
Por Gonzalo Figueroa Cea
Los diversos estilos que caracterizaron a las 13 bandas participantes dieron un toque de distinción a la primera versión en línea del festival.
Cuatro horas y fracción, casi todas de pura música con sello iberoamericano y Prog más creativas puestas en escena y saludos de distinguidos amigos de los/as organizadores/as, fueron los ricos ingredientes de la versión 2020 de Santiago Art Rock, la primera realizada en forma on line debido a las ya habituales precauciones que la población debe tomar ante la amenaza a la salud del Covid-19.
El sentido de unidad y de sensibilidad en torno a la música y todo lo positivo y energético que es capaz de transmitir este arte a todas las personas, constituyeron el tono de los potentes mensajes compartidos durante la transmisión por parte de los protagonistas. Y es importante señalarlo: la pandemia nos volvió más reflexivos pero no por ello menos comunicativos. Por consiguiente la alerta sanitaria mundial nos reforzó la capacidad de entender y ejercer la subsistencia de una forma diferente sin perder el sentido del goce, tan vital para la armonía humana.
Así, de manera gratuita a través del canal Youtube de Mylodon Records, la novena versión de Santiago Art Rock, con el impulso incansable de dicho sello y el apoyo de la revista Rockaxis y diversas voluntades en tanto personas e instituciones, nos brindó el viernes 27 y el sábado 28 recientes la posibilidad de apreciar de cerca el trabajo de bandas conocidas en nuestras latitudes y otras nuevas para nuestro siempre humilde conocimiento. Los países de procedencia: España, México, Perú, Brasil, Argentina y el anfitrión Chile.
La música transmite emociones y, ante tal sentir, dejando de lado tecnicismos que pueden resultar muy llamativos pero no determinantes de la emoción, disfrutamos de los sonidos o nos detenemos a observar las ejecuciones instrumentales y las voces. Como ocurrió en la primera jornada, quizás imaginar las costumbres del pueblo Selk’nam a través de la propuesta envolvente de nuestros compatriotas de R-U Kaiser, asombrarse con el virtuosismo de Taurus, agrupación también chilena; los guiños volcánicos de Prognoise, de Brasil; las variantes de Flor de Loto, de Perú, con la incorporación de la quena; la exhibición de Ekzilo, de España, provista de matices progresivos que incluyen guitarra clásica y el peculiar sentido de su nombre: exilio en la lengua internacional esperanto; y el sonido etéreo y contundente del grupo Aly, de México.
Al día siguiente el ejercicio de escuchar y ver a los conjuntos de esa jornada final fue igualmente sugerente: entre los chilenos, Ubiks contribuyó con un novedoso repertorio que aportó sentido a los sentidos (valga la redundancia); Exsimio dio una vez más muestra de sus destrezas con mucha entrega; Matraz aportó lo suyo con su notorio muro sonoro y vocal, tan atractivo como el de R-U Kaiser pero en una línea más rockera; y Juan Ricardo Weiler mostró toda su habilidad en la batería junto a una banda de extraordinarios atributos, que complementaron su música con esas variaciones que despiertan pura admiración.
De los invitados internacionales, resaltan con claridad la energía escénica y sonora de la banda rosarina La Barca; y los macizos y originales atributos de Aurea Hibride, de México; y Qamar, de España. En síntesis, el rock lo ponen las guitarras duras; el prog lo dan los cambios repentinos de ritmo, intensidad y los distintos protagonismos de los instrumentos en cada momento singular, pero la música es universal y no admite fronteras. Es esencialmente para disfrutarla. Y así se vivió en Santiago Art Rock 2020.
Tal como expuso previamente el propio sello organizador, el material que ofrecieron los conjuntos en ambas jornadas fue mayoritariamente inédito y especialmente preparado para la ocasión.
«Juan Barrenechea, y me permito un segundo en esto, a través de su sello está desarrollando de una u otra forma el archivo nacional de nuestra música, de nuestro progresivo, de nuestra vanguardia. Por lo mismo los invito a darle un aplauso tanto a su sello como a él mismo. Es un trabajo fuerte, un trabajo de mucho hombro, de mucho punch y también, por supuesto, darse esta nueva versión en condiciones como las que tenemos por estos días es el doble del trabajo», expuso uno de los rostros de la radio Futuro, Juan Carlos «Lobo» Araneda al inicio de la segunda jornada.
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