
Por Gonzalo Figueroa Cea
Registro de colección revitaliza la obra del grupo británico, que enteró 42 años de vida el año pasado.
Cuando escuché por primera vez a Pendragon, en 1991, yo no cumplía la veintena de edad y estaba obsesionado con sonidos de rock que evitaran fórmulas básicas de guitarra-bajo-batería o con uso excesivo de rasgueos de guitarra distorsionados. En efecto me familiaricé con un rock provisto de mucha variedad de ritmos, intensidades, atmósferas y sonidos, toda clase de efectos en materia de arpegios y punteos de cuerda y los matices que el mellotron, el moog y otra clase de teclados o sintetizadores podía ofrecer.
Evidentemente estaba obsesionado con las bandas que originaron el rock progresivo a fines de los 60 y lo continuaron en los 70: Pink Floyd, The Nice, King Crimson, Jethro Tull, Emerson Lake and Palmer, Yes y Genesis, por mencionar a las de mayor notoriedad. En los 80, tras cierta relativa decadencia que llevó al Punk y al New Wave a tener más protagonismo en materia de música de guitarras duras, irrumpió el neo rock progresivo, donde claramente se distinguieron bastante Marillion, Pendragon y IQ. Aquellas agrupaciones también fueron de mi interés cuando las escuché con mayor regularidad, sobre todo a través de radio Futuro en 1991, cuando esta emisora todavía tenía un perfil más vanguardista, underground y con más resistencia a lo popular en tanto canciones tres o cuatro minutos.
En el caso puntual de Pendragon, me atrajo muchísimo «The Voyager». Doce años después tuve el privilegio de asistir a un recital electroacústico que Nick Barrett y Clive Nolan -guitarrista y cantante, y tecladista del conjunto, respectivamente- ofrecieron en el pub House, Rock and Blues cuando estaba situado en Irarrázaval, oportunidad en la que tocaron algunos temas con integrantes de la banda nacional Subterra.
A 30 años de mi primer acercamiento a la música de Pendragon y a 18 años del evento en vivo mencionado, el cuarteto británico no sólo sigue vigente y ratifica ser uno de los grupos de rock más longevos e influyentes del mundo, sino que ha contribuido al universo musical con un nuevo álbum: «Love over fear» (titulo que traducido al español es «Amor sobre el miedo»), uno de los mejores álbumes de 2020 y, en efecto, el mejor según los criterios de muchos seguidores del prog, entre ellos los lectores y el equipo de redacción del sitio rock-progresivo.com.
La incorporación de elementos de la música celta, del folk y del rock progresivo de los años 90 son parte del material de colección: tres cidís que incluyen los diez temas de la producción (entre los cuales figura «360 Degrees», con alta difusión en emisoras como The Musical Box Radio), sus versiones acústicas, sus versiones instrumentales y un colorido libro.
Pendragon no es un exponente del rock que realice obras conforme a modas o imposiciones de la industria. En efecto, a fines de 2019 su líder, Nick Barrett, enfatizó que el objetivo del trabajo es rebelarse contra la «cultura de usar y desechar» además de los pagos de Spotify, a fin de crear una obra de arte.
La actual formación de Pendragon, además de los citados y (apelando a un concepto futbolístico) históricos Barrett y Nolan, cuenta con Peter Gee en bajo y Jan-Vincent Velazco en batería.
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