El guitarrista había dejado de pertenecer por voluntad propia al legendario grupo británico en 1978, pero ya por entonces comenzaba a consolidar una carrera solista, cuyos encantos pueden observarse en una presentación en Montreux en 1980.
No quisiera partir el presente artículo con una referencia (con reverencia incluida) a Steve Hackett. Sí proseguiré estas palabras iniciales con una palabra: «The Steppes», algo así como «las estepas». Debo haber escuchado este tema del ex guitarrista de Genesis por 1991, cuando yo era auditor regular de la radio Futuro, cuyo perfil por entonces gozaba de mayor vanguardismo y menor popularidad que el de hoy.
Me hipnotizó la lenta, quizás previsible, pero deliciosa cadencia de aquel instrumental del álbum «Defector» (1980), quizás inspirado en un viaje montado sobre un camello por un desierto, pero con efectos de guitarra que hipnotizan, atraen y generan suspenso y ambiente junto a la flauta traversa que acompaña fielmente la melodía principal liderada por el instrumento de cuerdas, todo sostenido por la marcación simple pero efectiva de la batería. Por añadidura el bajo y las teclas brindan un toque envolvente que da, justamente, esa idea imaginaria de un lugar quizás árido, pero a su vez volátil y etéreo.
La misma sensación me generó «Spectral Mornings» y «Every Day» del disco «Spectral Mornings» (1979). Todo aquello que les describo me gatilló el presenciar, a través de la popular plataforma de Youtube, la presentación que Hackett y su banda realizaron en el Festival de Jazz Montreux en 1980. Evidentemente disfruté mucho los 53 minutos y fracción de la actuación y se me reafirmó la idea que tenía respecto de los deseos de Hackett, a fines de los 70, de proseguir una carrera en solitario.
El giro de su música distaba mucho de la que ya hacían en 1980, e incluso unos o dos tres años antes, sus amigos y ex compañeros de Genesis: el estilo del trío Banks-Collins-Rutherford consistía en estructuras más simples y tendencia mayoritaria a temas más breves (canciones pop, para ser más directos). «Quiero flexibilidad», enfatizaba el guitarrista por 1977. Y en la presentación de Montreux, además de una alta sintonía con sus músicos acompañantes, se revela una mayor satisfacción de su parte.
Su apuesta era sacarle el mayor provecho a la guitarra y a sus diversos efectos: si era factible que llegará a sonar como clásica española, como guitarra de heavy metal o como un verdadero violín eléctrico multifuncional, es sólo un aspecto. El rock progresivo, en cierto sentido, es algo así como música programática elaborada por pocos instrumentos en comparación a una orquesta sinfónica, pero su intención nunca se quedará en menos: los sonidos de la naturaleza, el mayor lirismo de las voces, emular las emociones al máximo, relatar algo parecido a una historia por muy sencilla que parezca, etcétera.
Los músicos que acompañan a Hackett (quien también hace coros) son su hermano John en flauta traversa, John Shearer en batería, Nick Magnus en teclados, Dick Cadbury en bajo y Pete Hicks en voz principal.
«Slogans» es el potente tema que irrumpe e inicia la seguidilla de 10 composiciones de Hackett, donde queda expuesta la experiencia ganada: por entonces ya acumulaba cinco discos solistas, además de los ocho que forman parte del legado de la mítica banda británica de la que fue pieza clave hasta 1978.
Steve Hackett se presentará nuevamente en Chile el 6 de marzo. Para mayor información hacer click en sitio Viagogo.
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