Categoría: Literatura

  • «Veredas opuestas» y «El canchero»

    Phillip Sevy (ilustrador)

    Les invito a leer dos cuentos acerca de tiempos de transición de unos jóvenes entre la etapa escolar y la universidad.

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    Ferenc Mancilla tuvo una gran amistad con Ferdinando Huerta. La cimentaron en la universidad. Notablemente diferentes en algunos aspectos vitales, en ese tiempo ambos querían dejar atrás un pasado que, como dos jóvenes próximos a la veintena de edad, no los tenía del todo satisfecho. Ferenc entró a estudiar periodismo porque quería especializarse como crítico de música, usaba el pelo largo al estilo Jim Morrison, era de vestir extravagante, alucinaba con Genesis y el Colo Colo de Jozić, y se declaraba izquierdista. Ferdinando, en cambio, usaba el pelo muy corto, sobresalía con un fisico de gimnasta olímpico y 1,85 de estatura, se sentía atraído con Creedence Clearwater Revival, le gustaba Cobreloa y, aunque entró a estudiar periodismo, su horizonte estaba en la aviación.

    Y se conocieron de manera bien particular. Corría 1991:

    -Mataron a Jaime Guzmán, nuestro gran referente -señaló cabizbajo Ferdinando. El resto sólo atina a escuchar…Salvo Ferenc.

    -No justifico el crimen. Pero no me agradaba -retrucó Ferenc.

    -Claro, ¡si lo mataron los hijos de puta del Frente Patriótico Manuel Rodríguez! -responde a su vez Ferdinando.

    -Eso dicen. ¿Y ustedes que hicieron durante 17 años? -recordó Ferenc, quien justo antes había recordado, sin decir una palabra, una secuencia de la Mafalda donde el personaje infantil del creador argentino Quino reflexionaba sobre la paz mundial en el momento en que cruzaba delante de un pared donde aparecían escritas frases como «¡Asesinos yanquis fuera de Vietnam!» y , debajo, como respuesta a aquella, «¿Y ustedes que hicieron en Hungría?».

    -¡Ustedes empezaron todo!

    -¡No es cierto!, ¿ustedes empezaron? ¡Nadie les dio derecho a hacer lo que hicieron!

    La conversación entre Mancilla y Huerta fue subiendo de tono y haciéndose áspera. Sin embargo, pasados algunos minutos y pese a la juventud de ambos, a los muchachos, los picó el incipiente (y bendito) «bichito» de la madurez necesaria para abordar la conversación. Y encontraron puntos en común y aspectos en los cuales admirarse: buscar en el diccionario palabras difíciles (proxeneta, taciturno, paupérrimo, etcétera), el gusto por The Police («Sting es izquierdista como tú, pero es un gran cantante»), reticencia a los gringos («y eso que el presidente Bush es derechista como tú»), el mate, el fútbol, reconocer que hay gente que gana muy poca plata y que ambos viven cerca de la universidad.

    Pero, además, un aspecto de la vida de Ferdinando le recordó a Ferenc una característica de la composición familiar de su amigo Belfor Samalea, tan izquierdista como Ferenc: la madre de Belfor era soltera y éste no veía muy seguido a su papá. Y la madre de Ferdinando también era soltera y, como era previsible adivinarlo y saberlo, rara vez Ferdinando lograba dar con el paradero de su padre. Que fuera derechista y el otro izquierdista no tenía que ver con el asunto de la soltería de sus madres.

    -Me caís bien, Jim – enfatizó Ferdinando tras superar ambos la refriega inicial. Jim era el apodo que le pusieron sus compañeros de universidad a Ferenc por su peinado y físico similar al de Jim Morrison (aunque Ferenc mide un 1.70).

    -Tú también me caes bien, Nano -subrayó a su vez Ferenc, recordando que el mismo Ferdinando había reconocido hace algunos minutos que su mamá le decía «Nano», «Nanín» o «Nanito».

    -Te invito a mi casa. Fumémonos unos cigarros en el camino…Total no es largo.

    -Y compremos una cerveza en la botillería.

    -¡Vale! -respondió en forma escueta pero sonriente Huerta mientras encendía vigorosamente un pucho.

    -Y en tu casa escuchamos algo nuevo de Sting o los grandes éxitos de Creedence -proyectó Mancilla.

    -Por supuesto, Jim.

    -Vamos, Nanito.

    Publicado originalmente el 7 de julio de 2019

    El Canchero

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    Llega Leandro Guerrero al bar. Canchero y parlachín, como de costumbre, se mofa de un joven con un leve problema para caminar con el cuerpo erguido y quien se iba cuando Leandro llegaba.

    -¡Trata de enderezar las patitas, compadre!, quizás con una alicate gigante te las dejan derechistas – le dice Guerrero, antes de lanzar una sonora risotada, al joven de caminar dicultoso. Algunos de los presentes ríen tímidamente. Otros miran y después vuelven a ingerir sus bebestibles como quien no quiere enganchar gratuitamente con líos.

    -¿Cómo estás, León?… ¿Lo de siempre? – saluda el tipo a cargo de la barra, quien le puso el sobrenombre León a Leandro por la abundante cabellera lacia y castaña de éste, cuya chasquilla le cubre un poco la frente, lo que hace que se lleve la mano frecuentemente para sacarse aquella mata de pelos que molestan.

    -Una chela…Oye, hay poca gente en la galucha, ¡jajaja! – responde Leandro, cuyo «dardo» chistoso va dirigido al hombre de la barra, debido a su calvicie. Pero este decide no enganchar.

    De pronto ingresa Recaredo en su silla de ruedas. Y, como es estilo, Leandro le lanza la talla de rigor, con un compendio de frases nada finas.

    -¡Ánimo, compadrito! Ojalá tu mina no se aburra de menearte en la noche, capaz que ni la sientas cuando se te siente – dice el irreverente y canchero cliente, antes de lanzar una risotada dos veces más sonora y prolongada que las anteriores. La reacción del resto de los presentes en el bar es entre tímidamente risueña e indiferente.

    No pasan más de dos minutos de conversaciones múltiples y juegos de carta o dominó, típicos de un lugar de estas características, hasta que entra Ferenc Mancilla, ex compinche de juergas de Guerrero. El silencio es casi de velorio. Sólo se escucha «Fool on the hill» de Los Beatles desde un parlante. Antes tenían puesto «Black dog» de Led Zeppelin.

    Leandro se da vuelta y está a punto de lanzar afiladas palabras dedicadas a su ex amigo, pero éste se adelanta y le profiere un «misilazo» verbal.

    -¿Cómo está mi querido Leandro Guerrero?, el campeón de todos los giles unidos del planeta.

    Se siente un «¡oohhh!» a coro y fuerte en el recinto. La cara de descomposición de Guerrero es evidente, se pone rojo y no tarda en lanzar su respuesta y con furia…

    -¡A mí nadie me llama …! – no alcanza a completar la frase porque mueve con tal fuerza su mano izquierda que pasa a llevar una bandeja con vasos usados y algunos a medio llenar, los que caen al suelo y se quiebran generando una sonajera nivel industrial con un fuerte aroma a alcohol.

    Obviamente las sonoras carcajadas no se hicieron esperar. Leandro yace entre adolorido y muy molesto: algunos vidriecitos que saltaron se incrustaron en su mano izquierda…Evidentemente manifiesta sed de venganza.

    -¡Tan canchero que te veías, Leandro! ¿Ponte a comentar lo que te ocurrió ahora? – atina a decir desafiante y sonriente Recaredo, el hombre de la silla de ruedas. Tras algunos segundos, quienes presenciaban vuelven a su rutina de conversación, mientras el «León», con una mano sangrante, sólo atina a poner cara de poco amigo a Ferenc. Este sólo sonríe.

    Publicado originalmente el 14 de julio de 2019

  • Nuevo libro en formato e-book y físico: Patrocinio de San José. El imperio de una imagen

    Ya es posible revisar en formato digital el libro Patrocinio de San José. El imperio de una imagen, que da cuenta de la investigación realizada por Natalia Portugueis Coronel, sobre la obra Patrocinio de San José (1744) del pintor Gaspar Miguel de Berrío, pieza que forma parte de la colección MNBA desde 1965 y que actualmente se exhibe en la muestra 145 años. Historias de una Colección.

    Financiado por el Fondo del Patrimonio Cultural 2024 del Servicio Nacional de Patrimonio Cultural, el volumen cuenta con una extensa explicación de Natalia Portugueis y una introducción de la doctora en Historia del Arte y académica Constanza Acuña Fariña. El e-book se puede descargar gratuitamente en el sitio web Patricinio San José.

    La publicación, fruto de años de trabajo investigativo, revisa la trayectoria histórica, crítica y museográfica de la pintura durante más de cinco décadas. A través del seguimiento de su presencia en exposiciones, publicaciones y debates especializados, la autora analiza la construcción del relato historiográfico en torno a esta obra y, mediante ella, revisa las prácticas, omisiones y enfoques que han modelado la narrativa de la historia del arte en Chile.

    La investigación realizada sostiene que la pintura no ha sido abordada en toda su complejidad, pues gran parte de los textos producidos en los últimos 50 años no profundizaron en sus posibles significados. Para subsanar esta brecha, el texto ofrece una completa identificación iconográfica de la pintura y propone dos posibles interpretaciones que invitan a reconsiderar la riqueza simbólica y cultural del lienzo.

    “Uno de los motores para hacer esta investigación fue mi experiencia personal ante la obra, desde donde nació el germen de querer saber más de ella. Con esta perspectiva sobre la mesa, sumada a mis años de trabajo en educación en museos, quisiera destacar que, junto con contribuir a la discusión y reflexión de nuestra historia del arte nacional, este libro busca intencionadamente acercar la obra a la experiencia en primera persona de toda persona que así lo quiera”, expresa Natalia Portugueis.

    Sobre la obra
    La pintura Patrocinio de San José, fue adquirida en 1965 por el Museo Nacional de Bellas Artes, durante la dirección de Luis Vargas Rosas. Fue realizada por Gaspar Miguel de Berrío en 1744 en Potosí, Bolivia. En ella se aprecia a José de Nazaret como patrocinador de un grupo de 22 santas y santos ubicados bajo su manto. En la obra también está representada la Virgen María, cuatro arcángeles, la Santísima Trinidad, los padres de María, Juan Bautista y un coro de ángeles. La composición da cuenta de las jerarquías divinas de la fé católica y es un ejemplo de la representación iconográfica establecida para la evangelización en América.

  • «A discreción»: el fútbol chileno en tiempos de dictadura

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    7 de febrero de 2017

    Carlos González y Braian Quezada nos invitan a conocer detalles de la relación entre los «titiriteros» del balompié rentado y el poder de facto entre 1973 y 1989.

    «A discreción» desmenuza lo que fue el fútbol profesional chileno en años de dictadura. Desde tiempos postreros a la legendaria (por lo ultra comentada y mítica) clasificación de la selección chilena al Mundial de Alemania, pasando por los inicios del sistema de pronósticos deportivos conocido como Polla Gol, la transformación definitiva del balompié rentado en actividad empresarizada (las camisetas con publicidad, como primera gran señal), los cuestionados manejos de los dirigentes en materia de finanzas y la consiguiente la «deuda histórica», hasta la culminación de los años más turbios con el gran engaño del Maracaná en 1989.

    «Viaje al corazón del fútbol chileno bajo la dictadura militar» es la bajada del título del libro, escrito por los periodistas Carlos González Lucay y Braian Quezada Jara, publicado en su primera edición por editorial Forja en septiembre de 2010, con el apoyo del Centro de Ecología Aplicada (CEA) y el patrocinio de la Comisión Bicentenario. César Betancourt, Edgardo Marín, Luis Omar Tapia y Marco Sotomayor detallan con sus palabras, en la tapa del texto y en sus primeras páginas, sus favorables puntos de vista al respecto.

    En el plano estadístico-deportivo, en las páginas finales están incluidas las tablas de posiciones de los campeonatos nacionales y las liguillas de Primera División que tuvieron lugar en el período aludido: 1973-1989.

    Me permito destacar algunos párrafos de la investigación, la que por cierto me gustó y recomiendo:

    «Para algunas personas, el fútbol se reduce a un balón y veintidós idiotas corriendo tras de él. Para nosotros, es un fenómeno social, que a lo largo de los años ha sido utilizado como un arma política, y puesta al servicio de los más diversos regímenes. Desde la España franquista hasta la Cortina de Hierro, pasando por el nazismo alemán y el fascismo italiano, hasta las dictaduras latinoamericanas, como en Argentina y Chile….

    La relación entre el fútbol chileno y el Régimen Militar está llena de contradicciones. Durante sus 17 años, hubo períodos de colaboración, indiferencia y otros donde, derechamente, existió intervención. Esto dependía fundamentalmente de dos personas: quienes estuvieran al mando de la antigua Dirección General de Deportes y Recreación (hoy Instituto Nacional del Deporte, o Chiledeportes) y de la Asociación Central de Fútbol (actual Asociación Nacional de Fútbol Profesional, ANFP)».

    (BOLETERÍA-Las puertas de la historía, página 19)

    «La crisis ha llegado a tal punto, que se dice que la ACF no tenía luz, agua ni teléfono debido a las cuentas impagas. Sin embargo, ni periodistas ni dirigentes de la época recuerdan que esto haya sucedido. Lo que sí está fuera de toda de discusión, es que los futbolistas seguían sin cobrar sus sueldos y los auditores, que estaban estudiando la forma de saldar las deudas, se vieron obligados a suspender su labor pues se les debían varios meses de honorarios. Ello obligó al Director de Deportes, general Sergio Badiola, a asumir la superintendencia económica del fútbol, tomando la decisión de entregar los fondos directamente a los clubes, apartando a la Asociación Central de Fútbol del manejo de los dineros».

    (La era de Rolando Molina, página 27)

  • Colo Colo-la «U», el primer partido comentado en la revista Estadio

    https://x.com/colocolodetodos

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    julio 03, 2020

    Todavía no era clásico en 1941 pero sí fue tema relevante de la edición 1 de la mítica publicación.

    No hay duda que las estadísticas bien abordadas nunca mienten y, en el plano deportivo, eso suele ser más evidente por la vistosidad de su práctica y sus números. En 1941 Colo Colo se tituló campeón invicto del torneo mayor del fútbol profesional chileno. Se trató de su tercera corona en la fase rentada de nuestro balompié y también alcanzó la gloria en forma invicta en 1937. Universidad de Chile, en cambio, con algunos años menos en el profesionalismo que Colo Colo, ya exhibía una copa de la categoría máxima local en sus vitrinas: la de 1940.

    Pero el actual derby mayor de nuestro fútbol (condición debida a la cantidad de títulos a nivel adulto y las tremendas popularidades de los dos clubes), no era tal en los años 30, 40 y 50. Recién en 1959 comenzó fraguarse como lo conocemos hoy. En los decenios referidos los clásicos mayores fueron Colo Colo-Magallanes, Magallanes-Audax Italiano y Audax Italiano-Colo Colo.

    La «U» tenía su propio duelo de sello distintivo ante Universidad Católica: el clásico universitario, provisto en las previas de coloridas presentaciones artísticas, incluso en horario nocturno. Evidentemente existieron y existen otros clásicos. Pero esa es otra historia.

    Lo cierto es que el primer número de la revista Estadio, del 12 de septiembre de 1941, tuvo como primer partido comentado el encuentro entre el brillante Colo Colo dirigido por el húngaro Francisco Platko y el laborioso elenco universitario, campeón vigente. No hay referencias acerca del recinto en el que se jugó el cotejo, pero por las características provistas por las fotografías pareciera que fuera el antiguo estadio de Carabineros (próximo al Parque Centenario y frente a Cumming).

    Nueva táctica de juego
    Titulado escuetamente «Colo Colo gana la primera rueda», en el texto su autor, apodado Centre Half, puso de relieve que, aunque la «U» fue un difícil rival, la escuadra del cacique ganó merecidamente 2 a 1. «(…) en todo momento, se mostró más equipo y sus hombres dejaron de manifiesto su superioridad individual y excelente estado físico».

    Destacó, no obstante, la labor del arquero Ibáñez y el defensa Breñas en la «U»; y el reconocimiento de los jugadores albos, al final del partido, de llevar en andas a su entrenador. Sin embargo, también el articulista expuso que la «lucha intensa» y el «juego fuerte» le restaron calidad al partido. En efecto fueron expulsados dos hombres de Colo Colo y dos del club azul (en esa época su color de camiseta era casi celeste, el pantalón blanco y las calcetas más oscuras y cercanas al tono posterior). Entre las figuras albas salieron mencionados Enrique Sorrel (el «tigre») y Norton Contreras.

    Llama la atención, obviamente por su fondo, los párrafos finales del comentario, alusivos a la forma de juego impuesta por el adiestrador europeo, lo que les comparto acá:

    «Colo Colo ha desarrollado en sus partidos de la actual temporada una nueva táctica de juego, impuesta por su entrenador Platko, que le ha dado buenos resultados. Además de esto, el referido entrenador ha logrado presentar a sus hombres en gran forma atlética, obteniendo en este sentido una clara superioridad sobre sus oponentes.

    El sistema de juego de Colo Colo (táctica Platko) merece un comentario especial. Se trata de una modalidad esencialmente defensiva. El centro medio retrasado jugando en una línea con los backs tiene por misión vigilar estrechamente al centro delantero adversario; los medios de ala juegan más al centro del campo en estrecha vigilancia de los interiores y, finalmente los backs muy abiertos se encargan de neutralizar todo intento de las alas. Es decir, una defensa hombre a hombre. Este sistema también permite a la delantera efectuar ataques veloces y profundos: teniendo la ventaja que nunca el ataque se hace persistente, no dando lugar a que se cierre la defensa contraria frente al arco y haciendo difícil el goal.

    Como decimos, la táctica Platko ha demostrado ser eficaz en nuestro medio; pero sinceramente creemos que no se debe esperar el mismo resultado al ser enfrentada a equipos extranjeros, argentinos por ejemplo. Es sabido que los argentinos son grandes dominadores de pelota y saben desmarcarse, lo que haría muy peligroso, a nuestro juicio, el uso del sistema en referencia en un cotejo con estos adversarios».

    Puedes visitar el archivo de la revista Estadio a través del sitio Memoria Chilena.

  • Clásicos de la literatura sobre el balompié: «La Caída»: ni «buenos» ni «malos», un retrato del fútbol chileno

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    https://www.buscalibre.cl/

    2 de febrero de 2012

    Harold Mayne-Nicholls no se transformó por generación espontánea en víctima del largo episodio que lo «desbancó» del timón del balompié rentado chileno. La idea de «autogol político y empresarial» al que se refiere el periodista Francisco Sagredo en su libro sobre la reciente crisis del fútbol profesional de nuestro país, da un poco la pauta acerca de un juego de ambiciones y de poder demasiado fuerte…Algo así como hacer las cosas siempre al límite.

    Cuando agarré el libro «La Caída» del periodista Francisco Sagredo, el texto en realidad me agarró a mí y no me soltó. Era una inquietud mía saber más acerca de la reciente crisis institucional del fútbol profesional chileno que, a la larga (y no tan a la corta), significó que Harold Mayne-Nicholls no siguiera al mando del organismo rector del balompié rentado en nuestro país, sepultando así un período muy exitoso del fútbol chileno, donde la clasificación de la selección nacional al Mundial de Sudáfrica y la participación de ésta en dicha justa internacional, liderada por el entrenador argentino Marcelo Bielsa, mantuvo entusiasmado a todo un país.

    «La historia secreta del autogol político y empresarial de Mayne-Nicholls, Bielsa y el fútbol chileno» es la referencia de la portada del libro, la que ilustra una pelota desinflada y un banderín de corner incrustado en el ella. Como que algo murió y no se levantó más…. Y no se equivoca el colega Sagredo en esta idea expuesta en la portada del libro.

    Quienes crean que el texto estigmatiza a Mayne Nicholls y atribuye toda la responsabilidad de su «caída» a él mismo, se equivocan anticipadamente. Francisco Sagredo, entretenido para narrar y con una fuerte tendencia a reiterar el detalle de ciertas situaciones importantes para que al lector recuerde bien cada una y asocie con facilidad cada «cabo suelto» de la historia para entender la panorámica, no se refiere sólo a Mayne Nicholls sino que al sistema llamado «fútbol chileno», donde el dinero, la ambición, las pugnas de poder, la falta de diálogo y de «muñeca política» pueden determinar los destinos de la actividad más que los propósitos nobles de quienes pueden dirigir toda la organización.

    Evidentemente los errores de Mayne-Nicholls no tuvieron que ver con haber traído a Marcelo Bielsa a la selección. Tampoco fue un error haberle dado un sentido de profesionalización al fútbol chileno al más puro estilo FIFA, el máximo ente rector del fútbol mundial. Mayne-Nicholls privilegió un sentido generoso y equitativo en las contribuciones de la actividad para todos los clubes (de allí la tremenda importancia de la gran fuente de recursos para los clubes, como lo es el Canal del Fútbol, CDF).

    Más que una cosa de estilos
    Conforme a lo que investigó Sagredo, el gran problema de Mayne-Nicholls fue haber sido poco abierto al diálogo, intolerante ante las opiniones, propuestas y visiones diferentes de otros dirigentes, y no sólo en referencia a los adversarios, sino que incluso en referencia los propios aliados. Quizás allí también cabe el excesivo apego al estilo «FIFA», tan diplomático como impersonal y poco dado a las acuerdos de camaradería, «a lo amigo», tan propio del fútbol chileno en su etapa «pre sociedades anónimas» (lo que no es poco decir: estamos hablando de más de 100 años de historia).

    No obstante, hay otros protagonistas. Genio y figura de toda este «telenovela» es el entrenador rosarino. En su estilo: regularmente hermético, poco amigo de hablar con la prensa (igual que el mismo Mayne-Nicholls) y propenso a dar verdaderas clases magistrales de dos horas y fracción cada vez que le concede la esporádica posibilidad de dar una conferencia de prensa a los medios informativos. En otras palabras, el «estilo Bielsa».

    El nombre del español Jorge Segovia, dueño de la Universidad Sek, presidente de la Unión Española y el dirigente que finalmente derrotó a Mayne-Nicholls en la elección de directorio de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) que marcó en 2010 un antes y un después en la historia del fútbol chileno, es casi accidental. Es el hombre que finalmente se subió al «carro» como candidato de los adversarios que querían derrocar a Harold.

    Mientras el «hombre FIFA» y periodista recibía todo el reconocimiento de la ciudadanía por su enorme capacidad dirigencial, graficada en el éxito de la selección, el mejoramiento de estadios de fútbol al nivel FIFA (materializada a través del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet) y el apoyo a los procesos formativos de las divisiones inferiores del balompié, la oposición, encabezada por representantes de los tres clubes más importantes del fútbol chileno: Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica -hombres como Guillermo Mackenna, de Blanco y Negro (Colo Colo); y José Yuraszeck, de «Azul Azul» (la «U»), por ejemplo- urdía el plan para destronar a Harold, principalmente motivados por el manejo que ellos consideraron inadecuado por parte del directorio de la ANFP en la repartición de los excedentes del Canal del Fútbol.

    Dicha operación para sacar a Mayne Nicholls del poder duró cerca de un año y medio entre los primeros meses de 2009 y noviembre de 2010, época de la elección de la ANFP.

    ¿»Buenos» y «malos»?….¡No!

    No obstante, irrumpen en la historia otros nombres en el «reparto»: entre aquéllos, los dirigentes Darío Calderón y Ricardo Abumohor, como cercanos al periodista; y Federico Valdés, Miguel Nasur y Antonio Bloise, entre los opositores…El nombre de Sergio Jadué aparece como alternativa de presidenciable tras declararse forzadamente viciada la elección que llevó a la derrota a Mayne-Nicholls. Jadué derrota finalmente al candidato oficialista, Ernesto Corona, ratificando a principios de 2011 el triunfo de los adversarios del «hombre FIFA» en la ANFP.

    Cabe mencionar también el importante «cortocircuito» entre la dupla Mayne-Nicholls- Bielsa y la del Presidente de la República, Sebastián Piñera, y el titular de Chile Deportes, Gabriel Ruiz-Tagle (ex presidente de Colo Colo), gatillado por diversos desencuentros, además de las fuertes y constantes especulaciones de conflictos de interés del mandatario y Ruiz-Tagle.

    «La Caída» no es un libro en que Sagredo divida a los protagonistas entre «buenos» y «malos». El tipo es bastante ecuánime en ese plano. No obstante dejo para el final tres párrafos reveladores del texto que llaman mucho la atención. Uno se refiere a la gestión financiera y otro, sin chistar demasiado, revela un poco la personalidad de Mayne-Nicholls:

    «Se va Mayne-Nicholls y deja como legado un estilo de administración contradictorio. Sus obras están ahí (la mayor, Bielsa), pero sus desastres también: tres mil seiscientos millones de pesos en pérdidas para el período 2007-2010. A quienes fueron sus mandantes les asiste un evidente derecho a pataleo, sobre todo si se toma en cuenta que, de esa cifra, mil trescientos millones corresponderían sólo a gastos de administración en la ANFP para los primeros nueves meses de 2010».

    («Ángeles y Demonios», parte de la columna escrita por el periodista César Olmos para el Mercurio el 15 de enero de 2011)

    «Esta semana estoy entregando el primer borrador de mi libro sobre la crisis que vivió el fútbol chileno el año pasado. Ya le he escrito en otras oportunidades para solicitarle una entrevista para mi investigación y usted, atentamente siempre, ha declinado mi propuesta.

    Bueno, como ya estoy cerrando mi trabajo, me parece necesario intentar por última vez, en el entendido que gran parte del libro se refiere a su persona y que el cien por ciento de mis cincuenta y un entrevistados tuvieron opiniones relacionadas con su gestión en Quilín y su larga carrera en el fútbol, ofrecerle nuevamente la opción de entregar su versión de los acontecimientos y confirmar, desmentir o simplemente ignorar las informaciones que se me han entregado y que tienen que ver con su recorrido en el fútbol nacional e internacional».

    (mail de Francisco Sagredo dirigido a Harold Mayne Nicholls el viernes 30 de septiembre de 2011 a las 03:52)

    «Estimado Francisco:
    Gracias por su mail y sus palabras. Comprendo perfectamente su posición y agradezco la delicadeza, pero mi respuesta no ha variado ni varíará.
    Atentamente, Harold Mayne-Nicholls».

    (mail de respuesta de Harold Mayne Nicholls a Francisco Sagredo el viernes 30 de septiembre de 2011 a las 10:02)

  • Freakopolis: informarse no tiene límites

    Por Gonzalo Figueroa Cea

    Tras un prolongado letargo, no por desidia sino por redefinición en torno a la naturaleza de este mismo sitio, he decidido «resucitar» Rocas Alucinantes. Y lo hago a contar de este miércoles 18 de julio, apoyado en una pluma libre, más atrevida, pero igualmente más pensante…Quizás más estratégica, pero no estratégica en el sentido de usar la misma web y las redes sociales como si fueran el arma letal de un francotirador, sino como un medio donde los conceptos de cultura y espectáculos no tengan límites y sean puertas amables que la gente pueda abrir, curiosear a interesarse por los temas abordados.

    Conforme al mismo espíritu inicio esta etapa con un atrevimiento: en este caso referirme a un medio que enteró algo más de un mes de existencia. Se trata del sitio web Freakopolis, impulsado por mi amigo Pablo J. Gasc. No solamente me ha atrapado por un vínculo amistoso, porque he escrito en él o simplemente por el factor de seducción del medio.

    Me estimula ver medios nuevos. En un mundo dominado por intereses demasiado interesados (valga la redundancia) en «emborrachar la perdiz» para que la gente asuma la «normalidad» (concepto archi manoseado, como si fuera normal cualquier cosa) como algo que no tiene remedio pero con las ventajas de las tarjetas de crédito (y todo lo que tenga «estanque de reserva», aunque sea ajeno) y las supuestas libertades de los sistemas de salud, pensión y educación, siempre se agradecerá la existencia de espacios del universo Internet que traspasan la delgada línea entre lo obvio o lo demasiado habitual, por un lado, y la novedad, la irreverencia o la crítica abierta por otro.

    Y en Freakopolis encontramos un confortable ambiente variopinto, donde caben comentarios de libros, temas contingentes (como la ley que obliga a transformarse en responsables a ciertos padres de billetera prominente y cariño escaso), entrevistas a personajes como el astrónomo José Maza y el comediante Adriano Castillo, la irrupción en una cita de ilustres líderes de la extinta Concertación y mucho más.

    Por mi parte enteré tres colaboraciones con este medio enfocadas al área de entretenimiento: artículos sobre “A llorar a la Fifa”, podcast de fútbol conducido por Juan Cristóbal Guarello; los 40 años del lanzamiento del más emblemático álbum de The Police: “Synchronicity” y un homenaje a Harry Hole, el policía gigantón, personaje entrañable de las novelas del escritor noruego Jo Nesbø. Evidentemente vendrán más.

    Informarse no tiene límites y, en tal sentido, Freakopolis seduce.

    Comparto con ustedes la coordenada directa: https://freakopolis.cl/