Etiqueta: Gustavo Cerati

  • Las citas del Robusto Señor Rock, capítulo 2

    https://www.lavanguardia.com/

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    18 de junio de 2021

    Continúo en la senda de esta sección de citas, por cierto documentadas, de famosos o sobre famosos del rock o de la música popular en general. Cuatro voces, cuatro reflexiones, cuatro ideas…que alguna vez se dijeron…o fueron escritas.

    «Si puedo encontrar a un joven cantante blanco con el sonido y el espíritu de un hombre negro, ganará millones de dólares». (Sam Phillips en los años 50, como anticipándose al fenómeno de Elvis Presley ) Fuente: «Estrellas del rock», 1997, ediciones Altaya.

    «Jerry Lee Lewis era un simple cantante country hasta que escuchó mi música. Yo le enseñé lo que era rock and roll». (Little Richard) Fuente: «Estrellas del rock», 1997, ediciones Altaya.

    «Fiel a su palabra, John perdió el juicio. Al parecer, culpaba a todos por la muerte de su madre y estaba decidido a vengarse. Su ira y su congoja no tenían límites. Seis semanas más tarde, cuando volvió al Colegio Superior de Arte, fue más vil que nunca. Sus condiscípulos recuerdan haberlo visto sentado en la soledad de una escalera de atrás, mirando fijamente por la ventana y llorando. Se mantenía en un estupor anestésico de alcohol y, con suma frecuencia, pasaba el día entero un poco ebrio. Empezó a ver tragedia, deformidad y fealdad en todo. Extraía un placer especial de burlarse de los mendigos callejeros y los lisiados. Su conducta típica solía ser acercarse a un desventurado parapléjico con quien se encontraba en la calle y hacerle bromas crueles acerca de sus miembros inútiles. «¿Adónde se han ido tus piernas, compadre? ¿Se han escapado con tu esposa?» Sus blancos favoritos eran los ancianos; parecía resuelto a causar un ataque cardíaco a cualquier ciudadano maduro, asustándolo. Tan rabioso estaba, que aporreaba a cualquiera que se atreviera a enfrentar sus agresiones, y salvo su banda, todos empezaron a alejarse de él. Ciertamente, ninguna muchacha en su sano juicio quería salir con él. Una joven llamada Thelma Pickles fue la que más duró, pero esa relación terminó cuando ella le gritó en Ye Cracke: «¡No te desquites conmigo sólo porque tu madre ha muerto!»

    Y entonces, en 1958, John conoció a Cynthia Powell, que lo iba a salvar». (Peter Brown y Steven Gaines) Fuente: «Los Beatles (una biografía confidencial)» (1991, Javier Vergara Editor S.A.)

    «Yo tenía una novia medio moderna, que había venido de Bélgica y sabía mucho sobre grupos nuevos. Tashi me aconsejaba sobre la manera de vestir y los grupos, conocía a algunos muy novedosos. Lo que más me gustaba era la mano medio Police, era un fanático, absoluto. Cuando tocaron en New York City, los corrí hasta el Sheraton para pedirles autógrafos. De golpe, en el tumulto, me encontré con Sting. Tengo una foto que es genial: está Sting y mi cara, así, saliendo. En realidad la hice ampliar para darme importancia». (Gustavo Cerati) Fuente: «Corazones en llamas (Historias del rock argentino en los 80») de Laura Ramos y Cynthia Lejbowicz (1991, Clarín /Aguilar)

  • Recitales sin tiempo: Gustavo Cerati y su segunda gran huella en Viña del Mar

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    Gustavo Cerati, Viña del Mar 2007 (Sitio Foto Rock)

    En 2007 el músico argentino fue nuevamente protagonista del famoso festival de la «Ciudad Jardín», pero esta vez en solitario.

    «Pude desaparecer/pude decir que no/pero el fin de la pasión es que lo oculto se vea», canta Gustavo Cerati en la primera estrofa de «Medium», el tema que eligió el músico argentino para iniciar su actuación en el Festival de Viña del Mar de 2007 (cuyo vídeo comparto al final de este artículo), la que se ha transformado en más que legendaria con el curso del tiempo.

    Y en ese mismo lapso, el cantante, compositor y guitarrista de Soda Stereo -fallecido en 2014- ya tenía argumentos más que suficientes para ser considerado una leyenda: con 47 años, una carrera que brilló con luces propias como integrante de la banda que lo llevó al estrellato, Soda Stereo; y una vigente trayectoria como solista que ya había enterado siete discos y un reconocimiento que no desentonó con la citada etapa previa en su biografía artística.

    Por si fuera poco, ya había triunfado 20 años antes en el mismo escenario de la Quinta Vergara con la banda que lideró durante 15 años. Y, en efecto, la presentación de 2007 no sólo respondió a su perfil de estrella sino que fue, igualmente, un resumen de todo lo que había hecho por 25 años en el plano que lo distinguió: el musical.

    Sonido que envuelve, potencia y multiplicidad de sentidos

    Un sonido que envuelve, cuyos efectos de guitarra y de teclados dan la sensación de suspenderse en el aire de modo infinito, con un bajo y una batería cuya potencia y variaciones de ritmo brindan un muro sonoro de impide el aburrimiento. Influencias pueden haber muchas (allí hubo guiños a The Police, U2, The Cure, la psicodelia de fines de los 60 y hasta Led Zeppelin), pero no es fácil definir el universo de Cerati, donde además las letras constituyen en sí mismas una multiplicidad de sentidos y significados.

    En total 14 temas fueron parte del repertorio en cerca de una hora y 25 minutos de actuación. «Bomba de tiempo», «Adiós», «Lago en el cielo», «Crimen» y «Puente» fueron parte de la sección solista de Cerati, que éste mismo entrelazó en el listado de temas interpretados con algunos regalitos para los seguidores de Soda Stereo: «Juego de Seducción», «Té para tres» y «Prófugos».

    Su banda estuvo conformado allí por Leandro Fresco en teclados, Richard Coleman en guitarras, Fernandó Nalé en bajo y Fernando Samalea en batería. Cabe resaltar que Coleman (muy amigo de Cerati) y Samalea fueron integrantes de Fricción, agrupación considerada de culto en el rock trasandino que, como Las Ligas, acompañó un tiempo a Charly García.

    https://www.youtube.com/watch?v=FrMdAce6A8s

  • Soda Stereo: «Ruido blanco», primer álbum en directo del power trío

    sodastereroruidoblancoYa lideraba el rock latinoamericano.

    Así como a comienzos de los años 80 The Police -tal como lo leí en la biografía que portaba un cancionero- se «comía el mundo» al brindar recitales en distintas partes del orbe ante audiencias de hasta 25 mil personas pero nunca inferiores a las 8 mil, se podía decir que en 1987 Soda Stereo se «comía» América Latina, aunque todavía no llegaran al «gigantismo» que admitió Gustavo Cerati casi pisando los años 90.

    En efecto, el power trío argentino liderado por el guitarrista y cantante fue el que llevó más lejos (y, evidentemente, supo llevar) la internacionalización del rock en castellano por todo el continente e , incluso, llegar al mercado de Estados Unidos.

    En efecto, por aquel yo entonces tenía 15 años y hacía un seguimiento (al menos, de prensa y radio) de todas las bandas nacionales y trasandinas que pegaban en ese momento. Recuerdo especialmente un titular de un diario donde se destacaba que en México Soda Stereo tenía tanta popularidad como el «Chavo del Ocho».

    También recuerdo que en la revista, casi de bolsillo y de corta vida, «Súper Rock», destacaban regularmente al trío (que completaban Héctor «Zeta» Bosio y Charly Alberti) como la banda líder del rock latinoamericano o «pop latinoamericano».

    «Ruido blanco»

    Ese año Soda Stereo lanza su cuarto álbum, el primero en directo, que se llamó «Ruido Blanco» (nombre alusivo a la letra de «Prófugos»). Aunque Cerati resaltaba en esa época que grabaron porque estaban sonando mejor en vivo, trascendió con posterioridad que les tocó actuar mayoritariamente en recintos con equipos de mala calidad, lo que llevó a comprimir bastante el generoso material disponible en una selección que, tras la respectiva mezcla hecha en Barbados, quedó con un sonido bastante agradable de escuchar.

    Llaman la atención en «Ruido Blanco» versiones de temas diferentes a las de los originales (hasta esa fecha Soda había publicado su disco homónimo, «Nada Personal» y «Signos»). De hecho el inicio del largaduración revela una atmósfera digna de encuentro íntimo. Es la que corresponde a la canción «Signos»: sin duda, queda expuesto allí el talento del tecladista Daniel Sais.

    No obstante, mi tema regalón es «Sobredosis de TV», donde Cerati hace sobresalir su guitarra energéticamente mediante una melodía cuyo efecto da cuenta del potencial del líder del trío como instrumentista. El atributo particular de darle variantes a las canciones en vivo diferentes en comparación a cómo se escuchan en los discos de estudio, se va repitiendo en el resto del repertorio elegido en «Ruido Blanco».

    La invitación a bailar que emula el inicio de piano eléctrico de Sais en el comienzo de «Persiana Americana» es otra muestra del factor sorpresa, que en aquel momento ya hacía sobresalir a la banda originaria de Buenos Aires. Algo similar ocurre con «Prófugos». El resto de los temas tampoco destiñe: «Juego de Seducción», «Estoy azulado», «Final caja negra», «Cuando pase el temblor» y «Vita-set» (mix de «Te hacen falta vitaminas» y «¿Por qué no puedo ser del jet set?»).

    Cabe resaltar la colaboración de The Supremes. el grupo vocal femenino que lanzó a la fama a Diana Ross y que, por ese entonces, integraban Mónica Green, Melba Houston y Anita Robinson. También se destaca la sección de vientos conformada por Rodrigo Barboza, en trombón; José Vera, en saxo tenor; Ramón Carranza, en saxo; y Gustavo Aranguren, en trompeta. 

    Las canciones que forman parte de «Ruido Blanco» fueron grabadas en Argentina, Chile, Perú, Venezuela y México.  Hay un documental con el mismo nombre de este álbum, el cual fue dirigido por Alfredo Lois.

     

  • Soda Stereo y su homónimo: un álbum menospreciado por Cerati, pero…

    sodasoda1984El debut del trío, que completaban Héctor «Zeta» Bosio y Charly Alberti, fue un energético impulso en una época de definiciones del rock argentino.

    En mi cumpleaños 15, en 1986, recibí dos regalos que, tal como solían decir algunos rock stars argentinos de entonces cuando había algún acontecimiento que los «revolucionó», fueron como un «shock» para mí (por cierto, en el sentido positivo de la palabra): uno era el caset del primer álbum de Los Prisioneros, «La Voz de los 80»; y el otro, era igualmente una cinta pero de la primera producción de Soda Stereo, su álbum homónimo. Cabe resaltar que ambos discos eran de dos años antes: 1984.

    El aludido largaduración debut del trío nacional da, por sí solo, para un artículo aparte. El de la banda argentina cumple con el mismo requisito, pero es el elegido para ocupar las referencias de estas líneas.

    Gustavo Cerati dijo en alguna ocasión que cuando escuchaba aquel disco en los tiempos en que ya la masividad los había consagrado, solía decirse, casi sin anestesia y con un sentido autocrítico bastante llamativo, «¿cómo pude hacer esta porquería?».

    A mí el disco me encantó y me sigue encantando: da la casualidad que, con el paso natural del tiempo y cierta insufrible tendencia a la saturación radial, los temas más taquilleros pueden efectivamente llegar a sonar insípidos, pero cuando escuchó «¿Por qué no puedo ser del jet set?», «Sobredosis de TV», «Te hacen falta vitaminas» y «Tele-Ka», si bien no me deslumbran como en 1986, me inyectan buena vibra y hasta los bailo.

    Influencias y …algo más

    «Trátame suavemente» original de Daniel Melero, amigo de Cerati, es un temazo -no lo dudo- pero nunca fue una pieza que me generase algo más especial que tan sólo escucharlo con respeto. ¿Mis canciones regalonas? (dentro de un gran álbum): «Dietético», «Afrodisíacos», «Ni un segundo», «Un misil en mi placard» y «El Tiempo es dinero» lo son. Me entretengo mucho escuchándolas.

    La guitarra, el bajo y la batería suenan como cristalinos, transparentes, demasiado fáciles de escuchar, nada difíciles de cachar y, por cierto, eso hace que este primer disco de Soda Stereo entre en la categoría de aquellas producciones que generan un relajo total al poner el oído, algo que aunque no amerita esfuerzo es igualmente digno e interesante de hacer.

    En cierto sentido me ocurre algo similar con la primera producción de G.I.T. (conocida en Chile como «Acaba de Nacer»), que casualmente es del mismo año del largaduración debut de Soda: 1984.

    ¿Por qué se da esta particularidad? The Police, casualmente en el año en que hizo la parte final de la gira de su último álbum, era el grupo referente que reinaba en Sudamérica en materia de rock y, sobre todo, de aquel más suave, llamado abiertamente pop y destinado a dominar en las discotheques. Pero también influía el punk, el post punk, los New Romantic y la New Wave. Se podía decir que ahí estaba la mano de Federico Moura, productor del debut de Soda y líder de Virus.

    Por lo tanto el trío liderado por Sting podía tener influencia en Argentina y en el resto de América Latina como la podía tener The Cure o Duran Duran, por ejemplo. Lo cierto es que los británicos eran como una suerte de espejo.

    «¿Mi novia tiene Bíceps?» Quizás un guiño a ese divertimento con un poema recitado por Andy Summers, «Be my girl-Sally» de «Oulandos D’ Amour» (primer largaduración de Police, en 1978).

  • Cuando Gustavo Cerati participó en un disco tributo a The Police

    Andy Summers y Gustavo Cerati Paulaestodo.com
    Andy Summers y Gustavo Cerati
    Paulaestodo.com

    Hace 17 años fue conocida una versión en castellano del clásico «Bring on the Night». El recordado músico argentino acompaña a Andy Summers.

    Cuando apareció en el mercado «Outlandos D’Americas», el tributo a The Police donde participaron diversos y connotados artistas de la música pop, casi de inmediato y sin demasiado análisis, ya sentía a «Bring on the Night» («Tráeme la noche») como mi tema favorito de aquel álbum.

    Corría el año 1998. Y lo anterior no sólo era porque me atrajera la música del trío liderado por Sting, sino por el añadido de que en la canción  misma estuvieran en los créditos Andy Summers, el guitarrista de la banda británica, y Gustavo Cerati, el referente de otro trío emblemático de la historia del rock de las últimas cuatro décadas: Soda Stereo.

    Había un factor que añadir: «Bring on the Night», cuyo original está en «Reggatta de Blanc» (1979), era uno de los temas que más me gustan de The Police: las cuerdas de la guitarra tienen un efecto tal dulcemente adormecedor y romántico que, puesto en otra versión, no pierde su vigor.

    Por eso, el vídeo que acá comparto, correspondiente a la grabación de aquel tema de «Outlandos D’Americas», tiene un gran valor: allí, el músico argentino, quien dejara el mundo terrenal hace algunos meses, explica los entretelones de dicho registro, los que son testimoniados también por Andy Summers y el baterista Vinnie Colaiuta, quien forma parte de la banda de Sting.

    En la versión tributo de «Bring on the Night», Cerati cambia su guitarra por el bajo y, además, canta. Summers ejecuta la guitarra y, Colaiuta, la batería.

    Testimonios

    «La oferta resultaba más que tentadora: tocar con ellos, producir lo que se produjo, imaginármelo cuando me lo comentan. La verdad es que prendí inmediatamente con la idea. Al principio dudé porque no sabía si realmente era cierto», comenta Gustavo casi en el arranque del vídeo.

    «Me dio gusto que (Gustavo) escogiera «Bring on the Night» porque es una muy buena canción, además de ser una de mis favoritas», resalta, posteriormente, Andy. «Siempre fui un fan de The Police. Digamos que de tanto escucharlo gasté sus discos», sostiene a su vez Vinnie.

    «Lo hice con acústica primero y, ahí, fui descubriendo algunas variaciones armónicas que podían darle alguna vuelta diferente a la versión original. Pero de alguna forma está a medio camino: por un lado está ahí presente Police obviamente, no sólo a través de esa canción, sino a través de Andy Summers», comenta Gustavo.

    ¿Resultado? Una atractiva nueva versión de «Bring on the Nigh».

    https://www.youtube.com/watch?v=NwoSJDhVzZw

  • “Signos”: acertijos bajo el agua

    Soda-Stereo
    Soda Stereo Taringa.net

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    El tema que le da nombre al clásico disco de Soda Stereo de 1986 es una interesante forma de conocer las letras del líder de la banda, Gustavo Cerati.

    “No hay un modo, no hay un punto exacto, te doy todo y siempre guardo algo”. Así arranca “Signos”, la canción que da nombre al disco que Soda Stereo publicara en 1986, el tercero de su brillante carrera.

    Cuando la escucho no sólo resurgen con fuerzas mis ganas de disfrutar por enésima vez, completito, el álbum del ya legendario trío argentino, sino que además nuevamente se hace presente mi asombro: según lo que aparece en “Corazones en llamas” (libro de historias sobre el rock trasandino), el propio Gustavo Cerati confesó haber estado muy fatigado a pocas semanas de finalizar el long play y que, además, las letras las escribió sólo en una noche.

    “Pensé que moría”, señaló el guitarrista, creativo y líder indiscutido de la banda que también conformaban Carlos Ficcichia y Héctor Bosio (Charly Alberti y Zeta, respectivamente). Lo más curioso de todo es que Cerati no sólo ha sobrevivido 28 años más, sino que hoy es una leyenda viviente, pese al coma en el que se mantiene hace 4 años, producto de un accidente cerebrovascular. Este lunes 11 cumplió 55 años de edad.

    También recuerdo que una joven fanática de Soda Stereo destacó, en las cartas al lector de una edición de 1987 de la fugaz pero exitosa minirevista chilena “Súper Rock”, que le gustaban mucho las letras de Cerati por lo abstractas. También recuerdo que, por ese entonces, Claudio Narea, guitarrista de Los Prisioneros, reconocía que no le agradaban las letras de Soda Stereo, en el sentido que ellos no podían hacer “estupideces como cantarles a las telarañas o cosas así”.

    Lo cierto es que a mi atraía Soda Stereo. Las letras de Cerati, además, tenían algo particular. Una vez en la revista “La Bicicleta”, por ahí por el mismo año, resaltaban la genialidad del músico en un análisis de sus letras. En la publicación cultural chilena, una de las más populares en tiempos de la dictadura, se señalaba que el argentino tenía la virtud de ser “enfermantemente bueno” en todo lo que hacía: música, letras, ejecutar la guitarra, y cantar.

    Soda Stereo Taringa.net
    Soda Stereo
    Taringa.net

    No está demás resaltar que el disco “Signos” pertenece a una época de expansión del rock sudamericano, sobre todo del argentino, en los mercados internacionales. Al respecto, Soda Stereo fue la agrupación trasandina “punta de lanza” no sólo en lo que se refiere a conquistas de nuevas fronteras, sino que por ser el mayor referente histórico de una época que vio despegar internacionalmente a Charly García, Fito Páez y bandas como Los Enanitos Verdes, Virus, G.I.T. y Miguel Mateos y Zas, marcando un camino interesante para los futuros exponentes de entonces.

    Figuras sin definir
    “Signos, mi parte insegura, bajo una luna hostil, signos, ¡oh!”, cantaba Cerati en el estribillo de la canción. Quizás reflejaba cierta inseguridad o inestabilidad en el plano sentimental, pero no quisiera detenerme en eso y hacer un perfil psicológico del connotado artista.

    Esa cosa abstracta de las letras, con cierta dosis de perfeccionismo, fue el factor que me sedujo para escuchar y seguir escuchando a Soda Stereo. En una oportunidad leí que Cerati buscaba que las letras calzaran bien, que sonarán perfecto. En otras palabras, no sólo le interesaba el sentido de las letras (muy diferentes a los lugares comunes y obviedades de Ricardo Arjona, con todo el respeto que me merece el cantautor guatemalteco) sino la forma.

    He querido detenerme en “Signos” no sólo por la reposada forma musical del tema, su indudable atractivo y, por cierto, ser un clásico del rock latinoamericano, sino que por lo llamativo de sus letras.

    “Si estás oculta, ¿cómo sabré quién eres?, me amas a oscuras, duermes envuelta en redes” son los versos de la segunda estrofa. Cerati juega al misterio, como también lo hace su musa inspiradora, a quien ama sin verla en un lugar que no tiene por qué ser convencional.

    “Mar de fondo, no caeré en la trampa, llámame pronto, acertijos bajo el agua” canta Cerati tras el estribillo. En el mismo ámbito lejano a lo corriente, el creador intenta alejarse de los riesgos, de la caída libre, pero no sólo del amor, sino de los obstáculos que se interponen en la relación.

    “Si algo cedes, calmaré tu histeria, con los dientes, rasgaré tus medias” estructura la cuarta estrofa, donde la imaginación del compositor da rienda suelta a la parte más apasionada de la relación con su amante.

    Tras la nueva interpretación del estribillo, éste prosigue después pero cambia en su composición: “Signos, uniendo fisuras, figuras sin definir, signos, ¡oh!”. Como que Cerati observa que en el amor hay grietas, disputas, problemas o, simplemente, vacíos de comunicación.

  • Fito, Cerati y Charly: grandes en energía y sintonía

    Fito Páez
    Fito Páez
    gratismusica.org

    Ante el mar de alternativas audiovisuales que hoy nos ofrece Youtube, rescato un momento con estos tres grandes del rock argentino.

    Esa apabullante y gran herramienta llamada Youtube me ha permitido acceder a todo aquello que, en el ámbito de la música popular, vi lejano durante muchos años debido a que la tecnología no avanzaba tan vertiginosamente como ahora y desde hace algunos años ocurre.

    Fue en Youtube donde pillé un extracto, un momento, un legendario lapso en que un tridente destacado de músicos argentinos se lucía en un muy exclusivo lugar de Buenos Aires llamado Gran Rex.

    El responsable de subir el video respectivo (instalado abajito de este texto) puso como fecha del evento el 13 de noviembre de 1999. La secuencia dura tan sólo 17 minutos y medio, pero es una gran muestra de la energía y sintonía de Fito Páez, Gustavo Cerati y Charly García.

    “¡Gracias por venir!”

    Páez, García y Cerati siempre han ido por carriles distintos. Páez en su permanente búsqueda de la audacia musical, sus interesantes hallazgos y el mensaje irreverente y poético complementados con su agudeza vocal; García, quizás ya no tan prolífico como en los 70 y los 80, pero siempre extrovertido, gracioso, histriónico y, de alguna manera, siempre innovador; y, Cerati, alejado desde hace un par de años del grupo que lo llevó a la fama: Soda Stereo y con una carrera solista que ya había despegado por entonces y muy alto en materia de exploración de sonidos y metáforas.

    Cerati
    Gustavo Cerati
    fundacionkonex.com.ar

    La presentación de Fito al inicio revela esta sintonía y el sentido de admiración entre él y los otros dos superclase del rock argentino: “tenemos a uno de los músicos, a uno de los artistas más genuinos y legítimos del pop mundial. Es un honor presentar esta noche conmigo a Gustavo Cerati”, enfatiza el rosarino, a lo que siguen efusivos aplausos.

    “¡Aloja!” responde con entusiasmo y sonriente un agradecido Cerati, antes de arrancar con “Puente”, un tema de ritmo reposado al principio, donde la guitarra eléctrica comanda la música, muy en función del lucimiento vocal y su mensaje, y cuyo estribillo viene a dar la sensación de un clímax donde el ex guitarrista de Soda Stereo canta: “gracias por venir” junto a Fito.

    De pronto aparece Charly, con su clásico de 1984, “Cerca de la Revolución”. No obstante, no es Pablo Guyot quien lo acompaña en la guitarra principal, sino que Cerati; y, en las voces, Fito, como ocurriera 15 años antes, y el ex Soda acompañan al ex Sui Generis. Luego viene el añadido de los lucimientos de Gustavo, quien eleva a la altura de las nubes el sonido de su guitarra, y del propio García, quien toca el piano al más puro estilo Jerry Lee Lewis.

    Cierra la breve y energética secuencia “Ciudad de Pobres Corazones”, tema que da el nombre al mismo disco que publicara Páez en 1987. La interpretación es repartida casi en forma equitativa por los tres músicos aludidos en perfecta armonía con el resto de la banda. Todos, por cierto, partiendo por los líderes naturales, muy entusiastas, casi como poseídos.

    ¿Por qué recalco esto de expresar lo que siento por la música? 

    No soy músico: soy periodista. Pero soy un convencido de que una cosa no me invalida para opinar sobre la otra. Claro: desde un punto de vista técnico, apenas sé un puñado de notas de guitarra y, en un teclado de juguete (evidentemente más propio para el uso de mi pequeña hija), soy capaz de sacar la melodía característica de “la Novicia Rebelde”, que no es tan complicada. Por lo tanto, difícilmente podré referirme a aspectos técnicos de la música.

    Charly
    Charly García
    abrocomillas.com.ar

    Sin embargo, la música es un vehículo de emociones y, desde ese punto de vista, puedo manifestarlas, como lo he hecho varias veces sin pretender de dármelas de crítico musical. Tampoco he pretendido (valga la redundancia) hacer diferenciaciones a la altura de un licenciado en arte o un experto en estética acerca de qué es una percepción o qué es una sensación.

    Pero a lo mejor un día lo hago y, francamente, creo que sería un bonito homenaje al recordado músico Luis Advis, de quien tuve el privilegio de ser su alumno en mis tiempos de estudiante de periodismo de la Universidad Bolivariana.

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=BTo-m27wGwg]