Etiqueta: Charly García

  • «Acceso Directo» de Andy Cherniavsky: un gran foco para el rock argentino de los años 80

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    A un año del lanzamiento del libro de la reconocida fotógrafa trasandina, compartimos una reseña sobre esta publicación, relativamente reciente pero ya con perfil de clásico.  

    Andy Cherniavsky es una de las fotógrafas más aplaudidas de Argentina, dueña de una producción en lo profesional que puede resumirse, en la perspectiva de cuatro décadas y media de trayectoria, como una seductora combinación de moda, arte y rock. Pero también es y ha sido un testigo privilegiado de parte importante de la historia del rock argentino.

    Sería burdo reducir su relevancia al hecho de ser amiga de Charly García y ex pareja de Andrés Calamaro, por mucho que varias páginas de Acceso Directo (Memorias de una fotógrafa del rock argentino en los años 80), escrita por Andy, sean dedicadas a situaciones en las que los astros citados fueron parte involucrada.

    No hay duda que en Acceso Directo, Charly y el ex Abuelos de la Nada son citados como personajes clave en el desarrollo de la profesional como fotógrafa, pero a su vez aquellas amistades y la cercanía con otros figuras fomentan un vínculo importante con el desarrollo mismo del rock argentino, sobre todo en una década matizada con la agonía de la dictadura, la irrupción de la «Primavera alfonsinista», un despegue importante de la industria del rock, episodios de violencia, algún tipo de decadencia y el nacimiento de algunos mitos.

    Allí no sólo cabe el origen en cuanto a crecimiento personal de la propia autora de la publicación, con el recuerdo de un hermano muerto muy joven, un padre muy vinculado con el mundo del espectáculo o de los eventos culturales, una madre con una visión moderna en el plano de las libertades en tiempos en que aquellas se restringieron brutalmente y muchos viajes tanto el interior como al exterior (algunos forzados, otros no tanto), sino que la contribución, surgida en tiempos de la adolescencia de Andy, de un sentido de la curiosidad gatillado por ese exquisito mundo del que era parte, donde la fotografía se transformó en la herramienta para inmortalizar momentos únicos y llenos de sentido. 

    Al leer este interesantísimo conjunto de historias sobre el rock argentino, es espiritualmente palpable la alta sintonía de Andy con Calamaro, quien fue su novio durante varios años, y su gran amistad con Charly García, pero sobre todo el aporte de las admiraciones y las influencias mutuas más allá del rigor del trabajo y más allá de recitales, giras, veranos inolvidables, circunstancias festivas y otros estímulos de quienes viven con intensidad sus primeras décadas de vida, con el ingrediente añadido no menor de ser parte del energético mundo del rock and roll.

    El sentido del «Hornero Amable» (una especie de símbolo de su relación con Andrés Calamaro y un vínculo con la música), la accidentada actuación de Charly García con su banda en el Festival Buenos Aires Rock & Pop de octubre 1985 (con un micrófono inalámbrico que él mismo lanzó y se «paseó» por la cancha de Vélez Sarsfield), las tristes miradas de Luca Prodan y de Federico Moura (líderes de Sumo y de Virus, respectivamente) en sesiones fotográficas tomadas poco tiempo antes de las muertes de ambos, la gran admiración hacia Miguel Abuelo (otro ícono del rock trasandino fallecido en los años 80), el importante apoyo al mismo Charly en momentos en que la salud del astro estuvo particularmente frágil, las peculiares formas de ser de García y de otras estrellas, y la singular lucha de una mujer por hacerse un lugar y ser respetada en un ámbito de dominio masculino casi sin contrapeso, son sólo parte de aquel atractivo set de testimonios en primera persona que nos ofrece la fotógrafa en Acceso Directo.

    En un plano personal netamente mío, en la lectura del texto aludido me llamó particularmente la atención, por una parte, la exquisita forma de trabajo, vida social y enorme curiosidad de captar influencias de Serú Girán (donde brillaron Charly, Pedro Aznar, David Lebón y Óscar Moro), a mi juicio la gran banda de la historia del rock argentino. Y, por otra parte, la trascendencia de Los Abuelos de la Nada al margen del vínculo de Cherniavsky con Andrés Calamaro o Miguel Abuelo. Como que tengo la sensación (y me asoma una curiosidad enorme al respecto) que, de no haber prosperado el estruendoso fenómeno extracontinental de Soda Stereo, los Abuelos hubiesen sido la gran banda argentina del rock al menos de los años 80. El destino y quizás (dirán algunos con mayor seguridad) los egos dijeron otra cosa.

    En síntesis Acceso Directo (Memorias de una fotógrafa del rock argentino en los años 80), publicado por Planeta ( de cuyo sitio saqué la foto de portada) y cuya primera edición es de abril de 2020, es un libro con el derecho absoluto a convertirse en un clásico de la literatura sobre el rock en el vecino país, contado por una testigo privilegiada.

    Si te interesó, haz clic aquí:

    LIBRO «ACCESO DIRECTO»

  • Cuando Charly y Pedro crearon «Tango»

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    Pedro Aznar y Charly García (foto Archivo Pelo)

    Una vez más acudí al archivo de la mítica revista Pelo y recordé ese gran encuentro de genios del rock argentino en 1986.

    «Último tango en Nueva York» fue titulado el artículo tipo entrevista que la revista Pelo publicó en su número 257, el primero de 1986, dedicado a dos grandes figuras del rock argentino: Pedro Aznar y Charly García, y al que que hoy es visto, con todos los merecimientos, como un álbum clásico de la música del subgénero en el vecino país y en el continente: «Tango».

    En efecto el minialbum fue la consecuencia del encuentro de ambos artistas en la archipoblada y siempre atrayente ciudad de Estados Unidos. García había disuelto su banda de acompañamiento como solista -que conformaba G.I.T., Fito Páez, Fabiana Cantilo y Daniel Melingo- y se estaba tomando un descanso; y Aznar ya manifestaba un cansancio por las largas giras como integrante de Pat Metheny Group. Lejos de querer volver a Buenos Aires y armar algo con una finalidad de más largo plazo, los ex Serú Girán decidieron entrar a los únicos estudios disponibles en el momento, Unique y Secret Society, para ponerse a las órdenes del técnico Joe Blaney y hacer en un par de días «Tango», pensado en ese momento para ser lanzado en marzo; es decir un par de meses después.

    Tal como señaló allí el autor del artículo, Federico Oldenburg, no se trataba de un disco ideado para los nostálgicos del tango y su romanticismo, como tampoco de un proyecto de grupo rock. «García y Aznar crearon un sonido ultracontemporáneo y de vasta elaboración, en donde se puede reconocer claramente a un sólo antecedente: «Clics modernos». Dicho de otro modo, simplemente y como dos buenos amigos, quisieron hacer entre ambos algo musicalmente novedoso e interesante. 

    Ante la pregunta sobre por qué le pusieron «Tango», Charly puso de relieve que fue porque pensaron que es un «buen nombre» para un grupo. «Es argentino, es moderno, es internacional, es antiguo. Además tiene que ver con «Piano Bar» y la temática que yo estaba tratando. Los temas que hace Pedro y los que hago yo tienen algo de tango, aunque no queramos tirar la onda melancólica. En el disco hay un poco de todo. Es psicodélico y se llama «Tango» por lo argentino», detalló Charly, quien venía de hacer producciones con Fabiana Cantilo, Celeste Carballo y Suéter, pero quería hacer justo en ese momento, de semi vacación, algo distinto.

    Es particularmente interesante la respuesta de García ante la afirmación que le formula Oldenburg sobre haber dejado de tocar con los G.I.T. De hecho el músico deja flotando una idea referida al entorno del músico, que curiosamente no tiene que ver con su banda de acompañamiento. «Estaba aburrido de tocar en las condiciones en las que lo estaba haciendo, de la gente que me estaba manejando. Quise darme un tiempo y este proyecto me da como un respiro hasta preparar otra cosa, al tiempo que hago algo que me gusta mucho», dijo Charly. Pedro tuvo una opinión similar respecto de lo suyo: tener un espacio para él y parar con la «locura de las giras».

    Consultados por el entrevistador acerca de una relación entre Serú Girán y «Tango», me llamó la atención la respuesta de Aznar: «si consideras Serú Girán, esto es toda una vuelta después. Yo en Serú empecé como bajista y después fui creciendo. Ese proceso siguió mucho más aceleradamente una vez que yo me fui del grupo. Por la misma razón también me tuve que ir del grupo de Pat: volví a sentir el ahogo de no poder hacer todo lo que sé hacer».

    «Me encanta la idea de sorprender a la gente con lo que no está esperando. Me gusta hacer pop y creo que lo hago bien. Habrá gente, que compra mis discos solistas, que no se va a sentir tan movida con lo que hago con Charly. Si es así, mala suerte: que unos compren unos discos y que otros compren los otros. La línea de mis discos solistas no va a cambiar mucho. Lo de Pat Metheny Group tampoco es exactamente lo que yo pretendo hacer en mis discos. Como solista tengo una idea determinada. Ahora, lo que hago con otra gente es el producto de la combinación», subrayó Pedro.

    Consultado Charly acerca de la posibilidad que «Tango» sea la continuación de «Clics Modernos», luego del «rock pelado» de «Piano Bar», él no lo descartó. «Puede ser. Sobre todo por cómo estuvo hecho. Pedro y yo tocamos absolutamente todo, y además está Joe. Los tres somos el núcleo de «Clics Modernos». Lo de «Piano Bar» fue algo hecho muy rápidamente, que salió como tenía que salir: es un boceto en donde yo digo «váyanse todos a la m…». Cuando tenés un pico como ese, después necesitás volver atrás y retomar lo que hacías. Ahora me salió algo que tiene más buena onda, que es más alegre. Si hay un tema que sintetiza todo, creo que es el hit, «Hablando a tu corazón», que dice «no puedes ser feliz con tanta gente a tu alrededor». Eso es muy simple pero así es la onda del disco. Con «Piano Bar» pedí ayuda, tipo «estoy mal, bánquenme», y esto es un corte», explicó Charly. 

     VER ARCHIVO REVISTA PELO

    DESCARGA ÁLBUM:

    Tango (1986)

  • Recitales sin tiempo: Gustavo Cerati y su segunda gran huella en Viña del Mar

    cerati2007envina
    Gustavo Cerati, Viña del Mar 2007 (Sitio Foto Rock)

    En 2007 el músico argentino fue nuevamente protagonista del famoso festival de la «Ciudad Jardín», pero esta vez en solitario.

    «Pude desaparecer/pude decir que no/pero el fin de la pasión es que lo oculto se vea», canta Gustavo Cerati en la primera estrofa de «Medium», el tema que eligió el músico argentino para iniciar su actuación en el Festival de Viña del Mar de 2007 (cuyo vídeo comparto al final de este artículo), la que se ha transformado en más que legendaria con el curso del tiempo.

    Y en ese mismo lapso, el cantante, compositor y guitarrista de Soda Stereo -fallecido en 2014- ya tenía argumentos más que suficientes para ser considerado una leyenda: con 47 años, una carrera que brilló con luces propias como integrante de la banda que lo llevó al estrellato, Soda Stereo; y una vigente trayectoria como solista que ya había enterado siete discos y un reconocimiento que no desentonó con la citada etapa previa en su biografía artística.

    Por si fuera poco, ya había triunfado 20 años antes en el mismo escenario de la Quinta Vergara con la banda que lideró durante 15 años. Y, en efecto, la presentación de 2007 no sólo respondió a su perfil de estrella sino que fue, igualmente, un resumen de todo lo que había hecho por 25 años en el plano que lo distinguió: el musical.

    Sonido que envuelve, potencia y multiplicidad de sentidos

    Un sonido que envuelve, cuyos efectos de guitarra y de teclados dan la sensación de suspenderse en el aire de modo infinito, con un bajo y una batería cuya potencia y variaciones de ritmo brindan un muro sonoro de impide el aburrimiento. Influencias pueden haber muchas (allí hubo guiños a The Police, U2, The Cure, la psicodelia de fines de los 60 y hasta Led Zeppelin), pero no es fácil definir el universo de Cerati, donde además las letras constituyen en sí mismas una multiplicidad de sentidos y significados.

    En total 14 temas fueron parte del repertorio en cerca de una hora y 25 minutos de actuación. «Bomba de tiempo», «Adiós», «Lago en el cielo», «Crimen» y «Puente» fueron parte de la sección solista de Cerati, que éste mismo entrelazó en el listado de temas interpretados con algunos regalitos para los seguidores de Soda Stereo: «Juego de Seducción», «Té para tres» y «Prófugos».

    Su banda estuvo conformado allí por Leandro Fresco en teclados, Richard Coleman en guitarras, Fernandó Nalé en bajo y Fernando Samalea en batería. Cabe resaltar que Coleman (muy amigo de Cerati) y Samalea fueron integrantes de Fricción, agrupación considerada de culto en el rock trasandino que, como Las Ligas, acompañó un tiempo a Charly García.

    https://www.youtube.com/watch?v=FrMdAce6A8s

  • Recitales sin tiempo: Pedro Aznar brilla en Cosquín Rock 2017

    PEDRO AZNAR
    Pedro Aznar (sitio Súper Digital)

    Ex bajista de Serú Girán fue uno de los consagrados que estuvo en la última versión del masivo festival de rock argentino.

    Pedro Aznar tiene una trayectoria que, por sí misma, ya cuesta resumirla. Bastará con mencionar los nombres Serú Girán y Tango, ambos asociados a él y a Charly García, y ya estamos diciendo harto. Tampoco es demasiado necesario ir al detalle, aunque para quienes estén descubriendo a este músico argentino es relevante señalar, al menos, un par de antecedentes.

    Uno, que se trata de un bajista, cantante y compositor destacado que fue parte del mítico cuarteto citado al principio de este artículo (para muchos la más influyente banda de la historia del rock trasandino) y el igualmente mencionado proyecto con García, donde resaltan dos álbumes y temas como «Hablando a tu corazón» (1986) y «Mientes» (1991).

    Éste último fue parte del repertorio de la presentación de Aznar en el Festival Cosquín Rock 2017, evento que desde 2001 es referente obligado en materia de iniciativas veraniegas masivas en Argentina. La guitarra distorsionada de «Sol de California» da cuenta de una selección de canciones que se distingue por su variedad en el recital que el músico y su agrupación ofreció el 27 de febrero en el escenario descrito.

    Distintas clases de efectos, tiempos para el baile, otros que llaman más a la serenidad con toques románticos y reflexivos (donde sobresale la guitarra acústica o el piano para que, a su vez, la voz luzca más su emoción) y otros, no menos generosos, donde Aznar se luce con el instrumento que lo transformó en uno de los mejores bajistas de la hermana nación y (por qué no decirlo) de la música popular latinoamericana.

    Sol californiano y…mucho más

    «El rey lloró» (de Lito Nebbia), «Ya no hay forma de pedir perdón» (cuya versión en inglés fue popularizada por Elton John: «Sorry seems to be the hardest word») y «A primera vista» (en coautoría con Chico César) son parte del listado de temas elegidos y que se pueden disfrutar de este recital (a pesar del brusco corte de la grabación a la altura del minuto 55:46 («Fotos de Tokio»).

    La agrupación que acompañó a Aznar estuvo integrada por Julián Semprini (batería), Coqui Rodríguez (guitarra), Alejandro Oliva (percusión) y Federico Arreseygor (teclados)

    «Tremendo gusto de estar de vuelta por aquí y, además, celebrando estos 50 años de historia del rock. Es de verdad una belleza que haya habido tanta belleza a lo largo de estas décadas y es un verdadero honor ser parte de esta historia tan hermosa, que ocurre gracias a ustedes que permiten que esto siga creciendo», enfatizó Aznar tras el primer tema. Cabe precisar que el músico aludió en sus palabras al cincuentenario del rock argentino.

    RECITAL PEDRO AZNAR COSQUÍN 2017

  • Recitales sin tiempo: Charly García dijo presente en el Festival de Viña del Mar 2003

    charlygarcia2003vinaActuación fue además la última de su destacada guitarrista.

    No vale la pena presenciar el vídeo de la clásica presentación de Charly García en el Festival de Viña del Mar de 2003 (a la que se refiere el presente artículo), pensando en todo acontecimiento lateral asociado a este padre y, quizás, figura más influyente del rock argentino en el medio siglo de vida de esta corriente musical. Todo lo que haya ocurrido en relación a Carlos Alberto García Moreno al margen del escenario de la Quinta Vergara, por muy controvertido, cuestionable y hasta reñido con la salud del ídolo que haya sido, no empaña su desempeño frente al público en esa actuación veraniega.

    Sus extravagancias, como haber llegado en silla de ruedas al escenario (algunos lo interpretaron como una ironía a la llegada al aeropuerto de Pudahuel, hace algunos años, del ex dictador Augusto Pinochet), son un valor agregado a una actuación atrevida, espontánea y fresca de un músico que había pasado recién el umbral de los 50 años y cuya voz, aunque ya demostraba deterioro, no disminuía en nada su entusiasmo.

    «¡Y esto es rock and roll!», exclamó Charly antes de iniciar «Demoliendo Hoteles». Y esa actitud prendida se manifestó de nuevo con el comienzo de la letra del tema, que su propio autor e interprete deliberadamente cambió: «¡yo que crecí con Pinocho!…» cantó en lugar del original «¡Yo que crecí con Videla!…».

    Generoso repertorio e invitado ilustre

    No es necesario mencionar toda su discografía para resaltar aún más la figura de García, su relevancia como solista e integrante de bandas señeras del rock trasandino como Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros o Serú Girán, para concluir lo complicado que debe haber sido elegir su repertorio. Pero el hecho de jugar (tocar, por ejemplo, partes de temas de Led Zeppelin -«Kashmir»-; y de The Police -«When the world is running down, you make the best of what’s still around»), estar sintonizado con sus músicos (entre ellos la guitarrista María Gabriela Epumer, lamentablemente fallecida cuatro meses después, con tan sólo 39 años de edad, producto de paro cardiorrespiratorio), saberse las letras de memoria y sostener una comunicación regular con el público, demuestran lo altamente motivado que estaba esta leyenda del rock argentino.

    Cabe resaltar que Charly había lanzado en 2002 su décimo álbum solista, «Influencia», muy bien recibido por la crítica, pero en este recital hay varias «sandías caladas» que confirman la solidez de la actuación: «Rezo por vos», «Fanky», «Demoliendo hoteles», «Los Dinosaurios», «Pecado Mortal», «Pasajera en Trance», «Cerca de la revolución», «No voy en tren, voy en avión» e «Inconsciente colectivo», entre otras canciones potentes de su generoso repertorio.

    Además de María Gabriela Epumer, su banda estaba conformada entonces por Kiuge Hayashida en armónica y voz; Toño Silva Peña en batería y Carlos González en bajo.

    Es fundamental no dejar pasar la presencia del bajista Pedro Aznar, su amigo y ex compañero de Serú Girán y el proyecto «Tango», para interpretar juntos «Tu amor» y «Mientes». Aznar estaba en el Festival de la Canción de Viña del Mar como miembro del jurado de la competencia internacional.

    DESCARGAR VÍDEO DE RECITAL

  • “Signos”: acertijos bajo el agua

    Soda-Stereo
    Soda Stereo Taringa.net

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    El tema que le da nombre al clásico disco de Soda Stereo de 1986 es una interesante forma de conocer las letras del líder de la banda, Gustavo Cerati.

    “No hay un modo, no hay un punto exacto, te doy todo y siempre guardo algo”. Así arranca “Signos”, la canción que da nombre al disco que Soda Stereo publicara en 1986, el tercero de su brillante carrera.

    Cuando la escucho no sólo resurgen con fuerzas mis ganas de disfrutar por enésima vez, completito, el álbum del ya legendario trío argentino, sino que además nuevamente se hace presente mi asombro: según lo que aparece en “Corazones en llamas” (libro de historias sobre el rock trasandino), el propio Gustavo Cerati confesó haber estado muy fatigado a pocas semanas de finalizar el long play y que, además, las letras las escribió sólo en una noche.

    “Pensé que moría”, señaló el guitarrista, creativo y líder indiscutido de la banda que también conformaban Carlos Ficcichia y Héctor Bosio (Charly Alberti y Zeta, respectivamente). Lo más curioso de todo es que Cerati no sólo ha sobrevivido 28 años más, sino que hoy es una leyenda viviente, pese al coma en el que se mantiene hace 4 años, producto de un accidente cerebrovascular. Este lunes 11 cumplió 55 años de edad.

    También recuerdo que una joven fanática de Soda Stereo destacó, en las cartas al lector de una edición de 1987 de la fugaz pero exitosa minirevista chilena “Súper Rock”, que le gustaban mucho las letras de Cerati por lo abstractas. También recuerdo que, por ese entonces, Claudio Narea, guitarrista de Los Prisioneros, reconocía que no le agradaban las letras de Soda Stereo, en el sentido que ellos no podían hacer “estupideces como cantarles a las telarañas o cosas así”.

    Lo cierto es que a mi atraía Soda Stereo. Las letras de Cerati, además, tenían algo particular. Una vez en la revista “La Bicicleta”, por ahí por el mismo año, resaltaban la genialidad del músico en un análisis de sus letras. En la publicación cultural chilena, una de las más populares en tiempos de la dictadura, se señalaba que el argentino tenía la virtud de ser “enfermantemente bueno” en todo lo que hacía: música, letras, ejecutar la guitarra, y cantar.

    Soda Stereo Taringa.net
    Soda Stereo
    Taringa.net

    No está demás resaltar que el disco “Signos” pertenece a una época de expansión del rock sudamericano, sobre todo del argentino, en los mercados internacionales. Al respecto, Soda Stereo fue la agrupación trasandina “punta de lanza” no sólo en lo que se refiere a conquistas de nuevas fronteras, sino que por ser el mayor referente histórico de una época que vio despegar internacionalmente a Charly García, Fito Páez y bandas como Los Enanitos Verdes, Virus, G.I.T. y Miguel Mateos y Zas, marcando un camino interesante para los futuros exponentes de entonces.

    Figuras sin definir
    “Signos, mi parte insegura, bajo una luna hostil, signos, ¡oh!”, cantaba Cerati en el estribillo de la canción. Quizás reflejaba cierta inseguridad o inestabilidad en el plano sentimental, pero no quisiera detenerme en eso y hacer un perfil psicológico del connotado artista.

    Esa cosa abstracta de las letras, con cierta dosis de perfeccionismo, fue el factor que me sedujo para escuchar y seguir escuchando a Soda Stereo. En una oportunidad leí que Cerati buscaba que las letras calzaran bien, que sonarán perfecto. En otras palabras, no sólo le interesaba el sentido de las letras (muy diferentes a los lugares comunes y obviedades de Ricardo Arjona, con todo el respeto que me merece el cantautor guatemalteco) sino la forma.

    He querido detenerme en “Signos” no sólo por la reposada forma musical del tema, su indudable atractivo y, por cierto, ser un clásico del rock latinoamericano, sino que por lo llamativo de sus letras.

    “Si estás oculta, ¿cómo sabré quién eres?, me amas a oscuras, duermes envuelta en redes” son los versos de la segunda estrofa. Cerati juega al misterio, como también lo hace su musa inspiradora, a quien ama sin verla en un lugar que no tiene por qué ser convencional.

    “Mar de fondo, no caeré en la trampa, llámame pronto, acertijos bajo el agua” canta Cerati tras el estribillo. En el mismo ámbito lejano a lo corriente, el creador intenta alejarse de los riesgos, de la caída libre, pero no sólo del amor, sino de los obstáculos que se interponen en la relación.

    “Si algo cedes, calmaré tu histeria, con los dientes, rasgaré tus medias” estructura la cuarta estrofa, donde la imaginación del compositor da rienda suelta a la parte más apasionada de la relación con su amante.

    Tras la nueva interpretación del estribillo, éste prosigue después pero cambia en su composición: “Signos, uniendo fisuras, figuras sin definir, signos, ¡oh!”. Como que Cerati observa que en el amor hay grietas, disputas, problemas o, simplemente, vacíos de comunicación.

  • Fito, Cerati y Charly: grandes en energía y sintonía

    Fito Páez
    Fito Páez
    gratismusica.org

    Ante el mar de alternativas audiovisuales que hoy nos ofrece Youtube, rescato un momento con estos tres grandes del rock argentino.

    Esa apabullante y gran herramienta llamada Youtube me ha permitido acceder a todo aquello que, en el ámbito de la música popular, vi lejano durante muchos años debido a que la tecnología no avanzaba tan vertiginosamente como ahora y desde hace algunos años ocurre.

    Fue en Youtube donde pillé un extracto, un momento, un legendario lapso en que un tridente destacado de músicos argentinos se lucía en un muy exclusivo lugar de Buenos Aires llamado Gran Rex.

    El responsable de subir el video respectivo (instalado abajito de este texto) puso como fecha del evento el 13 de noviembre de 1999. La secuencia dura tan sólo 17 minutos y medio, pero es una gran muestra de la energía y sintonía de Fito Páez, Gustavo Cerati y Charly García.

    “¡Gracias por venir!”

    Páez, García y Cerati siempre han ido por carriles distintos. Páez en su permanente búsqueda de la audacia musical, sus interesantes hallazgos y el mensaje irreverente y poético complementados con su agudeza vocal; García, quizás ya no tan prolífico como en los 70 y los 80, pero siempre extrovertido, gracioso, histriónico y, de alguna manera, siempre innovador; y, Cerati, alejado desde hace un par de años del grupo que lo llevó a la fama: Soda Stereo y con una carrera solista que ya había despegado por entonces y muy alto en materia de exploración de sonidos y metáforas.

    Cerati
    Gustavo Cerati
    fundacionkonex.com.ar

    La presentación de Fito al inicio revela esta sintonía y el sentido de admiración entre él y los otros dos superclase del rock argentino: “tenemos a uno de los músicos, a uno de los artistas más genuinos y legítimos del pop mundial. Es un honor presentar esta noche conmigo a Gustavo Cerati”, enfatiza el rosarino, a lo que siguen efusivos aplausos.

    “¡Aloja!” responde con entusiasmo y sonriente un agradecido Cerati, antes de arrancar con “Puente”, un tema de ritmo reposado al principio, donde la guitarra eléctrica comanda la música, muy en función del lucimiento vocal y su mensaje, y cuyo estribillo viene a dar la sensación de un clímax donde el ex guitarrista de Soda Stereo canta: “gracias por venir” junto a Fito.

    De pronto aparece Charly, con su clásico de 1984, “Cerca de la Revolución”. No obstante, no es Pablo Guyot quien lo acompaña en la guitarra principal, sino que Cerati; y, en las voces, Fito, como ocurriera 15 años antes, y el ex Soda acompañan al ex Sui Generis. Luego viene el añadido de los lucimientos de Gustavo, quien eleva a la altura de las nubes el sonido de su guitarra, y del propio García, quien toca el piano al más puro estilo Jerry Lee Lewis.

    Cierra la breve y energética secuencia “Ciudad de Pobres Corazones”, tema que da el nombre al mismo disco que publicara Páez en 1987. La interpretación es repartida casi en forma equitativa por los tres músicos aludidos en perfecta armonía con el resto de la banda. Todos, por cierto, partiendo por los líderes naturales, muy entusiastas, casi como poseídos.

    ¿Por qué recalco esto de expresar lo que siento por la música? 

    No soy músico: soy periodista. Pero soy un convencido de que una cosa no me invalida para opinar sobre la otra. Claro: desde un punto de vista técnico, apenas sé un puñado de notas de guitarra y, en un teclado de juguete (evidentemente más propio para el uso de mi pequeña hija), soy capaz de sacar la melodía característica de “la Novicia Rebelde”, que no es tan complicada. Por lo tanto, difícilmente podré referirme a aspectos técnicos de la música.

    Charly
    Charly García
    abrocomillas.com.ar

    Sin embargo, la música es un vehículo de emociones y, desde ese punto de vista, puedo manifestarlas, como lo he hecho varias veces sin pretender de dármelas de crítico musical. Tampoco he pretendido (valga la redundancia) hacer diferenciaciones a la altura de un licenciado en arte o un experto en estética acerca de qué es una percepción o qué es una sensación.

    Pero a lo mejor un día lo hago y, francamente, creo que sería un bonito homenaje al recordado músico Luis Advis, de quien tuve el privilegio de ser su alumno en mis tiempos de estudiante de periodismo de la Universidad Bolivariana.

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=BTo-m27wGwg]