Etiqueta: A Trick of the Tail

  • El Phil genesiano

    pcollins1976 (1)
    Phil Collins (sitio Poema de Céu)

    A propósito de la reciente visita del músico británico A Chile, comparto algo de su historial en la música pop al margen de su carrera solista.

    Phil Collins no alcanzaba a cumplir los 20 años de edad cuando arribó a Genesis. Corría 1970 y, los integrantes de entonces: el cantante Peter Gabriel, el tecladista Tony Banks y el bajista Mike Rutherford (todos apenas veinteañeros) buscaban un guitarrista y un baterista (Anthony Phillips y John Mayhew se habían marchado). En una audición, Collins los dejó notablemente sorprendidos.

    El muchacho, entonces muy delgado, de pelo largo y barba (no muy diferente a tantos jóvenes que por esos días seguían caminos similares), les demostró a quienes serían sus futuros compañeros que para él la batería era más que un instrumento de marcación: se le podía sacar múltiples variantes de sonido.

    Además se dieron cuenta que Phil podía acompañar con distinción a Peter en los coros y ser la segunda voz de la banda. Posteriormente se les unió Steve Hackett como guitarrista y, de este modo, se estructuró la formación, no necesariamente de mayores ventas, pero sí más aplaudida por la prensa especializada y la predilecta de una legión importante de sus fans.

    El quinteto grabó entre 1971 y 1975 cinco discos (entre éstos uno en vivo) dignos de cualquier estantería dedicada al rock progresivo, junto a obras de Pink Floyd, Yes, Emerson Lake and Palmer, Jethro Tull, King Crimson y otras agrupaciones representativas del estilo. En ese período Phil fue cantante principal en dos canciones de corte folk, dominadas por las guitarras: «For absent friends» y «More fool me», incluidas en «Nursery Cryme» (1971) y «Selling England by the pound» (1973), respectivamente.

    Tras partir Gabriel de Genesis en la mitad de esa década (acontecimiento que no destacó por pasar precisamente inadvertido), Banks asumió el liderazgo mayor en el plano creativo y Phil la condición de «frontman» en el escenario, en el que gracias a sus dotes de actor (ya tenía experiencia al respecto y, sin duda, el legado de Peter algo influyó), con el curso de los años supo sacarle mayor provecho y soltura a su simpatía y, por ende, generar una gran comunicación con el público.

    Sin perder su autonomía, profesionalismo y productividad, Genesis hizo concesiones al pop y se transformó en un grupo superventas e ideal para estadios de fútbol. Desde 1976 hasta 1992 grabaron 11 estupendos discos, tres de ellos en directo (eso sí, me quedó lejos con los dos primeros de estudio: «A trick of the tail» y «Wind and Wuthering»). Cabe agregar en la discografía posterior algunos box set y el álbum en vivo de la reunión de 2007.

    Momentos especiales

    Tratándose de un artículo sobre Collins, curiosamente no pretendo centrarme en su carrera solista (iniciada en 1981). Como ya se habrán dado cuenta parte de aquel objetivo ya he cumplido. Además en los grupos de FB dedicados a su trayectoria propia sus seguidores ya han disfrutado -y disfrutan- de múltiple material asociado a su producción personal y de toda información alusiva a su reciente visita a Chile. ¡Salud por ello!

    Sí comparto con ustedes aquí (versiones en vivo vía descarga Youtube) algunos de mis temas regalones de él vinculados al período genesiano.

    Conforme a un criterio similar al que usé en mi publicación sobre canciones bailables menos famosas de The Police, en el caso de Phil descarté hits salvo un par («Mama» y «No son of mine»). El lapso referido es 1976-1992.

    ¡Disfrútenlo!

    «Dance on a volcano-Los Endos» (con dueto de batería junto a Chester Thompson)

    Burning rope

    Medley  con «In the cage y Afterglow» como temas principales

    «Duke’s travels-Duke’s end»

    «Dodo»

    «Mama»

    «Domino»

    «No son of mine»

     

  • Wind and Wuthering: entre la potencia etérea y la rockera

    Wind and Wuthering Coveralia.com
    Wind and Wuthering
    Coveralia.com

    El noveno disco de Genesis tiene los atributos suficientes como para ser mirado más allá de la idea de un álbum bisagra.

    La primera vez que vi la portada de «Wind and Wuthering» supuse de inmediato que debía ser muy diferente a otros discos de Genesis.  Tenía unos 13 años de edad. Era, no obstante, una suposición superficial, como muchas que uno tiene en la adolescencia más temprana.

    Por ese entonces, «Wind and Wuthering» era ya un clásico: había sido grabado y publicado hacía 9 años (es de 1976). Aclaro que mis 13 años de edad corresponden con 1985.

    Y los referentes de otros álbumes que yo tenía de la banda británica no eran muchos en ese momento. En un mueble en casa de mis padres había (y siguen allí donde mismo) seis long plays del mítico conjunto de rock: «Trespass», «Nursery Cryme», «Live», «A trick of the tail», el referido y «Duke». Son de mi hermano mayor.

    No iré al detalle sobre lo que me produce a esta altura cada uno de estos discos (no es la idea), pero sí comentaré lo que me ocurrió al querer conocer más acerca de «Wind and Wuthering». Eso agarró forma de conocimiento total en 1991. Ya tenía 20 años de edad y el oído más fino.

    El mejor elepé de la era post gabrielana

    Para quienes poco conocen la historia de Genesis, el elepé citado es el segundo después del retiro del cantante Peter Gabriel de la banda, el noveno de ésta en la cronología general y el último de estudio en el que participó el guitarrista Steve Hackett.

    «Es el mejor disco del conjunto de la era post Gabriel», me comentó un amigo que estudió sonido y que, a petición expresa mía, me hizo escuchar «Wind and Wuthering» en una modesta grabación de caset (con el sonido fidedigno de un peak up de tocadisco).

    Etéreo, por no decir intangible o sublime; tal como se señaló en un reportaje de «Bajo Cuerdas» (revista sobre música que existía por entonces) con letras y sonido inspirados en la naturaleza romántica de David Copperfield; «un disco bello», como sentenció una voz de la Radio Futuro en un especial acerca del guitarrista Steve Hackett, lo cierto es que coincido con todos estos sentires y, por añadidura, con mi amigo: creo que es el mejor álbum de Genesis de la era post gabrielana.

    Frenesí y serenidad

    Un sonido que envuelve y reverbera, con la virtud de lograr que los instrumentos que más se distinguen con la melodía: la guitarra y los sintetizadores, se noten todavía más y que, en los momentos de mayor frenesí, los temas adquieran mayor potencia aunque sin llegar a la opulencia del hard rock o del heavy metal, o a la exageración del prog metal en cuanto a virtuosismo y velocidad.

    Por cierto, están los espacios para los momentos calmos: he ahí «Blood on the Rooftops», con el inicial arranque de guitarra clásica de Hackett; o la delicadeza puesta en la combinación de piano y guitarra eléctricos entre el tecladista Tony Banks y el mismo Hackett en «One for the vine». Pero aquéllos son sólo un par de ejemplos de una producción que difícilmente aburre escuchada con atención.

    Es cierto que se había ido el arcángel Gabriel, pero no se perdió la capacidad de asombrar en Steve Hackett, Tony Banks, Phil Collins y Mike Rutherford. Se puede decir que «Wind and Wuthering» está a medio camino entre «A trick of the tail» y «And then there were three».

    La evidencia está en que «A trick of the Tail»  es el puente entre el sonido más intrincado de la era gabrielana y el acercamiento al pop, mientras que «And then there were three» es el paso directo entre esa concesión al pop y el pop romántico próximo al estilo Collins.