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  • Emerson, Lake and Palmer: potencia neta, juguetona y de gran versatilidad

    eleperoyalalbertEl power trío británico fue protagonista del primer recital que pude ver en el Estadio Chile. Fue a fines de marzo de 1993.

    Se hacen hoy muchos más espectáculos de alto vuelo que antes: no hay duda. Se atribuye el precio del dólar como factor, aunque yo creo que hay uno mucho más potente: la caída de la industria del disco como se le conoció al menos durante unos 50 años. La explicación de esto, a su vez, es la fuerza casi incontrarrestable de Internet.

    Pero no es aquél el tema al que quisiera poner énfasis, sino el cómo disfrute el primer concierto que presencié en el Estadio Chile (hoy Víctor Jara). Fue a fines de marzo de 1993 y tuvo como protagonista a la banda de rock progresivo británico, Emerson, Lake and Palmer. Al final dio dos recitales. Yo acudí al primero.

    Si en el rock denominado progresivo Pink Floyd estaba considerado como el espectáculo asombroso; Genesis, la teatralidad al servicio de la música y viceversa; y Yes, la maestría; el power trío británico era la potencia neta y hasta juguetona, aunque de gran versatilidad.

    El sonido acústico de la guitarra clásica y la delicadeza vocal de Greg Lake, así como la incursión de Keith Emerson en el sonido de piano casi acústico que permitía su órgano, brindaba en ELP la pausa ante esa intensidad «volcánica» de su rock.

    Hechizo del virtuosismo

    eleperoyalalbert2Me instalé en la galería norte. Esperé alrededor de una hora y quedé fascinado una vez sumergido en el hechizo de virtuosismo, fuerza y colorido escenográfico propuestos por el tecladista Emerson, el bajista y cantante Lake y, el baterista, Carl Palmer, provisto éste de un gong y baquetas especiales, especiales (valga la redundancia) para ciertos sonidos más envolventes y profundos.

    Desde el principio, con la luz apagada y la irrupción de «Eruption» (suena rima), que logra sacudir; el enganche con «Stone of years», «Iconoclast» y, casi pegadita, «Knife Edge». la música de ELP me atrapó.

    El repertorio fue casi similar al que se inmortalizó en el fantástico álbum en vivo: «Live at the Royal Albert Hall». Por cierto, hubo momentos calmos: como «Lucky man» y, otros, mucho más festivos de lo habitual (hasta bailable), como «Fanfare for the common man», pero ese todo no destiño y, sin duda, para mí fue un recuerdo imborrable, pese a la partida reciente de Emerson, el «Jimi Hendrix» de las teclas.

     

     

  • Jerry Lee Lewis: pianista y cantante sin límites

    grandesbolasdefuegoLa clásica película alusiva a la leyenda del rock and roll es reflejo de la esencia del insigne rock star.

    “Gran Bola del Fuego”, «Bolas de Fuego» o “¡Grandes bolas de fuego!” constituyen las traducciones en castellano de “Great Balls of Fire!”, película de 1989 protagonizada por Dennis Quaid y Winona Ryder, que relata los primeros, acelerados (casi sin freno) y alocados años de la carrera de una leyenda del rock and roll de los inicios de esta tendencia musical popular, en los años 50: Jerry Lee Lewis, quien hoy tiene 80 años.

    Independientemente de algunas impresionistas opiniones en el sentido de que Jerry Lee Lewis habría sido tan grande o más que Elvis Presley en términos de popularidad e influencia, cabe consignar algunas situaciones asociadas al filme, que atrapa al espectador por lo interesante del personaje, aspecto avalado por los atributos ya mencionados:

    1-No hay duda que Lee Lewis era amo y señor de los escenarios. Su atractivo podría traducirse en el lema: «para el espectáculo no hay límites» (o «casi no los hay»). Se podía decir que el tipo no estaba poseído por el piano, sino que el piano poseído por él. ¿Habrá sido inspiración para Jimi Hendrix o Keith Emerson?.

    2-La idea de no tener límites también tiene que ver con su vida privada: siendo veinteañero, al casarse con su sobrina menor de edad, Myra (más allá de los simples hechos de la calentura natural y la sintonía fina entre ambos) y entrar en conflicto con el resto de su familia, revela lo mismo: el rock y el sexo no tienen límites para él.

    3-El primo de Lee Lewis es el controvertido y famoso (probablemente también el más charlatán y cínico del mundo) telepredicador: Jimmy Swaggart (me acordé del clásico estribillo de un tema del ochentero grupo punk nacional Caos: ¡Jimmy!, ¡Jimmy!, ¡Jimmy!, ¡cerdo!, ¡Swaggart!»).

    En tiempos y un contexto notablemente más conservadores que los actuales, la verborrea de Swagart (hoy insufrible a los oídos de muchísima gente) funcionaba. El personaje, interpretado en «Great Balls of Fire!» por Alec Baldwin, me recuerda a esos típicos fanáticos religiosos que, de tan histriónicos, son regularmente capaces  de pasar corrigiendo a sus propios hijos y regañando a sus propios padres . «Un hueveta», como diría un chileno bien «shileno». Un  «payaso», digo yo.

    4-La relación de aprecio-rencor entre Jerry y Jimmy es de caricatura, como de caricatura son casi todos los personajes del largometraje. La bendita liviandad que Richard Lester y George Dunning imprimieron en películas como «A hard Day’s Night», «Help!» y «Yellow Submarine» (con los Beatles de protagonistas) tuvo a uno de sus herederos en Jim McBride.

    5-La relación entre Sam Phillips, dueño de Sun Records y «propietario circunstancial» de los destinos artísticos de Jerry Lee Lewis, y la propia estrella de rock, es parecida a la de un padre y un hijo bien peculiar: un progenitor explotador del talento del joven y, éste, un descarriado.

    6-La suspensión de la gira del cantante en Gran Bretaña tuvo su origen en la denuncia de un periodista inglés alusiva al matrimonio de Lee Lewis con su sobrina menor de edad.

    Jerry Lee Lewis Great Balls of Fire