Miguel Mateos y un verdadero eco de Virus, Viralisados, se avecinan a Chile

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Miguel Mateos
Miguel Mateos (foto sitio 0223)

Exponentes emblemáticos de la historia del rock argentino realizarán recitales conjuntos el 31 de mayo en el Teatro Caupolicán y el 1 de junio en el Gran Arena Monticello.

Probablemente Mario Serra y Federico Moura sobrino, caras visibles de Viralisados, banda tributo a una de las agrupaciones más populares e influyentes del rock argentino: Virus, revelarán en los días previos al viernes 31 de mayo la naturaleza de las actuaciones programadas para ese día en el Teatro Caupolicán, de nuestra capital, y al siguiente: en el Gran Arena Monticello. Miguel Mateos, igualmente muy popular en los 80 y 90 con su grupo Zas, deberá hacer lo mismo.

¿Cuál es el motivo? (aunque parezca una pregunta con un respuesta muy obvia). los recitales serán conjuntos: el primero a contar de las 21 horas del último día del presente mes en el igualmente conocido recinto de la calle San Diego, en Santiago; y, el segundo, a las misma hora pero del 1 de junio en el reducto de la Panamericana Sur, ubicado a la altura de San Francisco de Mostazal, 57 kilómetros al sur de Santiago y 20 kilómetros al norte de Rancagua (por lo rastreado en las últimas horas del domingo 5 de mayo, quedan entradas todavía)

Mateos ha estado varias veces en Chile. Viralisados ya estuvo en 2018 (ver al respecto breve presencia en nuestra TV: haz clic aquí CADA DÍA MEJOR). Una semana antes (24 de mayo) en el mismo Monticello se presentará Fito Páez. Si bien es cierto el rosarino también ya ha actuado en diversas ocasiones nuestro país y es igualmente un representante linajudo del rock trasandino, la visita del cantante y autor de «Cuando seas grande» y Viralisados, liderado por el ex baterista de Virus y por el sobrino de tres de las piezas vitales del recordado y querido conjunto platense: los hermanos Moura, me cautiva más por el hecho de compartir escenario.

Debo confesar que siempre fui más y sigo siendo más fans de Virus que de Mateos, sin desconocer que el hombre del vozarrón -hoy de 64 años- fue junto a Zas uno de los mayores embajadores del rock del vecino país en América Latina y Estados Unidos. La potencia y sonido contundente de «Solos en América» de 1986 y «Atado a un sentimiento» de 1987 (éste último más duro y con un Mateos más histriónico) no dejan de ser un ejercicio interesante. Una vez, hacia fines de los años 80, el locutor de radio Carolina, Justus Liebig, reconoció la proyección comercial de los álbumes del argentino, aunque -enfatizó- «sin ser un prodigio de originalidad». Para ver un reciente recital del músico bonaerense y su actual grupo, haz clic aquí: MIGUEL MATEOS EN FIESTA DE LA AVICULTURA DE CÓRDOBA.

En el caso del grupo que lideró Federico Moura -transformado en leyenda tras su muerte, hace poco más de 30 años-, dejó un legado muy valorado, cuyo peak fueron discos como «Relax» (1984), «Locura» (1985) y «Superficies de Placer» (1986). Influencias reconocidas en bandas como Miranda y Babasónicos, avalan esa herencia. Un pop elegante, provisto de sonidos deliciosamente repetitivos por sonar juguetones (nada monótonos ni aburridos), de armonías agradables de escuchar y porque invitaban a bailar; una voz que hipnotizaba por sus matices y serenidad; un show en vivo en cuya puesta en escena Federico hacía recordar a David Bowie por su mirada directa simultánea a sus palabras musicalizadas; y letras con múltiples sentidos, eran parte del atractivo del famoso conjunto que hoy tributa Viralisados, que según ha confesado el propio sobrino de los hermanos Marcelo, Julio y Federico Moura, no se se cierra a difundir temas originales (tal como se lo confesó a Alfredo Lamadrid).

Reproduzco las palabras de la cantante y coterránea de Moura, Sandra Mihanovic, en un especial de televisión que condujo hace algunos años, sobre el mismo vocalista de Virus: “Federico apareció en el horizonte musical argentino como una explosión de color y energía. Los Virus desacartonaron la música con letras irónicas y diciéndonos que nos largáramos a bailar. Proponían salir del agujero interior, hacerle el amor a la vida. Federico no quería que nos quedaramos pegados con la tristeza. Él fue el primero en decir que la diversión no es pecado”.

 

 

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