Etiqueta: Federico Moura

  • Las citas del Robusto Señor Rock, capítulo 1

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    11 de junio de 2021

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    Inauguro esta sección con citas, por cierto documentadas, de famosos o sobre famosos del rock o de la música popular en general. En esta ocasión frases o reflexiones de personajes como…la aclamada voz que inmortalizó «My way» y otros clásicos, el «rey del rock and roll», uno de los «fab four» y una reconocida fotógrafa argentina.


    «El rock & roll es la forma de expresión más brutal, fea, viciosa, artificiosa, depravada, sucia…apestosa, afrodisíaca…la música «de guerra» de todos los delincuentes de la faz de la Tierra». (Frank Sinatra, 1957) Fuente: «Estrellas del rock», 1997, ediciones Altaya.

    «Sólo puedo ser yo mismo cuando atravieso la puerta de mi habitación y la cierro por dentro». (Elvis Presley) Fuente: «Estrellas del rock», 1997, ediciones Altaya.

    «Me lo pasaba murmurando de un lado al otro hasta que al fin se me ocurrieron estas palabras: «Picks up the rice in a church where a wedding has been» (junta el arroz en una iglesia donde ha habido una boda). Esas palabras salieron simplemente como un fluir de conciencia, pero comenzaron a establecer el tono de toda la canción, porque después tienes que preguntarte: ¿Qué quise decir? Es algo extraño: la mayoría de la gente deja el arroz ahí, a menos que la mujer trabaje haciendo la limpieza. Así que existe la posibilidad de que se dedique a limpiar la iglesia, ¿o es algo más intenso? Podría ser una mujer soltera y solitaria de esa parroquia, que no va a poder casarse, y fue eso lo que elegí. Así que ésta se convirtió en una canción sobre la gente sola». (El ex The Beatles, Paul McCartney, sobre «Eleanor Rigby») Fuente: «Paul McCartney: Hace muchos años» de Barry Miles, 1997, Emecé Editores.

    «Hay fotos que me conmueven más que otras por el contexto, la circunstancia y cierta cosa que ocurre en el aire y no alcanzo a definir. Las fotos de Federico Moura en estudio, unos meses antes de su muerte en 1988, por ejemplo, y también las de Luca Prodan. En ambas sesiones de fotos tuve la sensación de que algo no andaba bien. Federico ya tenía los síntomas del HIV y Luca, esa profunda mirada triste. Ambos llegaron al estudio con sus karmas, que se reflejaron en la imágenes». (Andy Cherniavsky) Fuente: «Acceso directo (Memorias de una fotógrafa del rock argentino en los años 80, 2020, editorial Planeta.

  • Virus siempre nos invitó a imaginar y amar, pero sobre todo a bailar y reír

    Virus-1984
    Virus (sitio Crock)

    Perteneciente al tercer disco de la recordada banda trasandina, «Hay que salir del agujero interior» es como un himno de libertad.

    Leí recientemente tres interesantísimos artículos sobre Virus. Uso el adjetivo plural no sólo por la abundancia de detalles de esas publicaciones sino por la profundidad de los mismos.

    Uno, de Camila Hadad, se refiere al remezón familiar por la enfermedad que padeció el líder y cantante de la banda, Federico Moura, y en consecuencia su muerte, pero también del sufrimiento bastante previo tras el asesinato del hermano mayor del clan, Jorge, por parte de la dictadura militar (testimonio de su hermano Marcelo); otro, autoría de Daniel Gigena, resalta los atributos distinguibles del último disco del conjunto con Federico: «Superficies de Placer» (1987), a treinta años de su lanzamiento; y, el restante, escrito por Mauro Apicella, resume la trascendencia que tuvieron algunos grupos y solistas del rock argentino en 1983 con producciones surgidas justamente en el período transicional entre dictadura y democracia. Allí figura Virus con «Agujero Interior».

    Da la casualidad que ese álbum, el tercero de la agrupación, fue lanzado el mismo día en que retornaba la democracia: el 10 de diciembre. Considerado el disco más rockero del grupo, el mejor hasta ese entonces y el que los lanzó a la masividad (merece, sin duda, un reportaje propio), contiene varios éxitos, entre éstos aquél que quiero resaltar en estas líneas: «Hay que salir del agujero interior».

    Y no lo elegí porque sí: escrita por Federico Moura y Roberto Jacoby, con letras del cantante, resume un poco el estilo de Virus y su línea de acción ante la vida, a pesar de los sinsabores que les tocó vivir.

    Hay que salir del agujero interior
    Largar la piña en otra dirección
    No hace falta ser un ser superior (todo depende de la transpiración)
    Poner el cuerpo y el bocho en acción.

    A la vida hay que hacerle el amor
    Sin drama, con locura y pasión
    Jugar con la imaginación
    Sin tener que pedir perdón

    La canción se transformó en un emblema del tercer largaduración de Virus y, a la larga, en un gran clásico de la agrupación originaria de La Plata. Analizada la letra (un juego de dos estrofas que se repite después de los lúdicos lucimientos de las teclas y la guitarra) recuerdo las palabras de Sandra Mihanovic, en un especial de televisión que condujo hace algunos años, sobre el cantante de Virus: “Federico apareció en el horizonte musical argentino como una explosión de color y energía. Los Virus desacartonaron la música con letras irónicas y diciéndonos que nos largáramos a bailar. Proponían salir del agujero interior, hacerle el amor a la vida. Federico no quería que nos quedaramos pegados con la tristeza. Él fue el primero en decir que la diversión no es pecado”.

  • Soda Stereo y su homónimo: un álbum menospreciado por Cerati, pero…

    sodasoda1984El debut del trío, que completaban Héctor «Zeta» Bosio y Charly Alberti, fue un energético impulso en una época de definiciones del rock argentino.

    En mi cumpleaños 15, en 1986, recibí dos regalos que, tal como solían decir algunos rock stars argentinos de entonces cuando había algún acontecimiento que los «revolucionó», fueron como un «shock» para mí (por cierto, en el sentido positivo de la palabra): uno era el caset del primer álbum de Los Prisioneros, «La Voz de los 80»; y el otro, era igualmente una cinta pero de la primera producción de Soda Stereo, su álbum homónimo. Cabe resaltar que ambos discos eran de dos años antes: 1984.

    El aludido largaduración debut del trío nacional da, por sí solo, para un artículo aparte. El de la banda argentina cumple con el mismo requisito, pero es el elegido para ocupar las referencias de estas líneas.

    Gustavo Cerati dijo en alguna ocasión que cuando escuchaba aquel disco en los tiempos en que ya la masividad los había consagrado, solía decirse, casi sin anestesia y con un sentido autocrítico bastante llamativo, «¿cómo pude hacer esta porquería?».

    A mí el disco me encantó y me sigue encantando: da la casualidad que, con el paso natural del tiempo y cierta insufrible tendencia a la saturación radial, los temas más taquilleros pueden efectivamente llegar a sonar insípidos, pero cuando escuchó «¿Por qué no puedo ser del jet set?», «Sobredosis de TV», «Te hacen falta vitaminas» y «Tele-Ka», si bien no me deslumbran como en 1986, me inyectan buena vibra y hasta los bailo.

    Influencias y …algo más

    «Trátame suavemente» original de Daniel Melero, amigo de Cerati, es un temazo -no lo dudo- pero nunca fue una pieza que me generase algo más especial que tan sólo escucharlo con respeto. ¿Mis canciones regalonas? (dentro de un gran álbum): «Dietético», «Afrodisíacos», «Ni un segundo», «Un misil en mi placard» y «El Tiempo es dinero» lo son. Me entretengo mucho escuchándolas.

    La guitarra, el bajo y la batería suenan como cristalinos, transparentes, demasiado fáciles de escuchar, nada difíciles de cachar y, por cierto, eso hace que este primer disco de Soda Stereo entre en la categoría de aquellas producciones que generan un relajo total al poner el oído, algo que aunque no amerita esfuerzo es igualmente digno e interesante de hacer.

    En cierto sentido me ocurre algo similar con la primera producción de G.I.T. (conocida en Chile como «Acaba de Nacer»), que casualmente es del mismo año del largaduración debut de Soda: 1984.

    ¿Por qué se da esta particularidad? The Police, casualmente en el año en que hizo la parte final de la gira de su último álbum, era el grupo referente que reinaba en Sudamérica en materia de rock y, sobre todo, de aquel más suave, llamado abiertamente pop y destinado a dominar en las discotheques. Pero también influía el punk, el post punk, los New Romantic y la New Wave. Se podía decir que ahí estaba la mano de Federico Moura, productor del debut de Soda y líder de Virus.

    Por lo tanto el trío liderado por Sting podía tener influencia en Argentina y en el resto de América Latina como la podía tener The Cure o Duran Duran, por ejemplo. Lo cierto es que los británicos eran como una suerte de espejo.

    «¿Mi novia tiene Bíceps?» Quizás un guiño a ese divertimento con un poema recitado por Andy Summers, «Be my girl-Sally» de «Oulandos D’ Amour» (primer largaduración de Police, en 1978).

  • David Bowie: talento sideral

    bowie
    David Bowie (spin.com)

    Por eso, el aporte del músico inglés, tras su muerte, ya no es sólo terrenal.

    Tenía pensado escribir sobre la película «Rocanrol 68»  o el mítico Festival de Rock de Buenos Aires de 1982, pero hubo una noticia que este lunes 11 me remeció minutos antes de partir al trabajo: murió David Bowie.

    Había cumplido los 69 años hace algunos días, había grabado un nuevo álbum, su último videoclip se viralizaba «a full», su distintivo de «leyenda viviente» no sólo se engrosaba sino que adquiría ribetes especiales por una vigente y fecunda creatividad.

    Curiosamente estos días no sólo me recordaron la escasa discografía que tengo de este cantante y autor que admiro (reducida sólo a «Space Oddity» y un documental principalmente alusivo a su paso por Alemania e influencia de este país en su trayectoria), sino que a la vez en cómo nació esa admiración hacia el británico.

    Corría el año 1987, leía una revista de moda en aquel entonces: «Súper Rock» y había un reportaje alusivo a estrellas de este subgénero que habían participado en cine. Me llamó la atención su estilosa figura, obviamente no desde el punto de vista sexual, sino por una extravagante elegancia.

    Años después, un amigo del liceo me hizo escuchar un par de discos del «Duque Blanco» como parte del grupo Tin Machine y quedé deslumbrado por lo que consideré un sonido moderno dentro del universo del rock.

    Difícil de ensasillar

    Era difícil encasillar a Bowie. Desde música hiperbailable -una especie de guiño a la onda disco-, pasando por un universo de razonable estridencia electrónica hasta el desarrollo de obras conceptuales gracias a ese tremendo personaje, igualmente inclasificable, Ziggy Stardust -como «Oldman» o el «caballero Britania» de Peter Gabriel en Genesis, o Freddie Mercury de Queen con su atlético histrionismo-, cautivó masivamente a las audiencias.

    Quizás por eso se le catalogaba como un artista inquieto, quizás por eso su hijo Duncan siguió la veta cinematográfica y, quizás, por eso a un cantante como el recordado Federico Moura, del grupo Virus, se le definió el «David Bowie argentino».

    Por eso, el talento del músico británico, tras su muerte, ya no es terrenal: desde hace algunos días David Bowie pasó de ser una leyenda viviente a una leyenda sideral.

    He querido compartir estas líneas con el videoclip de «Heroes», clásico al que le conozco, al menos, dos versiones: el del grupo trasandino Fricción y el de la película «Moulin Rouge».

    David Bowie «Heroes»