
Por Gonzalo Figueroa Cea
Integrantes de bandas legendarias como Yes, Genesis y GTR, estos músicos británicos representan fielmente el espíritu de la música de guitarras pesadas en la época en que un quinteto o un cuarteto podía sonar como una orquesta sinfónica.
Para quienes seguimos la música como fieles admiradores, es difícil elegir un instrumento favorito. En el caso específico del rock, aunque todos los instrumentos convencionales son muy interesantes, definitivamente y tras el ejercicio de rigor, siempre he sentido especial atracción por los teclados pero más especialmente por la guitarra.
Allí mis héroes son muchos. Unos más creativos que otros, otros más revolucionarios que los restantes y, una cantidad nada despreciable, quizás no entren ni hayan entrado en la categoría de músicos extraordinarios, pero fueron tocados por la varita mágica del destino que dispuso que fueran parte de grupos legendarios y, en efecto, son talentosos casi como hubiesen recibido una herencia de un familiar muy querido.
Entre los primeros del listado caben claramente nombres como Jimi Hendrix, Eric Clapton, Jan Akkerman, Brian May, Jeff Beck y Steve Vai, sólo por nombrar algunos. En cuanto a los segundos, puede que también quepan los primeros aunque además Steve Hackett, Steve Howe, Robert Fripp, Jimmy Page o Mark Knopfler. En cuanto a los terceros, podemos considerar nombres como George Harrison, Martin Barre, Ritchie Blackmore, Keith Richards, David Gilmour, Andy Summers, Joe Strummer o Alex Lifeson.
¿Justa o injusta esta clasificación? Ambas para ser justos (ji, ji). Es la subjetividad en su forma más libertina. Y eso, en redes no especializadas, es bueno porque hace más amplio el abanico de opiniones y, por ende, más entretenido un eventual debate
¿Faltan nombres? Sin duda. Pero de lo que tampoco debe dudarse es del talento de los que nombre.
Steve Hackett y Steve Howe
Pero, como muchas veces en la vida tenemos que elegir, elijo a dos guitarristas que se aproximan más a lo que yo hubiese deseado si hubiera sido cien por ciento músico y, por necesaria añadidura, porque tiene que ver con el tipo de rock que más me gusta: el progresivo.
Se trata de Steve Hackett y Steve Howe. Ambos ingleses. ambos casi de la misma edad (63 y 66, respectivamente) y ambos piezas fundamentales de los grupos que los hicieron famosos: Genesis y Yes, también respectivamente.
Ambos apenas se empinaban sobre los veinte años de edad cuando empezaron a adquirir reputación como virtuosos de la guitarra. Howe debutó en Yes en el tercer álbum de la banda: «The Yes Album». Corría 1971, curiosamente el mismo año en que Hackett inició su trayectoria genesiana con «Nursery Cryme», el tercer álbum del grupo que lideraba entonces Peter Gabriel.
Los punteos retumbantes de las guitarras de ambos, casi como si los instrumentos se sintieran en las nubes; conceptos como tapping, de alto interés para especializados; efectos casi idénticos al sonido de la cajas musicales y una fuerte predilección por la música clásica y la guitarra clásica española forman parte de generosa diversidad sonora de estos excelentes músicos.
He querido en esta oportunidad privilegiar la veta acústica de ambos. Los temas elegidos son «Mood for a Day» de Steve Howe, como integrantes de Yes; y «Horizons» de Steve Hackett, original de tiempos de Genesis, pero interpretada acá en su etapa solista.
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