Documentales imperecederos: Andy Summers comparte su particular punto de vista en «Surviving The Police»

Escrito por

en

survivingthepoliceEn el documental de 2012 el guitarrista del popular trío detalla aspectos de la trayectoria de la banda que van más allá de lo netamente musical.

Haber sido parte de una de las bandas más populares y trascendentes de la historia de la música popular y, quizás, la más influyente de los años 80 entre los grupos encasillados en la «New Wave» en el circuito mundial, constituyen por sí solos sendos pasaportes para considerar a Andy Summers personaje de culto y vocero autorizado del respectivo legado.

Pero lo que nos deja el guitarrista en «Sobreviviendo a The Police», es muchísimo más que eso. Dirigido por la dupla Andy Grieve-Lauren Lazin y con el nombre original en inglés «Can’t stand losing you: Surviving The Police», vi recientemente completo este documental de 2012 en una popular plataforma de pago dedicada a películas y series, y lo percibí muy distinto a lo que señalan las distintas reseñas alusivas al largometraje.

Por de pronto no creo que Summers haya tenido una relación especialmente compleja con los otros dos integrantes del popular trío británico. Es cierto que había un tema de egos e individualidades que, personalmente, no creo que difiera mucho de otras legendarias agrupaciones de rock. La diferencia radicaba, quizás, en el hecho de que Gordon Sumner (Sting), Stewart Copeland y el guitarrista no disimulaban sus contradicciones en entrevistas y,  veces, en presencia de las cámaras.

Curiosamente, conforme al punto de vista del propio Summers, allí radicaba la gran fortaleza del grupo, que tuvo un vacilante inicio camuflado como exponente punk para luego hacerse propietario de un estilo que rescató las influencias musicales distinguibles de cada uno: punk, reggae, ska, rock progresivo, jazz, rock and roll y fusión.

Es más: si bien es cierto hay escenas (tanto ochenteras como las correspondientes a la gira del reencuentro en 2007 ó 2008) en que se manifiestan discrepancias y algún roce entre Sting y el propio Summers, este último les baja el perfil con alabanzas a la capacidad creativa del bajista, cantante y líder del conjunto. No hay tanto énfasis en la relación con el baterista Stewart Copeland, aunque se advierte amistad entre los tres.

Sin embargo, igualmente queda flotando la idea de «camisa de fuerza» que pudo significar el grupo en un momento de su carrera para las trayectorias propias de cada uno de sus integrantes. Lo que si se advierte con claridad es una evolución: de una agrupación con ciertos visos de divertimento adolescente a la consolidación de una banda seria, ganadora de varios premios Grammy.

No todo es completamente música
No obstante lo referido en párrafos anteriores, hay que poner de relieve otros aspectos de la película que bien pueden ser bastante atractivos, no sólo para los fanáticos de The Police sino también para quienes se declaren seguidores del rock en tanto historia y para quienes se sienten atraídos por la fotografía.

Summers, una década mayor que los otros componentes de The Police, entrado a la banda ya poseía una experiencia como músico más nutrida que aquellos. En efecto, Zoot Money y The Animals sólo fueron dos de los nombres de agrupaciones citados en su currículo antes de irrumpir en éste el trío surgido en plena fiebre punk, en la segunda mitad de los años 70.

Cabe resaltar su afición por la fotografía, que agarró vuelo durante los lapsos de ocio de las giras y los períodos sabáticos del trío. El sentido de lo inusual y lo insólito, sumado a la soledad de ciertas circunstancias y la belleza de cuanto lugar visitó, son los conceptos que desarrolla Summers en su obra.

Hay temas que no deben tomarse como pura farándula y, en el mismo sentido, pueden vincularse a materias de mayor interés en relación a lo que aparentan: por ejemplo, la vida sentimental de una estrella de rock cuando aquella influye en el quehacer artístico del personaje (John Lennon y Yoko Ono son los máximos referentes de este concepto).

Se distingue en el documental la tenacidad espiritual que le permitió a Andy Summers recuperar el vínculo de hecho con su esposa con quien, en paralelo al apogeo de The Police, tuvo una hija. El guitarrista se separó en ese lapso y, tras «serenarse» los tiempos del músico, volvió con ella, lo que permitió aumentar su descendencia. Allí se expone, sin duda, el escaso tiempo que dejaban las giras, los estragos que pueden significar éstas en el plano familiar de las estrellas de rock y cómo es factible resarcirse al respecto.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *