
Por Gonzalo Figueroa Cea
En 1952 el locutor radial detectó el enorme potencial popular de las influencias musicales entre el country y el rythm and blues. De ahí el enorme éxito de su programa radial y de las giras que organizó.
El nombre de Alan Freed probablemente poco y nada dice a las nuevas generaciones. No obstante, el locutor radial fue fundamental en la difusión del rock and roll y su impulso. De hecho fue una de las primeras personas que detectó el potencial comercial que podía generar, a principios de los años 50, el intercambio de influencias musicales entre las juventudes negras y blancas en Estados Unidos, fundamentalmente por el rythm and blues y el country.
Con 26 años de edad, en 1952 tuvo un abrumador éxito de audiencia con el programa «Moondog’s Rock & Roll Party» y aquél fue la base de la realización en vivo de una serie de nuevos espacios radiales, donde repitió la fórmula de presentar bandas de rythm and blues aunque también ya convocaba en directo masivas congregaciones de jóvenes.
El rock and roll no tardó en tener presencia en estas iniciativas y, en efecto, este espíritu itinerante y masivo de difundir el rock se prolongó hasta finales de la década de los 50. Figuras como Fats Domino, Jerry Lee Lewis, Chuck Berry y Buddy Holly tuvieron su espacio en estos históricos encuentros liderados por el locutor nacido en Pennsylvania.
Alan Freed, arruinado y olvidado, falleció en 1965 producto de una infección urinaria cuando tan sólo contaba con 38 años de edad.
Fuente de inspiración: «La Discoteca Ideal de la Música Pop» de José Ramón Pardo y «Estrellas del Rock» de editorial Altaya.