Actuación fue además la última de su destacada guitarrista.
No vale la pena presenciar el vídeo de la clásica presentación de Charly García en el Festival de Viña del Mar de 2003 (a la que se refiere el presente artículo), pensando en todo acontecimiento lateral asociado a este padre y, quizás, figura más influyente del rock argentino en el medio siglo de vida de esta corriente musical. Todo lo que haya ocurrido en relación a Carlos Alberto García Moreno al margen del escenario de la Quinta Vergara, por muy controvertido, cuestionable y hasta reñido con la salud del ídolo que haya sido, no empaña su desempeño frente al público en esa actuación veraniega.
Sus extravagancias, como haber llegado en silla de ruedas al escenario (algunos lo interpretaron como una ironía a la llegada al aeropuerto de Pudahuel, hace algunos años, del ex dictador Augusto Pinochet), son un valor agregado a una actuación atrevida, espontánea y fresca de un músico que había pasado recién el umbral de los 50 años y cuya voz, aunque ya demostraba deterioro, no disminuía en nada su entusiasmo.
«¡Y esto es rock and roll!», exclamó Charly antes de iniciar «Demoliendo Hoteles». Y esa actitud prendida se manifestó de nuevo con el comienzo de la letra del tema, que su propio autor e interprete deliberadamente cambió: «¡yo que crecí con Pinocho!…» cantó en lugar del original «¡Yo que crecí con Videla!…».
Generoso repertorio e invitado ilustre
No es necesario mencionar toda su discografía para resaltar aún más la figura de García, su relevancia como solista e integrante de bandas señeras del rock trasandino como Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros o Serú Girán, para concluir lo complicado que debe haber sido elegir su repertorio. Pero el hecho de jugar (tocar, por ejemplo, partes de temas de Led Zeppelin -«Kashmir»-; y de The Police -«When the world is running down, you make the best of what’s still around»), estar sintonizado con sus músicos (entre ellos la guitarrista María Gabriela Epumer, lamentablemente fallecida cuatro meses después, con tan sólo 39 años de edad, producto de paro cardiorrespiratorio), saberse las letras de memoria y sostener una comunicación regular con el público, demuestran lo altamente motivado que estaba esta leyenda del rock argentino.
Cabe resaltar que Charly había lanzado en 2002 su décimo álbum solista, «Influencia», muy bien recibido por la crítica, pero en este recital hay varias «sandías caladas» que confirman la solidez de la actuación: «Rezo por vos», «Fanky», «Demoliendo hoteles», «Los Dinosaurios», «Pecado Mortal», «Pasajera en Trance», «Cerca de la revolución», «No voy en tren, voy en avión» e «Inconsciente colectivo», entre otras canciones potentes de su generoso repertorio.
Además de María Gabriela Epumer, su banda estaba conformada entonces por Kiuge Hayashida en armónica y voz; Toño Silva Peña en batería y Carlos González en bajo.
Es fundamental no dejar pasar la presencia del bajista Pedro Aznar, su amigo y ex compañero de Serú Girán y el proyecto «Tango», para interpretar juntos «Tu amor» y «Mientes». Aznar estaba en el Festival de la Canción de Viña del Mar como miembro del jurado de la competencia internacional.
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