
En torno a Neil Peart no quisiera poner de relieve los manidos lugares comunes del tono «el mejor baterista que vi» o aspectos de la vida del baterista de Rush alusivos a situaciones dolorosas, como las muertes de su esposa e hija en un lapso acotado o la misma causa de su reciente deceso, a los 67 años de edad. Evidentemente Internet ya nos ha permitido, sobre todo a raíz del sensible acontecimiento, saber bastante más sobre el músico y la noticia que conmovió fuertemente no sólo a quienes somos seguidores del power trío canadiense, sino al mundo del rock en general.
Para el debate postrero quedarán preguntas como cuál es el tema que mejor expuso los atributos de este gran instrumentista, quien a su vez fue un imaginativo y productivo letrista. Para mí, al menos, si bien es cierto pudiese inclinarme por el Neil Peart de «A Farewell to kings» (1977) o «Hemispheres» (1978), no pueden dejarme indiferente el desempeño del batero en «Presto» (1989) o «Roll the bones». Además la nutrida discografía de la banda (que también conformaron sus amigos Geddy Lee, en el bajo y en la voz; y Alex Lifeson, en la guitarra) habla por sí sola.
Por tal motivo los dejo con dos solos que muestran el enorme potencial de Peart. El ejercicio fue casi aleatorio (hay mucho más, obviamente): el primero corresponde a una faceta más próxima al jazz junto a la Buddy Rich Big Band, en 1992; y, el segundo, a la gira de los 30 años del famoso trío (R30) en 2004. En el primero queda expuesta su gran capacidad de exhibir destrezas y variantes en base a un ritmo acelerado y sostenido, perfectamente adaptable al energético estilo de la orquesta. Y, en el segundo, más prolongado y con una batería con mayor cantidad de elementos para desarrollar percusión y melodía, ratifica aquel sello que lo consagró como uno de los mejores bateristas de la historia del rock.
https://www.youtube.com/watch?v=rilfhjyOKxw
https://www.youtube.com/watch?v=LWRMOJQDiLU

