvis: una vida increíble”: cómo se construyó una leyenda

    elviesvidaincreibleBiografía, plagada de fotos, es una verdadera guía para conocer con simpleza la trayectoria y la obra del “Rey del Rock & Roll”.

    Tal como señala la tapa, “Elvis: una vida increíble” traza la evolución de la música del “Rey del Rock and Roll” y una crónica de su influencia en los tiempos que vivió.

    Provista de fotografías en blanco y negro y también a todo color, complementada con breves e interesantes reseñas por época, incluyendo de discos, esta publicación de Ediciones Saldaña, lanzada en 2012, detalla con atractivos títulos ese trayecto vital de quien fuera y es el intérprete blanco de música popular más vendedor y referencial de todos los tiempos.

    Caben allí lo que fue su niñez, adolescencia y temprana juventud entre Tupelo y Memphis, la casi súbita popularidad cuando apenas había pasado la veintena de edad, su involucramiento con el ejército estadounidense, su regreso a la vida civil convencional y la artística, la cercanía con sus padres (sobre todo con su madre), la irrupción del consumo de drogas (ida sin retorno) su irregular paso por el cine, sus amores, su telúrica vida sentimental y como padre de familia y esposo, la agitada agenda en Las Vegas y, sobre todo, sus zigzagueantes últimos años de vida, con las drogas como invitado protagónico.

    A su vez irrumpen otros personajes paralelos que influyen, en mayor o menor grado, en gran parte del accionar de la vida artística y personal de Elvis: el “Coronel” Parker, San Phillips y sus estudios Sun, el grupo vocal de apoyo: The Jordanaires y el grupo de colaboradores “Mafia de Memphis, como también hechos ineludibles, como la pobreza que se extiende desde el período de niñez hasta poco tiempo después de grabar su primer disco, dedicado a su mamá.

    Sin duda aquel lapso vital, que abarcó casi la mitad de su existencia, forjó en el “Rey del Rock and Roll” un sentido del esfuerzo especial, donde el aplomo para enfrentar adversidades y hacer una adecuada lectura de cada satisfacción, fue fundamental para llegar al estrellato. Allí irrumpieron casi súbitamente el reconocimiento de la crítica, el fervor de las multitudes y un retorno de millones de dólares, que transformaron ese referido aplomo en un creciente desenfado, que hasta cierto punto sirvió para mantener al cantante en forma durante muchos años antes de dar paso a una decadencia que, no obstante, no hizo demasiada mella en lo artístico. Se dice que la muerte de su madre fue decisiva en esa especie de espiritual caída libre.

    Aunque se citan influencias puntuales tanto en lo musical como en lo interpretativo, es importante recordar que Elvis creció y se sintió atraído por el ambiente musical de una época privilegiado: las influencias entre blancos y negros, más allá de todas connotación social, racial e incluso de estilo. Se trataba de una cultura de cruces entre el country, el blues, el rythm and blues y todas las variantes asociadas, que robustecieron un estilo propio, lo que es sólo un referente importante cuando hablamos del artista más popular del siglo XXI junto a The Beatles.

    ¡Un leyenda!

  • IQ en Holanda 2007: otro selecto recital inmortalizado del archivo «Internet»

    aiquiuQuinteto británico es uno de los referentes del llamado rock neoprogresivo.

    No siempre suelo ver los mensajes de los cibernautas publicados debajo de cada vídeo de Youtube o, en general, de cualquier noticia. Sabemos que es necesario el espacio, pero que a veces es poco saludable. Pero tras ver la presentación que comparto con ustedes en este artículo, realizada en 2007 por la banda de rock progresivo inglesa, IQ -producto audiovisual complementado en su título por quien la subió a la plataforma aludida como «Holland-2007 (Pre Frequency Tour)»- estoy muy de acuerdo con la mayoría de los comentarios de quienes se refieren a dicha actuación, pero por sobre todo con lo expuesto por una de estas personas.

    Reproduzco algunas de sus palabras: «quizás el mejor grupo de rock progresivo de la actualidad. Equilibrado, elegante, virtuoso, ecléctico». (…) «Y en vivo, simplemente perfectos. Mike Holmes es un maestro absoluto de la guitarra y Peter Nicholls, como el vino, mejor su forma de cantar con los años».

    La agrupación originaria de Plymouth, ciudad del sudoeste de Inglaterra, cuenta con 35 años de trayectoria y es regularmente etiquetada como grupo de «neo rock progresivo», «nuevo rock progresivo» o, más reducida la denominación, «rock neoprogresivo» y, a su vez, cómo líder de esta tendencia, junto a Marillion y Pendragon. Evidentemente su contribución es tan generosa que la misma requeriría de bastantes más líneas para hacer un resumen que pudiese entrar en la definición de «completo».

    Sólo añadiré que durante su existencia once músicos han tenido el privilegio de ser parte del quinteto, que ha grabado 16 álbumes, cinco de ellos en directo; y, que si bien es cierto no cuentan con un público que garantice llenado de estadios de fútbol, sí este es muy incondicional y justifica por sí solo la actividad regular del grupo, que no ha decaído  con el el curso de los años como tampoco la alta valoración de la crítica por sus trabajos.

    Diversidad de temas dan colorido a las imágenes que, simultáneamente a la actuación de la banda, los seguidores observan mirando hacia detrás del escenario mismo. Mark Westworth en teclados, Andy Edwards en batería y John Howitt en bajo y coros, no sólo complementan la fuerza interpretativa, el histrionismo y sentido lúdico de Nicholls, y la diversidad de matices e intensidades que Holmes le imprime a su guitarra. Howitt, Edwards y Westworth igualmente hacen distinguibles a sus instrumentos.

    El repertorio de IQ es abundante. Quizás por el sólo hecho de mencionar que en la citada actuación son 12 los temas reproducidos, es factible que este set list sea considerado como exiguo. Pero el apetito musical se abre para sus seguidores habituales o recién descubridores del conjunto con tan sólo citar «Awake and Nervous» (el tema de arranque) y la suite «Harvest of souls».

    ¡A disfrutar de la música!

    https://www.youtube.com/watch?v=t24Ds-pEbuQ

  • Premiata Forneria Marconi: progresivo total en Siena 2003

    premiataforneriamarconi2003«Piazza del Campo» se denomina el vídeo que inmortaliza el recital brindado por la legendaria banda italiana en la ciudad de la Región de Toscana.

    En Siena, ciudad de la región de Toscana, en Italia, tuvo lugar el 29 de agosto de 2003  la actuación de Premiata Forneria Marconi a la que me refiero en el presente texto.

    Todos los músicos que fueron parte de este energético y motivado recital, inmortalizado en disco y vídeo, se lucen. Teclados, voces, guitarras eléctrica y acústica, batería y percusión, bajo y violines se combinan y también se reparten en protagonismos, con lapsos generosos donde cada uno de los integrantes de PFM exponen, cada cual en su estilo -mezcla de fuerza, virtuosismo, entusiasmo e histrionismo- el universo de la legendaria agrupación de rock progresivo de la península.

    Y así se vive en cerca de una hora y 20 minutos de música y harta complicidad con el público.

    Aunque en la biografía de la banda italiana este recital en vivo no figura entre las grabaciones correspondientes a su discografía, sí figura en su videografía, y se denomina «Piazza del Campo».

    «É Festa», «River of life» y «Photos of Ghosts» son algunos de los temas que fueron parte del repertorio de la citada actuación de un grupo que, a principios de los años 70 -y cuando Pink Floyd, Yes, Emerson, Lake and Palmer y Jethro Tull se «comían» el mundo desde Gran Bretaña- lideraba e internacionalizaba el rock progresivo italiano.

    Franz Di Cioccio, baterista y cantante; Patrick Djivas, bajista; Lucio Fabbri, violinista; Flavio Premoli, tecladista; Roberto Gualdi, baterista; Franco Mussida, guitarrista; Mauro Pagani, violín, son los integrantes de PFM que tocan en este evento, que cuenta con la participación especial de Mauro Pagani (aunque en las biografía del grupo es mencionado como integrante histórico de éste) Piero Pelú, cantante del conjunto de rock Litfiba; y Quartetto Solis, conformado por Luigi De Maio, Vincenzo Di Donna, Antonio Di Francia y Gerardo Morrone.

    Comparto algunos momentos de la presentación mencionada, que incluye la parte más conocida de la obertura de «Guillermo Tell» de Rossini:

     

     

     

  • Rush en Michigan, 1994: otra muestra más de sinergia energética

    rushmichigan1994
    Rush en Auburn Hills, 1994 (Youtube)

    Como en otros conocidos vídeos, el trío canadiense demuestra en un recital en Auburn Hills, a mediados de los 90, su reconocido potencial.

    «Xanadu», del álbum «A farewell to kings», y «Cygnus X-1 Book II: Hemispheres» del largaduración «Hemispheres», enganchaditos, tras una hora y media de recital, son los temas que simbolizan con toda su potencia el poderío de Rush en vivo, en este concierto de 1994 realizado en Auburn Hills, localidad perteneciente al estado de Michigan, cercana a Detroit.

    Geddy Lee en el bajo, Alex Lifeson en la guitarra y Neil Peart en la batería demuestran la energía que ya exhibían a mediados de los 70 aunque con la contundencia del sonido noventero y una puesta en escena no necesariamente a la altura de lo conocido por Pink Floyd, pero que brinda mucho colorido, creatividad y sentido del humor.

    El vídeo correspondiente a este recital que comparto se denomina “Rush-Palace of Auburn Hills”, tuvo lugar el 22 de marzo de 1994 -según se consigna en los detalles- y arranca con «Dreamline» el estupendo y dinámico tema inicial del álbum de 1991, “Roll the Bones”.

    Años atrás comenzaban las presentaciones con “The Big Money” («Power Windows», 1985), otro tema de similar energía, tras la divertida introducción con la música característica de «Los Tres Chiflados». Claro, no es parte del repertorio de la actuación referida en este artículo, lo que da la idea de constante renovación y aire fresco de este notable power trío.En efecto, la introducción en Michigan es el majestuoso inicio del poema sinfónico de Richard Strauss, «Así habló Zarastruta».

    Cabe resaltar que el año anterior Rush había lanzado el decimoquinto disco de su carreta: “Counterparts”, que si bien es cierto revela los matices más rockeros y, sobre todo, de guitarras duras de la banda, no es obstáculo para que el triunvirato despliegue en vivo toda la variedad de sonidos, fundamentalmente progresivos y en menor proporción acústicos, que han caracterizado a su carrera.

    Rush – Palace of Auburn Hills 3-22-94 Full Show

  • ¡Gracias, Greg, por tu canto de ángel!

    greglakejoven
    Greg Lake (sitio MTV)

    Me remeció la partida del gran bajista, cantante y guitarrista de Emerson, Lake And Palmer. Cuando escucho «The Sage», por ejemplo, siento el hechizo de la dulzura de la guitarra y una voz que seduce.

    Greg Lake murió hace sólo un par de días. Tenía 69 años de edad. Cuando grabó uno de los temas que más me llegan de Emerson, Lake and Palmer, debe haber tenido unos 24: «The Sage». Hay dos versiones oficiales de este canción, ambas parte de la producción del mismo nombre: «Pictures at an exhibition» (1971), inspirada en la obra del compositor ruso Modest Mussorgsky. Claro: ELP tocó allí en vivo pero hay una versión en película y otra en audio.

    El disco me fascina por completo, así como mucho de lo que hizo el power trío británico que completaban Keith Emerson (teclados) y Carl Palmer (batería), pero el citado tema, de reminiscencias medievales con guitarra clásica española, tiene a Lake de protagonista. En el mismo video y en el audio se nota que toca con mucho sentimiento. Puede sonar sumamente simplista, pero así es y así lo siento.

    ¿Con cuál de los dos «The Sage» me quedó? Con los dos, aunque si de favoritismo se trata prefiero la sutileza de la versión en audio por los sonidos más agudos de la guitarra: parte de ese todo musical que cala hondo por su hermosura, con un cantante en la plenitud de su talento.

    Otros temas donde Lake es claro protagonista y deja su instrumento principal, el bajo, en segundo plano, son «Still you turn me on» y «Lucky man», los que cuentan con distintas versiones compartidas en Internet.

    Grandes recuerdos, canciones inolvidables, pura piel, pura belleza. En el cielo, Keith debe estar acompañándolo en las teclas en este momento.

    ¡Gracias, Greg!