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  • Especial «Registros exclusivos»: Pink Floyd en el «Grupo del Imperio»

    pinkfloydempirepool1974 (1)Registró de 1974 permite apreciar el potencial en vivo de la legendaria banda en una época trascendental de su historia.

    Tras escribir el artículo de la semana pasada (algo así como un especial de rock y de música electrónica en Semana Santa), retuve con fuerza en mi mente dos registros de Youtube compartidos para ustedes al final de aquella publicación: uno de ellos, al que me referiré hoy, es de Pink Floyd y corresponde a un recital en vivo efectuado el 16 de noviembre de 1974 en el Empire Pool (hoy Wembley Arena) de Londres. El otro es de Genesis y se trata de una presentación en Montreal el mismo año. Pero aquélla quedará para otro capítulo.

    Al igual que en el artículo anterior no me extenderé demasiado acerca de la grabación. Sólo resaltaré que me gustó mucho, no sólo por tratarse de una época particularmente brillante de la banda inglesa con su formación más aclamada, sino por su sonido: se notan todos los instrumentos y las voces, a pesar de tener cierto perfil exclusivo (no quisiera poner «pirata» porque es demasiado fuerte: generalmente estas verdaderas joyitas de audio, suelen tener irregularidades).

    Es relevante resaltar que esta presentación tiene lugar en un año intermedio entre discos claves del cuarteto: «The Dark Side of the Moon» (1973) y «Wish you were here», sin embargo, tal como se aprecia, en el repertorio abundan temas del primer largaduración citado (el más célebre y vendido junto con «The Wall» de 1979), más una versión preliminar de la suite «Shine on you crazy diamond», del álbum venidero por entonces; otra pieza larga: «Echoes», de «Meddle» (1971); y dos cortes más que aparecerían en «Animals» (1977), cuyos nombres en 1974 eran diferentes: «Raving and drooling» (posteriormente «Sheep») y «You gotta be crazy» (después «Dogs»).

    Los invito a disfrutar de esta actuación de Roger Waters (bajo y voz principal), David Gilmour (guitarra y voz), Rick Wright (teclados y voz) y Nick Mason (batería): Pink Floyd.

  • «Atom Heart Mother»: gigantes que se acercan

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    Gigante arescronida.wordpress.com

    La mítica suite, perteneciente al disco del mismo nombre, es otro de los emblemas de Pink Floyd.

    Debe haber sido por ahí por 1987, con tan sólo 15 años de edad, cuando escuché por vez primera “Atom Heart Mother” de Pink Floyd, la suite (tema largo) del álbum del mismo nombre.

    Recuerdo que mi hermano inmediatamente mayor, quien recién había pasado el umbral de los 20 años de existencia, tenía un caset con una grabación de un especial radial sobre el grupo británico. La cinta tenía temas de la época inicial (1967) hasta material del período previo a la grabación de “The Dark Side of the Moon” (1972-1973).

    Los agudos gritos de Syd Barrett en “Astronomy Domine”, más algunas “zapadas” (palabra que le copié a los argentinos) de tinte jazzero eran parte de lo que se podía escuchar de esa cinta Sony de color café semi transparente con cubierta de papel roja, blanca y negra.

    Sin embargo, lo que más recuerdo era “Atom Heart Mother” con su casi silencioso comienzo, parecido al ruido de un motor de una máquina grande a lo lejos, previo a la irrupción gradual de instrumentos de viento que, de pronto, dominan la escena sonora.

    Como unos gigantes

    Debo confesar que la irrupción de los bronces era como si unos gigantes se salieran del océano y se acercaran a la ciudad. Por mi mente pasaban imágenes. Lejos estaba de pensar en qué pudiese haber estado pensando (valga la redundancia tipo Arjona) Roger Waters al momento de decidirse por el título de la larga pieza instrumental.

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    Por aquel entonces yo me consideraba más melómano que oyente concentrado en las letras, a diferencia de lo que me ocurre hoy.

    No obstante es relevante precisar que, salvo la presencia extravagante aunque igualmente atractiva de un coro, «Atom Heart Mother» es, esencialmente, una suite instrumental.

    Posteriormente, en el mismo tema, los teclados de Rick Wright suenan al unísono junto a un violín que inspira tristeza, para luego dar paso a la potente guitarra de David Gilmour, con punteos dulces al principio y, después, más duros y envolventes.

    Hay instantes de pausa, otros más calmos y, los restantes, parecidos a un clímax. Roger Waters lidera el bajo en un momento sereno. Nick Mason se debate entre redobles de batería adormecedores y ritmos que invitan a volar. El coro suena rupturista: una mezcla entre solemnidad e interjecciones al estilo de los militares.

    No es que me haya drogado alguna vez para escuchar el disco, pero la sensación de suspensión de este tema -de 23 minutos y medio de duración divididos en seis partes- y otro de larga duración, como “Meddle” (1971), es grandiosa. Por algo Pink Floyd fue denominado en alguna oportunidad como “space band” (banda espacial), concepto que quedó patentado.

    El importante complemento orquestal para el tema referido comenzó con Ron Geesin y finalizó con John Alldis. El disco que lleva el mismo nombre, publicado en 1970 y que llama la atención por la imagen de una vaca en su portada, lo recibí de regalo algunos años después, no sin antes haber tenido algún caset original en calidad de préstamo o, bien, una cinta propia pero grabada de otra original…En fin: otros tiempos.

    (Les dejó acá una interesante versión orquestada de «Atom Heart Mother»)

    http://www.youtube.com/watch?v=3cEwMz7T6tU