Etiqueta: Rock progresivo

  • Clásicos del rock: «Foxtrot» de Genesis: Un Auténtico Arcoiris

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    19 de febrero de 2008

    EL ROBUSTO SEÑOR ROCK

    Genesis es una tremenda banda de rock progresivo y una de las que mejor representa el espíritu de este estilo en su época de oro, período que tuvo lugar entre fines de los años 60 y mediados de los años 70 de la centuria pasada, donde agrupaciones como Pink Floyd, Yes, Emerson Lake and Palmer, Jethro Tull y King Crimson, por nombrar a las más representativas de dicha corriente, gobernaron los aires más innovadores de la música popular .

    Así como ocurrió con los Beatles y en menor proporción con bandas como los Rolling Stones o Cream en buena parte de la década del 60, al final de aquel decenio Gran Bretaña una vez más se lució con potentes agrupaciones, que con audacia impusieron su sello y crearon escuela.

    Justamente elegí «Foxtrot», el cuarto álbum de Genesis, editado en 1972, porque de alguna manera resume los atributos del rock progresivo, enfatizados en una sola pregunta: ¿por qué un rock notoriamente más elaborado que el tradicional y más comercial puede ser tanto o más atrayente que éste?…

    Vamos por parte: «Foxtrot» contiene un estupendo viaje por el espacio en los ojos de un alien («Watcher of the skies»), un tema de veintitantos minutos que equivale a una auténtica exposición de cuadros musicales («Supper’s Ready»), un breve pero digno lapso para una guitarra clásica, ideal de la mejor y más romántica puesta de sol («Horizons»); potencia pura, variedad y misterio («Get’ em out by Friday»), la delicadeza del sonido («Time Tible») y una síntesis de los atributos aludidos («Can- Utility and the Coastliners»).

    Hay espacio para el lucimiento de todos los músicos: Mike Rutherford aportando con fiereza su bajo en la base rítmica de «Watcher of the Skies» y «Get’ em out by Friday»; Tony Banks demostrando su destreza en los sintetizadores en este último tema y, en mayor proporción, en «Can-Utility and the Coastliners» y «Suppers Ready»; Steve Hackett hace lo propio en varios temas pero fundamentalmente en la romántica «Horizons», donde la guitarra dialoga consigo misma en altos y bajos, aunque también en agudos y graves -¡¡notable!!-; y Peter Gabriel, quien con histrionismo domina con su voz y, a veces, con la interpretación de su flauta traversa cada pasaje narrado (musicalmente, claro está) del disco…

    En síntesis, un álbum sencillamente imprescindible.

  • Un clásico: Pendragon ruge en Polonia y produce su «Concerto Maximo»

    pendragonenvivo2009Álbum y DVD de 2009 de legendario recital, distingue atributos de cuartero británico que, por entonces, cumplía 30 años de existencia.

    Debo haber escuchado por primera vez a Pendragon por ahí por 1991. Tenía como 19, estaba muy algo delgado, con una cabellera abundante y algo desordenada, estudiaba periodismo y solía escuchar la radio Futuro, que a diferencia de ahora -perfil rockero y popular- era una emisora autodefinida como de «música alternativa de vanguardia».

    Ispirado por Genesis -sobre todo el de la era de Peter Gabriel- y el Pink Floyd de la etapa de «Atom heart Mother» y de «Meddle», me sedujo la intensidad envolvente de bandas coterráneas de aquellas, aunque más nuevas y menos célebres: Marillion, IQ y Pendragon eran aquellas.

    Me bastaba escuchar «The voyager» y «Shane» para sentir la presencia de algo imponente y muy aéreo en mi dormitorio, inspirado a su vez en la que pudo ser la habitación de un muy joven García Madero (personaje de Roberto Bolaño en «Los detectives salvajes»). Era Pendragon, que me asombraba con la agudeza y profundidad de la voz de Nick Barrett, su guitarrista; y la delicadeza con que Clive Nolan envolvía el sonido del cuarteto británico con sus teclados.

    Elegí casi de manera aleatoria en YouTube el recital que ha motivado esta generosa referencia al conjunto originario de Stroud, Inglaterra. El pequeño pero bello recinto de Teatr Slaski, en la ciudad de Katowice, en Polonia, fue el escenario de la presentación aludida, seguida con el entusiasmo de los seguidores del grupo allí presentes.

    Tres décadas de celebración en un …»Concerto Maximo»

    En ese momento Pendragon ya contaba con 30 años de existencia (si bien es cierto el evento fue grabado en 2008, el álbum doble y el dividí respectivos salieron a la luz en 2009), 14 discos publicados (sin contar recopilaciones y epés; hoy cuenta con 18), una reputación que deriva de múltiples alabanzas de la prensa especializada y la fidelidad de sus fans (las mismas que permitieron patentar al cuarteto, junto con Marillion y IQ, como banda líder del «neo rock progresivo») y repertorio suficiente, no sólo para uno, sino que para varias actuaciones (en efecto, esta vídeo dura dos horas y 41 minutos). No está de más enfatizar que el próximo año el conjunto llegará a la cuatro décadas.

    Los temas no tienen formato canción: quizás los más acústicos se aproximen a ese concepto pero no del todo. La mayoría, en efecto, entran en la categoría de suites o de las características estructuras de rock progresivo: el de menor duración, de hecho, se prolonga algo más de cuatro minutos; el de mayor, casi 20 minutos, pero la mayoría dura más de siete minutos.

    Hay guitarras duras (sin duda un guiño a los fanáticos del heavy metal), momentos dulces aportados por el piano eléctrico o el sonido de teclado más próximo al órgano, percusiones que se hacen notar con delicadeza a veces, pero regularmente con mucha energía; y un bajo cuya presencia sobresale con efectos que, ocasionalmente, predominan en el escenario.

    Pese al liderazgo y la notoriedad casi indiscutidos que exudan Barrett y Nolan, es importante resaltar al último respecto la alta motivación del baterista Scott Higham y del bajista Peter Gee, que se manifiestan con claridad en este «Concerto Maximo».

    «TOTAL RECALL» en «Concerto Maximo»

     

  • Focus y la recordada «Sylvia»

    focussylviaUno de los temas emblemáticos del cuartero holandés es el que responde a ese nombre. Es parte de su tercer álbum, publicado en 1972.

    Uno de los ejercicios ineludibles mientras trabajo es escuchar música mientras ésta no signifique un obstáculo para la concentración. Serena, relaja, acompaña y da nuevas fuerzas. Es una especie de resfrío para lo frío de ciertos aspectos de la vida cotidiana. Sé que no planteo nada nuevo, pero sí creo que tiene mucho sentido (y muchos coincidirán conmigo).

    Durante las Fiestas Patrias visité cada cierto rato Youtube, donde pillé parte importante de la discografía de Inti Illimani: lo más nuevo, lo antiguo, lo del «histórico», lo del «legal» y los demás también (no me detendré a pensar sobre qué opinan los hermanos Coulón, Horacio Salinas y el resto de los integrantes del conjunto chileno sobre sus discos «liberados» en la popular plataforma, pero lo cierto es que ahí están).

    Pero no me detuve en la Nueva Canción Chilena: navegué libremente para «encontrarme» con Violeta Parra (la centenaria Violeta), Tito Fernández (el «Temucano») y Mercedes Sosa, entre otros. Quería empaparme de cultura latinoamericana.

    «Sylvia»

    En el intertanto quise volver al rock progresivo: mi vertiente regalona del rock. Genesis (con un interesante programa acerca de su historia en Sundance TV), Steve Hackett y una atractiva «revisita» en vivo a esa banda (que también, durante unos pocos años, fue la suya) y los inigualables Focus, liderados por el eterno Thiijs van Leer en los teclados, la flauta traversa y la voz.

    Me detuve en «Sylvia», el potente tema casi instrumental (como el grueso del repertorio de la agrupación holandesa) que es parte del álbum «Focus III» de 1972. Alguien me comentó una vez que este tema era ejecutado con mucho sentimiento.

    Me gusta harto Focus, pero la particularidad de «Sylvia» está en la duración de canción y el hecho de alejarse de la tendencia más característica del cuarteto, que también integraba en su formación clásica de los setenta el guitarrista Jan Akkerman.

    La bifurcación más explotada del sonido del grupo apuntaba a temas de largo desarrollo, con protagonismo de las cuerdas, los teclados, la flauta y la voz en una vorágine de potencia, cambios de intensidad sonora e histrionismo que copaba (y sigue copando) cualquier ambiente.

    La guitarra de «Sylvia» con su riff inicial y los punteos característicos son melodías difíciles de olvidar. La aguda voz estilo tirolés de Van Leer, tampoco es olvidable. No sé si el clásico de los clásicos de Focus, pero me detuve allí. El virtuosismo también es su sello: y allí caben todos los instrumentistas que tuvieron. En 1972 completaban el cuarteto Bert Ruiter en bajo y Pierre van der Linden en batería.

    Comparto acá con ustedes la interpretación de «Sylvia» en el programa de televisión británico «The Old Grey Whistle Test», que tuvo lugar el mismo año del lanzamiento del disco.

    «Sylvia» de Focus

     

     

  • IQ en Holanda 2007: otro selecto recital inmortalizado del archivo «Internet»

    aiquiuQuinteto británico es uno de los referentes del llamado rock neoprogresivo.

    No siempre suelo ver los mensajes de los cibernautas publicados debajo de cada vídeo de Youtube o, en general, de cualquier noticia. Sabemos que es necesario el espacio, pero que a veces es poco saludable. Pero tras ver la presentación que comparto con ustedes en este artículo, realizada en 2007 por la banda de rock progresivo inglesa, IQ -producto audiovisual complementado en su título por quien la subió a la plataforma aludida como «Holland-2007 (Pre Frequency Tour)»- estoy muy de acuerdo con la mayoría de los comentarios de quienes se refieren a dicha actuación, pero por sobre todo con lo expuesto por una de estas personas.

    Reproduzco algunas de sus palabras: «quizás el mejor grupo de rock progresivo de la actualidad. Equilibrado, elegante, virtuoso, ecléctico». (…) «Y en vivo, simplemente perfectos. Mike Holmes es un maestro absoluto de la guitarra y Peter Nicholls, como el vino, mejor su forma de cantar con los años».

    La agrupación originaria de Plymouth, ciudad del sudoeste de Inglaterra, cuenta con 35 años de trayectoria y es regularmente etiquetada como grupo de «neo rock progresivo», «nuevo rock progresivo» o, más reducida la denominación, «rock neoprogresivo» y, a su vez, cómo líder de esta tendencia, junto a Marillion y Pendragon. Evidentemente su contribución es tan generosa que la misma requeriría de bastantes más líneas para hacer un resumen que pudiese entrar en la definición de «completo».

    Sólo añadiré que durante su existencia once músicos han tenido el privilegio de ser parte del quinteto, que ha grabado 16 álbumes, cinco de ellos en directo; y, que si bien es cierto no cuentan con un público que garantice llenado de estadios de fútbol, sí este es muy incondicional y justifica por sí solo la actividad regular del grupo, que no ha decaído  con el el curso de los años como tampoco la alta valoración de la crítica por sus trabajos.

    Diversidad de temas dan colorido a las imágenes que, simultáneamente a la actuación de la banda, los seguidores observan mirando hacia detrás del escenario mismo. Mark Westworth en teclados, Andy Edwards en batería y John Howitt en bajo y coros, no sólo complementan la fuerza interpretativa, el histrionismo y sentido lúdico de Nicholls, y la diversidad de matices e intensidades que Holmes le imprime a su guitarra. Howitt, Edwards y Westworth igualmente hacen distinguibles a sus instrumentos.

    El repertorio de IQ es abundante. Quizás por el sólo hecho de mencionar que en la citada actuación son 12 los temas reproducidos, es factible que este set list sea considerado como exiguo. Pero el apetito musical se abre para sus seguidores habituales o recién descubridores del conjunto con tan sólo citar «Awake and Nervous» (el tema de arranque) y la suite «Harvest of souls».

    ¡A disfrutar de la música!

    https://www.youtube.com/watch?v=t24Ds-pEbuQ

  • Enlaces de rock: destinos en el ciberespacio para todos los gustos

    superguitarraComo todas la materias populares en Internet, la música de guitarras duras tiene un vasto espacio.

    Como ocurre con cualquier palabra clave de alta popularidad, al poner “rock” en los buscadores de Google y Yahoo, éstos (al menos acá en Chile) arrojan enlaces a Wikipedia, una conocida emisora radial de factura nacional, las 20 mejores canciones del subgénero según un registro de Youtube, el orígen de dicha música según las “7 edades del Rock” por TVN, el sitio chileno de “Escuelas de Rock”, un vínculo a la radio Futuro mediante la frase “No les falta rock”, una alusión al cantante Peter Rock (quien está muy delicado de salud) en las noticias del noticiario de TV “24 Horas” y, por cierto, muchísimo más porque hay multiplicidad de variantes conforme al numerador de la parte inferior de cada página de inicio.

    Sin embargo, como en la vida afortunadamente no hay tan pocas cosas que se puedan elegir con total libertad, cada seguidor o seguidora del rock tiene sus sitios predilectos. Yo tengo los míos. Hay tres que son argentinos y muy buenos, aunque de características muy diferentes: por ejemplo MELLOTRON tiene un fuerte énfasis en lo que es la música progresiva, fundamentalmente bandas o exponentes como Yes, Genesis, Pink Floyd, Marillion, Steve Hackett o Steven Wilson. Las novedades en materia de recitales, audios y vídeos es su fuerte.

    ROCK.COM.AR, igualmente conocida como “El sitio del rock en Argentina” tiene un perfil más general, cuyo fuerte es más popular en cuanto al tipo de tendencias musicales. Hay audios, entrevistas y comentarios de discos, entre otros atractivos. ROLLING STONE ARGENTINA, en tanto, llama la atención por un set de noticias, música, cine, televisión y entrevistas, tal como su edición de papel, cuyas portadas se pueden ver en la misma plataforma. Algo similar ocurre con ROCKAXIS, que es nacional, aunque con un fuerte tinte más rockero.

    Mención destacada merece el sitio de MYLODON RECORDS, especializado en música progresiva, sobre todo nacional. Al final del listado pongo a los sitios de las radios nacionales FUTURO y CONCIERTO, con tantos elementos atrayentes y noticias frescas como las otras, aunque la primera con mayor énfasis en el rock, fundamentalmente clásicos a nivel mundial aunque sin menospreciar bandas chilenas y novedades; y, el segundo, en una línea similar aunque más suave: es decir, pop.

  • Vangelis: «Spiral», sonidos en distintas direcciones

    Vangelis Spiral
    Vangelis «Spiral»
    Progarchives.com

    Ya con 70 años de edad, quizás estará de más decir que el músico griego ha demostrado todo lo que sabe. Pero ésa es la gracia: uno nunca deja de sorprenderse con él. Y con el disco de 1977 me ocurre, una vez más, aquello.

    Al igual como ocurre con otros maestros de la teclas y de la música electrónica, como el japonés Tomita, el alemán Klaus Schulze, el francés Jean Michel Jarre o el británico Rick Wakeman, el desempeño musical del griego Vangelis Papathanassiou me genera mil pensamientos y sensaciones que se cruzan y entrecruzan. Por cierto, siento una gran admiración por todos ellos y podría llenar hojas de hojas escribiendo al respecto.

    Sin embargo, no pretendo hacer aquello ni tampoco comentar, aplicando teoría y práctica musical pura, la música de cualquiera de ellos . Evidentemente no es la pretensión de este modesto blog.

    En el caso de Vangelis, al margen del breve comentario «espiritual» acerca del disco que elegí: «Spiral» de 1977, hay dos aspectos que no puedo dejar de soslayar: ¿pudo ser el tecladista de Yes? Pudo serlo. No sólo por su amistad con el líder de la banda, Jon Anderson, y sus colaboraciones con aquél ya como dúo, sino porque promediando los años 70, mientras Wakemen iba y volvía, y el suizo Patrick Moraz reemplazó a éste por un tiempito, el tecladista griego «sonaba fuerte» como un eventual sucesor de aquéllos en el quinteto británico de rock progresivo.

    ¿Cuál es el otro aspecto de la música de Vangelis que no puedo dejar de lado? Muy simple: la facilidad de ir de lo épico, como en «1492» (música del filme sobre el descubrimiento de América) a lo espacial, como en el caso de «Spiral», su duodécimo álbum, publicado en 1977, cuando el tecladista ya había establecido Inglaterra como centro de operaciones, tras un paso por Francia.

    Spiral: ecos en pleno espacio sideral

    Vangelis
    Vangelis
    Vangelismovements.com

    Tal como lo insinúo en el título: «Spiral», de 39 minutos de duración y cinco temas, es como un conjunto de sonidos que arrancan hacia distintas direcciones, se juntan, se entrelazan, divergen, convergen, a veces se convierten en ecos en pleno espacio sideral, se aceleran, otras tantas veces se serenan, permiten hacernos soñar, nos brindan la sensación de hacernos volar, etcétera.

    En efecto, el tema que le da nombre al disco y que es el primero de la secuencia, me recuerda a los tiempos en que daban noticias científicas en el noticiario de canal 13 o cuando daban el programa «Cosmos», de Carl Sagan, en la misma estación.

    Allí ponían imágenes de satélites, planetas o galaxias mientras paralelamente se escuchaba «Spiral» y el conductor o comentarista se refería a algún importante descubrimiento científico o a algún acontecimiento alusivo a la NASA, por ejemplo. ¿Quienes narraban las informaciones alusivas? Los recordados José María Navasal y Hernán Olguín, y otros hombres del periodismo nacional que también han dejado huella como Bernardo de la Maza o Julio Prado.

    Eso fue a fines de los años 70 y durante una gran parte de los 80. En fin, tiempos en que, quizás por factores no precisamente culturales, la cultura (valga la redundancia) en la TV «visitaba» con regularidad los hogares chilenos…Y, a veces, con música de Vangelis.

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=OIl0rlR7zgU]

  • Kafod: un profeta de inspiración musical

    Kafod 3
    Kafod
    Rovok.net

    La agrupación de la Región de Valparaíso, autodefinida de Rock Folk Conceptual, se ha hecho camino al andar mediante un atractivo sonido. Este sábado 31 se presenta en el Bar Rockaxis del citado puerto.

    Deben haber pasado unos 13 años desde la primera vez que fui testigo de la actuación de una banda chilena de genuino rock progresivo y, cerca de 10 años, en que me vincule con una organización de músicos y seguidores del rock progresivo a nivel nacional, lo que me permitió estar relativamente bien informado sobre el panorama progresivo nacional, ir más a menudo a recitales de esta tendencia musical del rock y comprar discos de algunos interesantes conjuntos de nuestro país.

    No quisiera ser mañoso con los conceptos, pero si entendemos «rock progresivo» como «música rock con cambios repentinos de ritmo, arreglos intrincados, intensidades fuertes combinadas con pasajes serenos, y largos desarrollos en sus temas (mayor duración que el formato canción)», varias de las bandas que tuve el goce de presenciar entran en esa categoría: Matraz, Entrance, Exsimio, Subterra, Astralis, Evolución, Leprechaun, Monttrio, Opus 3, Octopus, La Desooorden, Angulart y Tryo, por nombrar algunas. También asistí a un festival Santiago Art Rock, en el auditorio del Don Bosco, hace algunos años.

    Una vez un músico amigo, muy cercano, me comentó que no estaba de acuerdo con el concepto de «rock progresivo», que le hacía ruido y que, además, no se podía hablar de movimiento, porque los conjuntos de esta línea, o similares (por no decir «pop» o comerciales), no generan interés como sí lo generan algunos populares exponentes de nuestra música popular. «Si hicieran esfuerzos mayores por su carrera y se dejarán producir, otro gallo cantaría», me comentaba. Puede ser…Pero igual hay obras y hay un público cautivo, que no deja de llamar la atención y creo, en mi modesto y muy subjetivo parecer, son siempre estimulantes.

    Kafod: Rock Folk Conceptual

    Kafod
    Carlos Cruz Barros
    Rockaxis.com

    Entre las bandas que he tenido el goce de escuchar y ver mediante la casi insustituible herramienta de Youtube, está Kafod, proyecto de la Región de Valparaíso liderado por los músicos Carlos Cruz Barros y Paula Demarco. Fundado en 2008, se autodefinen como banda de Rock Folk Conceptual, inspirada en nuestro folclor y en el rock progresivo.

    La temática ecológica, los procesos de cambio y el nacimiento del pequeño hijo de Carlos y Paula, Juan Salvador, son la base de la fuente de creatividad de Kafod, cuya expresión en materia de producciones de audio es el álbum «Nuevo Pulso» y, en el plano audiovisual, algunos videoclips y recitales que pueden ser vistos en Youtube tan sólo tecleando el nombre «Kafod».

    Además de Chile, en Argentina, México y Estados Unidos han sido profusamente difundidos sus temas en radios especializadas. Han recorrido parte importante de Chile, fundamentalmente en su región -específicamente la zona del Valle del Aconcagua- y han obtenido el reconocimiento de la crítica y un importante galardón del Consejo Nacional de La Cultura y de las Artes. Parte de su biografía está retratada en su propio sitio web: ww.kafod.cl.

    “El cine arte fue una de las tocatas claves, un concierto clave puesto que, de ahí en adelante, empezó a haber más concurrencia de público, quizás porque tocábamos en nuestra ciudad y éramos más conocidos en ella. Nos dio la confianza y, aparte, el espectáculo se pudo redondear un poco más en lo que eran las imágenes y los timings”, enfatizó Carlos en relación a uno de los recitales de Kafod que recuerda con más aprecio y que tuvo lugar el 20 de julio de 2012 en Viña del Mar.

    Formado además por los músicos Felipe Morros en batería y Joe Forno en guitarra eléctrica, en Kafod Carlos ejecuta el bajo y canta, y Paula toca los teclados y acompaña en las voces. Este sábado 31 estarán presentes en el Segundo Encuentro de Bandas Emergentes denominado «De Puerto y Rock», que tendrá lugar a  contar de las 22 horas en el Bar Rockaxis de Valparaíso, ubicado en la calle Pudeto. Sin el ánimo de enfatizar una gratuita complacencia, creo que es una gran ocasión para disfrutar de rock nacional y, antes que todo, música del mejor gusto.

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=yUat3R7h7z4]

  • Pink Floyd: “A Saucerful of Secrets”, un disco de colección

    Pink_Floyd-A_Saucerful_Of_Secrets-Frontal
    www.coveralia.com

    Regularmente se mencionan otros álbumes entre los memorables del cuarteto, pero el long play de 1968 no puede ser soslayado entre los trabajos relevantes de la agrupación.

    Los seguidores de Pink Floyd más acérrimos atesoran, entre sus discos predilectos de la legendaria banda británica, sobre todo “The Dark Side of the Moon” (1973) y “The Wall” (1979) como álbumes de cabecera. No hay duda que la relevancia de ambas producciones están a la altura de un “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de The Beatles, un “Thick as a Brick” de Jethro Tull, un “Close to the Edge” de Yes o un “IV” de Led Zeppelin, solo por nombrar algunos de los trabajos más emblemáticos de la historia del rock.

    Sin embargo, afortunadamente el repertorio del “robusto señor Rock”, próximo a cumplir 60 años de vida como el gran fenómeno masivo de la música popular, es amplísimo y no se puede limitar a una cantidad X de producciones por muy influyentes o exitosas que éstas sean.

    Y, tal como lo pienso yo, también lo piensa Orestes, quien un día echaba un vistazo en su casa a las repisas que albergan, al menos, unos 300 discos de música rock, cuando redescubrió “A Saucerful of Secrets”, el interesantísimo segundo álbum de estudio de los Floyd, grabado en 1968 cuando el cuarteto estaba en plena transición entre el “reinado” de Syd Barrett y la toma de posesión del liderazgo de la banda por parte de Roger Waters, más el ingreso del guitarrista David Gilmour.

    Y mientras Orestes redescubría la referida etapa del conjunto inglés y se disponía a escucharlo, su pequeña hija Simona curioseaba por allí.

    -¿Qué es eso que suena tan raro, papá?

    -Es como un bajo, pero tocado súper rápido – respondió Orestes en relación al inicio del clásico tema con que arranca “Saucerful of Secrets”: “Let there be more light”.

    Luego, Simona queda sorprendida con “Remember a Day”, de Richard Wright, por los efectos volátiles de la guitarra, la presencia del piano y de la percusión, pero también por su delicadeza.

    -¡Es lindo, papá!

    -¿Yo?

    -Je, je…Tú sí, pero el tema también.

    Simona se anima a escuchar el disco con mucho interés, lo que llega a emocionar más de la cuenta a Orestes.

    Floyd
    Blogs
    Montrealgazette

    -…Nada. Lo que pasa es que estoy segregando mucha serotonina, je, je….

    -¿Qué es eso?

    -Otro día te explico. ¿Te gusta el disco?

    -Sí. Está muy bueno.

    Simona queda particularmente tiesa mirando el minicomponente a través del cual se escucha “Saucerful of Secrets”, sobre todo a la altura de temas como “Set the Controls for the Heart of the Sun” y aquél que le da nombre al disco. Al primero lo define como “misterioso” y, al segundo, como “conmovedor”.

    Respecto al primero, Orestes le formula una pregunta a la pequeña:

    -¿Por qué lo encuentras así?

    -Porque es como estar escondido en la selva.

    -¡Jajaja!.

    En todo caso, algo de razón tiene: sobre todo la forma cómo Nick Mason toca la batería da esa idea. A su vez, en relación al tema “Saucerful of Secrets”, Simona le formula una pregunta extrañada a su padre:

    -¿Por qué es así ese tema, papá? Es como que le ponen mucho color.

    -Es como la voz del universo -le responde él con mirada penetrante, sin olvidar que en la película “Pink Floyd at Pompeii” el mismo tema tiene una introducción diferente, donde los músicos ejecutan sus instrumentos en forma desaforada. Es como la idea de la formación del universo: «del caos al cosmos», como hubiese dicho el recordado profesor Luis Advis.

    Sin embargo, a diferencia de los temas referidos, “Corporal Clegg” le arrancó fuertes carcajadas a Simona.

    -¿Qué te causa gracia, Simona?

    -Esas trompetas, papá. Suenan muy divertidas.

    Simona se refería, evidentemente, a los instrumentos de viento de la banda del Ejército de Salvación, una gran ocurrencia de Waters para «Corporal Clegg».

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=yRVgZDKyhK4]

  • «Harlequin» de Genesis, ideal como para los bebés

    Genesis
    Sitio Genesis Museum

    Me gustan también «Michelle» de los Beatles o «Beautiful» de Marillion, pero la breve canción del mítico «Nursery Cryme» me cautiva más.

    La delicada guitarra de Steve Hackett, el coro liderado por Peter Gabriel (correctamente secundado por Phil Collins) son los elementos más llamativos de «Harlequin», el simple y bello tema de Genesis, parte del tercer álbum de la banda británica, publicado en 1971.

    Dejando al margen el aspecto de las letras, «Fearless» de Pink Floyd, el inicio de «Thick as a Brick» de Jethro Tull, «Mood for a Day» de Yes, «Michelle» de The Beatles o «Beautiful» de Marillion, por citar algunos ejemplos, son algunos de los temas suaves del rock que más me atraen pensando en los bebés, pero «Harlequin» los supera en mis predilecciones.

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  • Steve Howe y Steve Hackett: guitarristas insignes del rock progresivo

    Steve Hackett y Steve Howe
    Steve Hackett y Steve Howe (fotografía sacada de sitio Nación Progresiva)

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    Integrantes de bandas legendarias como Yes, Genesis y GTR, estos músicos británicos representan fielmente el espíritu de la música de guitarras pesadas en la época en que un quinteto o un cuarteto podía sonar como una orquesta sinfónica.

    Para quienes seguimos la música como fieles admiradores, es difícil elegir un instrumento favorito.  En el caso específico del rock, aunque todos los instrumentos convencionales son muy interesantes, definitivamente y tras el ejercicio de rigor, siempre he sentido especial atracción por los teclados pero más especialmente por la guitarra.

    Allí mis héroes son muchos. Unos más creativos que otros, otros más revolucionarios que los restantes y, una cantidad nada despreciable, quizás no entren ni hayan entrado en la categoría de músicos extraordinarios, pero fueron tocados por la varita mágica del destino que dispuso que fueran parte de grupos legendarios y, en efecto, son talentosos casi como hubiesen recibido una herencia de un familiar muy querido.

    Entre los primeros del listado caben claramente nombres como Jimi Hendrix, Eric Clapton, Jan Akkerman, Brian May, Jeff Beck y Steve Vai, sólo por nombrar algunos. En cuanto a los segundos, puede que también quepan los primeros aunque además Steve Hackett, Steve Howe, Robert Fripp, Jimmy Page o Mark Knopfler. En cuanto a los terceros, podemos considerar  nombres como George Harrison, Martin Barre, Ritchie Blackmore, Keith Richards, David Gilmour, Andy Summers, Joe Strummer o Alex Lifeson.

    ¿Justa o injusta esta clasificación? Ambas para ser justos (ji, ji). Es la subjetividad en su forma más libertina. Y eso, en redes no especializadas, es bueno porque hace más amplio el abanico de opiniones y, por ende, más entretenido un eventual debate

    ¿Faltan nombres? Sin duda. Pero de lo que tampoco debe dudarse es del talento de los que nombre.

    Steve Hackett y Steve Howe

    Pero, como muchas veces en la vida tenemos que elegir, elijo a dos guitarristas que se aproximan más a lo que yo hubiese deseado si hubiera sido cien por ciento músico y, por necesaria añadidura, porque tiene que ver con el tipo de rock que más me gusta: el progresivo.

    Se trata de Steve Hackett y Steve Howe. Ambos ingleses. ambos casi de la misma edad (63 y 66, respectivamente) y ambos piezas fundamentales de los grupos que los hicieron famosos: Genesis y Yes, también respectivamente.

    Ambos apenas se empinaban sobre los veinte años de edad cuando empezaron a adquirir reputación como virtuosos de la guitarra. Howe debutó en Yes en el tercer álbum de la banda: «The Yes Album». Corría 1971, curiosamente el mismo año en que Hackett inició su trayectoria genesiana con «Nursery Cryme», el tercer álbum del grupo que lideraba entonces Peter Gabriel.

    Los punteos retumbantes de las guitarras de ambos, casi como si los instrumentos se sintieran en las nubes; conceptos como tapping, de alto interés para especializados; efectos casi idénticos al sonido de la cajas musicales y una fuerte predilección por la música clásica y la guitarra clásica española forman parte de generosa diversidad sonora de estos excelentes músicos.

    He querido en esta oportunidad privilegiar la veta acústica de ambos. Los temas elegidos son «Mood for a Day» de Steve Howe, como integrantes de Yes; y «Horizons» de Steve Hackett, original de tiempos de Genesis, pero interpretada acá en su etapa solista.

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=ZiA1XBXAE6U]