
El grupo británico, liderado por Ian Anderson, sorprendió en 1972 con este disco que combina la energía propia del rock con la delicadeza de la música sinfónica y del jazz.
“Thick as a Brick”, el sexto álbum del grupo británico de rock progresivo Jethro Tull, ha sido considerado, no pocas veces, por medios especializados como el mejor álbum de la historia del rock después de “Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band” de The Beatles.
Publicado en 1972, “Thick as a Brick”, cuya traducción en castellano es “denso como un ladrillo”, consiste en un largo tema de casi 44 minutos dividido en dos partes. Fue compuesto por Ian Anderson, el líder, cantante y flautista de la agrupación. Las letras fueron escritas por él y por Gerald Bostock, un niño ficticio definido como un talento precoz que escribe el poema en el cual se basa el disco. La portada del disco tuvo como inspiración el diario de un pequeño pueblo.
La producción, que alcanzó el primer lugar de las listas de ventas en Estados Unidos y el quinto puesto en Inglaterra, es una especie de sinfonía rock que combina la serenidad y la armonía propias de las partes calmas de la música selecta y el folk con la energía, alta intensidad, velocidad y virtuosismo instrumental característico del rock y ciertos guiños al jazz.
En ese mar de cambios de ritmo y melodía, sobresalen diversos instrumentos de cuerda, viento y percusión, pero fundamentalmente la inconfundible flauta traversa de Ian Anderson; Martin Barre en guitarra eléctrica; John Evans en órgano, Jeffrey Hammond-Hammond en bajo; y Barriemore Barlow en batería.
Para finalizar los dejo con la primera parte de “Thick as a Brick”, interpretada en vivo en 1978:
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