Por Gonzalo Figueroa Cea

«The Fountain of Salmacis», de «Nursery Cryme» (1971), es el más reciente tema que se puede escuchar desde el canal Youtube de la banda.
En 1990, con 18 años de edad y casi a punto de finalizar la enseñanza media, volqué mi espíritu curioso a conocer más sobre Genesis, la legendaria banda británica, conocida entonces por el perfil rock progresivo de sus primeros discos, en la primera mitad de los 70, y una paulatina bifurcación hacia el pop más comercial, al que recaló finalmente llegada la década del 80 con «Duke».
Fue curiosidad pura. En ese entonces escuchaba la radio Futuro, especializada en «música alternativa y de vanguardia» (muy distinta a lo que es hoy: inclinada al rock clásico), un programa sobre «álbumes piratas» que formaba parte de la programación de la radio Beethoven, los especiales de radio Concierto y leía algunos suplementos de diarios y revistas especializadas en espectáculos y cultura. En muchas de las menciones a Genesis en aquellos medios abundaban conceptos como «experimentos conceptuales», el «viejo edificio genesiano», «rock teatral», «arte esotérico», «sacrilegio de terminar tocando con los Earth, Wind & Fire» y referencias a «The Lamb Lies Down on Broadway» y «Selling England by the Pound» como los mejores largaduración de la celebérrima agrupación, por ejemplo.
Estas ideas pueden parecer muy dispersas para los oyentes de otras músicas, pero explicaban un poco la evolución de un conjunto que ya me encantaba. Hasta mediados de ese año conocía al grupo más por la figuración mayor de dos de sus integrantes en los mismos medios especializados: Phil Collins y Peter Gabriel; y por algunas grabaciones de propiedad de mi hermano mayor. En efecto, él escuchaba con regularidad rock progresivo o jazz moderno cuando se encerraba a leer o a estudiar en su dormitorio y allí uno de sus exponentes favoritos era Genesis.
La presencia dominante de los teclados, un sonido contundente (sobre todo en vivo) y las voces de Gabriel y de Collins siempre me llamaron muchísimo la atención, como también las tapas, contratapas y gráficas interiores de algunos long plays (vinilos le llaman hoy) que mi hermano tenía Pero, con el correr de los meses, me di cuenta que el aporte del grupo, nacido en el condado de Surrey a fines de los 60, no se estancaba en esos escasos datos.
Un día de ese 1990 escuché un especial de la «Hora 0» de radio Concierto donde difundieron material de algunos de sus primeros discos. Uno de ellos fue el que liberaron en su Youtube hace algunos días: «The Fountain of Salmacis», un tema emblemático del «Nursery Cryme». La emotividad transmitida en varios de sus pasajes y la energía volcánica de otros tantos siempre me llamaron la atención de la pieza señalada, que cierra el tercer álbum del entonces quinteto, producción lanzada en 1971.
De este modo, el tema de casi ocho minutos referido a la ninfa Salmacis y su relación con Hermafrodito (según la mitología griega) sobresale bastante por la orquestalidad que brinda el mellotron del tecladista Tony Banks pero también el grupo en pleno. Se distingue en esta mirada integral al efecto parecido al de verdaderas arpas eléctricas, los solos y sonidos que logra Steve Hackett con su guitarra, los matices vocales de Peter Gabriel, los cambios de ritmo en que contribuyen Phil Collins en la batería y el mismo Gabriel con un bombo, y el desempeño ajustadísimo de Mike Rutherford con su bajo. Por su formato, duración, arreglo, intensidades y velocidades es un claro ejemplo de tema típico de rock progresivo,
“The Fountain of Salmacis” se suma a varias canciones ya liberadas en el Youtube de Genesis –cada una como unidad propia y no como parte de álbumes-, entre esos las restantes del mismo elepé referido. Un atractivo más de una mítica agrupación que no deja de darnos sorpresas (y si desean saber más bastará con hacer clic al sitio web respectivo).
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